
El regreso de los cortadores de cabezas
Por Narciso Binayán Carmona
1 minuto de lectura'
Sandokán no sería un mal personaje para tomarlo aquí como punto de partida, pero haciendo que Salgari y su héroe de ficción den "un paso al costado" es mejor tomar uno de la realidad, y el francés Hipólito Bouchard es muy adecuado.
El 9 de julio de 1817 partió con la fragata La Argentina y 180 hombres desde la ensenada de Barragán para realizar operaciones de corso contra naves y posesiones españolas. Fue así como ocupó Monterrey y las cercanías en el norte de México y bombardeó Acapulco, Sonsonate y El Realojo para también lograr que el rey de Hawaii, Kamehameha I el grande, reconociera la independencia argentina (primer país que lo hizo).
Pero esto es al margen de lo que nos interesa: el 7 de diciembre de 1817, la nave cruzaba el estrecho de Macasar -el este de Borneo- cuando fue atacada por un prao (pirata enarbolando bandera negra). La lucha terminó con el suicidio del capitán, enfurecido, y de sus oficiales y el hundimiento de su buque. Nuestro país había tenido su primero y único contacto con los dayaks de Borneo.
Y ahora que la isla está en situación explosiva se han sumado desde el mes pasado centenares de muertos a los miles que se habían producido desde los estallidos de 1996-1997.
Una vieja tradición
El conflicto es muy simple: dayaks, nativos, enfrentados contra madurenses, inmigrantes y colonos desde la vecina Madura; unos y otros técnicamente compatriotas desde que la mayor parte de Borneo, oficialmente Kalimantar, es parte de Indonesia. El norte (Sarawak y Sabah) es de Malasia, más el sultanato independiente de Brunei. En este clima los dayaks han resucitado una vieja tradición y costumbre religiosa que los hizo famosos: cortar cabezas.
Los dayaks son un pueblo de origen mezclado con media docena de grandes grupos y unas 200 tribus. Cada una reconoce antepasados comunes legendarios, una pareja distinta para cada grupo.
Pero no es su riquísima mitología lo que ha hecho famosos y temibles a los dayaks: durante el embarazo de su mujer, el marido debía llevarle una cabeza recién cortada para que el bebe naciera sin malos influjos, y el adolescente debía cortar una cabeza para poder ser considerado hombre. Lo mismo un aspirante a novio para ser aceptado como tal, y un jefe -al menos una y mejor varias- para asumir el mando.
Por otra parte -y lo tomo de una vieja enciclopedia, cuando aún regía la costumbre- "son un pueblo inocente y honrado, de un candor indescriptible. No hablan nunca de lo que ignoran y respetan escrupulosamente el fruto del trabajo ajeno. Entre individuos de una misma tribu son raros los asesinatos".
El nuevo orden de Suharto
Naturalmente que esta inmemorial costumbre cayó en desuso al avanzar las conversiones al islam y al cristianismo, pero... Ahí apareció Sukarno y, más aún, Suharto con su nuevo orden y dentro de éste con la política de "transmigración", o sea de llevar colonos de las islas superpobladas de Indonesia a las menos pobladas.
En lo económico quiso ser el primer productor de pasta de papel, lo que lo llevó a cortes gigantescos en los bosques tropicales, "en detrimento de las poblaciones que ahí viven. Las tribus dayaks defienden sus recursos naturales, su modo de vida y el ecosistema, y se enfrentan a poderosas empresas forestales e intentan alertar a la opinión pública internacional". Ambos factores sumados fueron fuente del conflicto.
Desplazados por los madurenses del comercio y de los empleos públicos, explotaron en 1996-1997: 300 muertos (oficial), 3000 (extraoficial). Unidos por un problema idéntico, se aliaron políticamente como nunca antes y volvieron al corte de cabezas. A mediados de febrero último un nuevo estallido provocó al menos 500 muertos y decenas de miles de refugiados.
Mientras, el presidente Abdurahmán Wahid no interrumpió un viaje por Medio Oriente y Africa, que incluía la peregrinación a La Meca. "¿Qué podemos esperar del mundo en esta tragedia, si se va a pasear en lugar de detener esta carnicería?", comentó un vocero indonesio.
El problema tiene la misma entidad que otras graves crisis nacionales en Indonesia: Atjeh, Timor Oriental, Nueva Guinea (Irian Jaya) y Molucas; no hay indicios de solución y los dayaks suman más de dos millones de almas muy decididas.
1- 2
Emiratos Árabes rompe en varios frentes con Arabia Saudita y busca emerger como potencia hegemónica regional
3El Brexit se mete en la crisis del Partido Laborista mientras un posible sucesor de Starmer sugiere volver al bloque
- 4
Cuba denuncia que EE.UU. prepara el terreno para justificar una intervención militar



