
El Líbano, un mosaico religioso y político cada vez más dividido
La atomización podría llevar a una guerra
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JERUSALEN.- El asesinato del ministro de Industria libanés, Pierre Gemayel, el martes último, no sólo golpeó a uno de los clanes centrales de los cristianos maronitas, sino que acentuó la fragmentación del mapa político del Líbano, división que comenzó a gestarse hace décadas.
El Líbano, que el miércoles último cumplió 63 años de independencia, es un complejo mosaico constituido por 18 grupos religiosos oficialmente reconocidos. Allí, la identidad y pertenencia política comienzan con la secta o comunidad; sólo después se reconoce la patria.
Desde 1932, no se realiza en el Líbano censo alguno y la pertenencia sectaria de los 3,5 millones de libaneses es estimada. Pero el país dejó hace mucho de tener una mayoría cristiana. Según algunas apreciaciones, los cristianos constituyen hoy algo más del 40% de la población, la mayoría de ellos, maronitas. Los musulmanes sunnitas y chiitas se disputan la supremacía islamista con el 26% de la población cada uno.
Los drusos (secta escindida en el siglo XI del islam) constituyen sólo alrededor del 6 por ciento, aunque muy activos políticamente.
La complejidad de la composición comunitaria dio lugar a que los cargos políticos, por ley, estuvieran determinados de acuerdo con la filiación comunitaria: el presidente siempre es cristiano maronita; el primer ministro, musulmán sunnita, y el presidente del Parlamento, musulmán chiita.
En la actualidad, la división de esta sociedad está dada por el apoyo o la oposición a Siria, es decir, un gobierno amparado por Damasco u otro independiente. El régimen sirio tuvo tropas de ocupación hasta el año último y aún ejerce influencia política en el Líbano. Ya sea por los 30 años de esa ocupación o por la filtración de agentes de Hezbollah, los sirios aún aspiran a controlar la realidad libanesa. Dentro de cada campo, ha líderes que hoy se disputan el poder en una encarnizada batalla que amenaza con conducir a una guerra civil.
Los antisirios
- Fouad Siniora, primer ministro: musulmán sunnita, de 63 años. Adoptó una línea dura al aprobar la formación de un tribunal internacional para la investigación del asesinato, en febrero del año pasado, de su amigo personal, el ex premier Rafik Hariri. Considerado de tendencia prooccidental, durante la guerra entre Israel y Hezbollah, en julio y agosto últimos, aclaró que el Líbano sería el último país de la zona en firmar la paz con el Estado judío, pero que atacar Israel era un error.
- Saad Hariri: musulmán sunnita, de 36 años, es el líder de la mayoría parlamentaria y jefe del Partido Al-Mustaqbal. A causa del asesinato de su padre, hace casi dos años, comenzó a marchar en forma decidida por el camino de la política y de los negocios familiares. Adoptó de inmediato una línea dura, acusó a Siria de la muerte de su padre y prometió poner fin a ese dominio. Se lo considera un símbolo en la política libanesa.
- Walid Jumblatt: de 57 años, es el principal líder druso libanés y ocupa el puesto dejado por su padre Kamal, asesinado hace casi 30 años por agentes prosirios. Encabeza el Partido Socialista Progresivo fundado por su padre. A pesar de haber sido amenazado directamente de muerte, no duda en criticar abiertamente a Siria y a Hezbollah. Ha tenido comentarios contradictorios respecto de Israel.
Los prosirios
- Emile Lahoud, presidente: cristiano maronita, de 70 años, hijo de uno de los líderes de la lucha por la independencia libanesa, desarrolló sin embargo estrechos lazos con Siria y los mantuvo incluso cuando Damasco ocupó territorio libanés. Hizo carrera militar y llegó a comandar el ejército libanés. Hace ocho años fue elegido presidente por seis años, pero debido a fuertes presiones sirias el Parlamento le extendió el mandato por otros tres. Esta semana, el ejército rodeó el palacio presidencial en Baabda durante las exequias de Pierre Gemayel, mientras los exponentes de la posición antisiria amenazaban con sacar a Lahoud por la fuerza. El ex presidente Amin Gemayel, padre de Pierre, exhortó a comenzar un cambio a fondo "con un nuevo presidente".
- Hassan Nasrallah, secretario general de Hezbollah: originario de Beirut, de 46 años, nació en una familia secular. Se convirtió en una figura clave del fundamentalismo chiita en el Líbano. Se sumó primero al movimiento chiita Amal, menos fundamentalista que Hezbollah, pero lo abandonó para incorporarse a una serie de grupos proiraníes, que luego se unieron al Hezbollah (Partido de Dios). Considerado una figura carismática e influyente, los analistas afirman que aspira a convertirse en presidente del Líbano. Tiene el control religioso y militar de la facción y ocupa su jefatura desde 1992, tras el asesinato de su antecesor, Abbas Mussawi, en un operativo israelí. Con su liderazgo, la organización participó por primera vez en las elecciones libanesas en 1992. Sacó rédito político con la retirada israelí del Líbano, en 2000, hecho que supo explotar ante el mundo árabe en beneficio de Hezbollah. Tiene estrechas relaciones con Irán, de donde obtiene fondos.
Aprueban la formación de una corte
- BEIRUT (DPA).- En un clima de creciente tensión, el gobierno del primer ministro libanés, Fouad Siniora, aprobó ayer por unanimidad los planes para el establecimiento de un tribunal internacional que juzgue a los sospechosos del asesinato, en febrero de 2005, del ex premier Rafik Hariri. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas resolvió el miércoles que el asesinato de Pierre Gemayel también sea investigado por el tribunal. Al igual que en el caso de Hariri, los seguidores de Gemayel acusaron a Siria por el asesinato. El presidente prosirio Emile Lahoud ya rechazó el establecimiento del tribunal.





