
El príncipe holandés defiende su noviazgo
El futuro rey cuestionó las críticas de la prensa de su país al padre de su novia y citó una carta de lectores publicada en La Nacion El inusual gesto motivó la réplica del premier, que le pidió silencio
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AMSTERDAM.- La prensa holandesa está en estado de shock. Por primera vez en casi tres siglos de monarquía en los Países Bajos, un príncipe heredero rompió su voto de silencio y abordó públicamente un tema personal. Más sorprendente aún: lo hizo para invitarlos a seguir las pautas de equidad periodística de un diario extranjero.
El príncipe Guillermo Alejandro, primero en la línea de sucesión de la Casa de Orange, aconsejó a la prensa holandesa leer La Nacion para poner fin así a una avalancha de artículos contrarios a quien se cree será pronto su suegro, Jorge Zorreguieta, padre de Máxima, novia oficial del futuro rey desde septiembre de 1999.
Zorreguieta fue secretario de Agricultura del régimen de Jorge Videla, lo que origina las críticas en Holanda.
Las declaraciones del príncipe tuvieron una nada habitual reacción del gobierno. El premier Wim Kok dijo que le pidió a Guillermo Alejandro "guardar silencio sobre el tema" (de lo que se informa por separado).
Durante una conferencia de prensa en Nueva York, donde se encuentra para inaugurar una muestra artística de su país, varios corresponsales pidieron al príncipe que hiciera un comentario sobre el libro "El dictador", la obra recientemente publicada en Buenos Aires por los periodistas María Seoane y Vicente Muleiro sobre el Proceso, que aquí se ha utilizado para asegurar que Zorreguieta fue uno de los coordinadores del golpe de 1976.
"Les sugiero que lean el diario La Nación del 27 febrero donde aparece una carta de lectores que dice que las entrevistas con Videla sobre las cuales se basa el libro jamás tuvieron lugar... Yo aclaro nomás, porque si no, no lo dice nadie", destacó.
El príncipe agregó que La Nación "es una fuente abierta, todos pueden consultarla", y lamentó que la misiva -de puño y letra de Videla- no se haya hecho conocer en Holanda. En esa carta, el ex presidente de facto negó "en forma absoluta haber formulado las expresiones autoincriminatorias" que nuestro diario, al hacerse eco del libro, le había atribuido en un artículo publicado el día anterior.
"Habría que consultar todas las fuentes posibles para analizar qué pasó durante el período de la junta militar en la Argentina - señaló-. A mí no me preocupa que tanto yo como la monarquía seamos temas de debate. La monarquía es una empresa en constante modernización. Yo soy parte de ella, pero la discusión no debe manejarse en forma parcial y con frases altisonantes."
Su reacción estuvo lejos de ser un exabrupto. Las declaraciones fueron realizadas con un tono moderado -algunos dicen que en forma calculada- y hasta con muestras de buen humor.
Y cuando se le consultó si no estaba "harto" de tener que lidiar con el pasado del padre de su novia, respondió con una sonrisa: "De ninguna manera. Yo puedo decir: hasta acá voy y no más".
La oficina de prensa del gobierno, que en Holanda cumple el papel que en Inglaterra tiene el Buckingham Palace, siendo la única voz oficial de la monarquía, quebró hace unos días otro tabú al emitir un comunicado donde decía que el segundo hijo de la reina Beatriz, el príncipe Friso, está "harto" de escuchar falsos rumores sobre su homosexualidad.
Estos inusuales gestos de transparencia responderían no sólo a un cambio en la política de información del palacio sino también a la verdadera "temporada de caza" desatada por la prensa holandesa contra la realeza desde la aparición de la joven argentina del brazo del príncipe heredero.
Respaldo popular
Una actitud a contrapelo de la opinión pública que, según una encuesta realizada recientemente por la cadena internacional Radio Nederland, aprueba en un 89%la boda.
Esta es una situación que juega en favor de una boda, por cuanto ésta tendrá que se aprobada por el Parlamento y los políticos están más dispuestos a dejarse llevar por los dictados de sus electores que por las críticas de los periódicos.
Es así como los comentarios parlamentarios sobre un posible pedido de abdicación del príncipe en favor de su hermano menor han sido reemplazados por propuestas de cómo lidiar con el "problema Zorreguieta".
Algunos legisladores se contentan con que no aparezca en el balcón del palacio. Otros quieren que Máxima pida a su padre que no participe del casamiento y que ella haga una declaración a sus futuros súbditos de sus convicciones democráticas rechazando públicamente el papel de su padre en la dictadura. También hay quienes dicen que es Zorreguieta el que debe pedir "disculpas públicas" y una minoría se inclina por una boda en la Argentina.
Pero la decisión del príncipe de tomar ahora el dilema "por las astas" parece descartar todos estos escenarios. Es un gesto de confianza en el discernimiento del holandés promedio, así como uno de esperanza en la responsabilidad de los medios.
También es coherente con los pasos tomados hasta ahora por la monarquía. La reina Beatriz presentó a Máxima en sociedad en septiembre, permitiéndole asistir a los festejos públicos de su cumpleaños. Dos meses más tarde recibió a la familia Zorreguieta en su palacio de La Haya.
Guillermo Alejandro, de 33 años, y Máxima, de 29, asistirán el 17 de mayo a la boda del más joven de la familia real, el príncipe Constantijn. Y no sería raro que, antes de fin de año, la pareja repita la experiencia, esta vez como principales protagonistas.
Reprimenda del gobierno
AMSTERDAM (AP).- El primer ministro holandés, Wim Kok, criticó ayer al príncipe Guillermo Alejandro por la defensa que hizo de la reputación del padre de su novia, Máxima Zorreguieta, vinculado con la dictadura militar argentina, y le pidió que "guarde silencio sobre el tema".
Es poco frecuente que el gobierno emita una reprimenda en público contra un miembro de la monarquía, pero el premier dijo: "Lo más apropiado habría sido que el príncipe no hubiese dicho nada". Y acotó: "Le he pedido que guarde silencio sobre el tema".





