El presidente que arrinconó a las FARC
Uribe deja su cargo con una alta popularidad, pero con fuertes críticas por su gestión económica
1 minuto de lectura'

Alvaro Uribe no pasará a la historia de Colombia como un presidente más. Se lo recordará por haber puesto de rodillas a las FARC, batir récords de popularidad y multiplicar la inversión extranjera, pero también por haber bombardeado un país vecino, sus supuestos vínculos con grupos paramilitares y las denuncias de espionaje a políticos opositores, jueces y periodistas.
Sin medias tintas, lleno de luces y sombras, es el legado de gobierno de un hombre que inauguró un estilo de liderazgo en un país acostumbrado a presidentes que se limitaban a impartir órdenes desde Bogotá.
Siempre cerca de la gente y con un discurso llano y populista, Uribe recorrió cada uno de los pueblos y ciudades del país, lo que le proporcionó una popularidad inalcanzable para cualquier otro líder político. En él convivieron el tecnócrata de Harvard con el ganadero de Antioquia; se sentía tan cómodo hablando con un campesino como con un empresario. Frontal, controvertido, personalista, autoritario, beligerante, megalómano, pragmático... todo tipo de adjetivos se han utilizado para describir a este líder polifacético, ante quien nadie permanece indiferente.
A Uribe, un orador incansable, le gusta decir que su gobierno "empolló tres huevitos": la seguridad democrática, la inversión y la política social. "Mantengámosles a estos huevitos la misma gallina, a ver si esos huevitos pueden dar esos tres pollitos", dijo durante la última campaña.
La gallina, por supuesto, es él. Uribe está convencido de que nadie puede gobernar Colombia como él. Por eso impulsó una reforma constitucional que le habilitó la reelección en 2006. Fracasó en el segundo intento, pero nadie descarta que 2014 no lo vea de nuevo en la pelea.
La política de seguridad democrática fue la marca registrada de su gobierno. Con la ayuda de algunos excesos, las FARC sufrieron golpe tras golpe durante su mandato: 36.000 guerrilleros fueron capturados, 18.000 desmovilizados y 13.000 abatidos. La guerrilla también sufrió la pérdida de sus dos principales líderes, Manuel Marulanda y Raúl Reyes, y fue blanco de audaces operativos militares que la hirieron de muerte. Gracias a la Operación Jaque, que puso fin al cautiverio de Ingrid Betancourt, Uribe alcanzó el récord de popularidad: el 85%.
"El logro principal de Uribe es haberle mostrado a la sociedad que el Estado podía tener un control eficaz sobre buena parte del territorio", dijo a LA NACION el analista colombiano Juan Carlos Flórez.
La política de seguridad democrática tuvo tanto apoyo entre los colombianos que Uribe decidió llevarla más allá de la frontera. La incursión en territorio ecuatoriano para atacar el campamento de Reyes y las denuncias sobre el libre accionar de la guerrilla en la Venezuela de Hugo Chávez, su némesis regional, marcaron a fuego su política exterior. Uribe deja a Colombia sin relaciones diplomáticas con los dos países más cercanos en términos históricos, culturales y geográficos. Aislado en una región que mira a la izquierda, Uribe encontró en Estados Unidos a su único amigo fiel.
La mayor seguridad interna contribuyó para que Colombia reciba un aluvión de inversiones extranjeras: entre 2002 y 2010 crecieron un 50%. Sin embargo, el balance económico de su mandato no es del todo favorable. El desempleo, que nunca bajó del 10%, la pobreza y la desigualdad son una pesada herencia para Juan Manuel Santos. En opinión de algunos analistas, el nuevo gobierno recibirá una "bomba de tiempo social".
No fue el manejo de la economía el aspecto más cuestionado de sus ocho años de gobierno. Los escándalos de la "parapolítica" (vínculos de su gobierno con grupos paramilitares), la "yidispolítica" (pago de prebendas a congresistas para que aprueben la reforma constitucional que permitió su reelección) y de las "chuzadas" (espionaje y presión a dirigentes opositores, jueces y periodistas) lo pusieron en el ojo de la tormenta a lo largo de estos ocho años y podrían generarle más de un problema con la Justicia cuando abandone el cargo.
Ninguno de estos escándalos, que hubieran alcanzado para hacer caer a cualquier otro gobierno, logró hacer mella en la enorme popularidad que tiene Uribe entre los colombianos. Como lo hicieron Michelle Bachelet, en Chile, y Tabaré Vázquez, en Uruguay, dejará el cargo con una altísima imagen positiva.
Sólo resta saber qué le deparará el futuro al hombre que manejó los hilos de Colombia durante los últimos ocho años. En una reciente entrevista dijo que planea dedicarse a su finca por un tiempo, pero nadie cree que se aleje demasiado de la arena política. En opinión de Flórez, "hay Uribe para rato".
- 1
2Irán atacó barcos comerciales en el estrecho de Ormuz y apuntó al aeropuerto de Dubai: “Prepárense para el petróleo a US$200”
3Los posibles escenarios que enfrenta Irán y la “falta de estrategia” de EE.UU., según el experto europeo Bruno Tertrais
4EE.UU., Israel e Irán intercambiaron los ataques más intensos desde el inicio de la guerra y se aleja un desenlace rápido de conflicto

