
El riesgo de la censura corporativa
Tom HalsAgencia Reuters
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WASHINGTON.- Las firmas estadounidenses quieren desenchufar a WikiLeaks, lo que plantea un duro debate sobre el ciberespacio como celebrado foro de libre expresión y sobre la presión del gobierno.
MasterCard, Visa y PayPal cortaron todo vínculo con el sitio web y afectaron así la línea de financiación vital de la organización que ha publicado cables secretos del gobierno que incomodaron a Washington. La librería virtual Amazon también dejó de alojar en sus servidores al sitio web de WikiLeaks.
Mientras WikiLeaks encontraba un nuevo host para seguir publicando, DataCell, la empresa islandesa que procesa sus donaciones, dijo que una gran parte de los fondos recaudados para el económico funcionamiento de WikiLeaks habían sido eliminados.
"Ninguna de esas empresas quiere destacarse por haber contribuido a socavar la seguridad nacional de Estados Unidos", dijo Jeff Chester, director ejecutivo del Centro para la Democracia Digital de Washington, organización que promueve la expresión democrática y los derechos humanos en Internet.
"Eso demuestra falta de independencia y un intento de ganarse aceptación y popularidad", añadió.
Hay quienes definen la situación como censura corporativa. "El sector privado puede hacer cosas y conseguir cosas que serían inconstitucionales si las hiciera el gobierno", dijo Lawrence Soley, profesor de comunicaciones de la Universidad de Marquette. "Creo que la censura corporativa es tan peligrosa, si no más, para la libertad de expresión como la del gobierno", agregó.
WikiLeaks empezó a publicar cables diplomáticos confidenciales de Estados Unidos hace casi dos semanas, con revelaciones que tensaron las relaciones de Washington con sus aliados de todo el mundo.
MasterCard, Visa y Amazon dijeron que habían cortado todo vínculo con WikiLeaks debido a violaciones de sus condiciones de uso. Amazon específicamente negó cualquier presión del gobierno de Estados Unidos.
Otras empresas, sin embargo, insinuaron que el gobierno se había involucrado en la situación. Tableau Software, de Seattle, dijo en su sitio web que había dejado de proveer su software gráfico a WikiLeaks "como respuesta a un pedido público del senador Joe Lieberman".
La semana pasada, este legislador, que preside el Comité de Seguridad Nacional del Senado, dijo: "Tenemos que presionar a cualquier empresa [que apoye a WikiLeaks]". Y puso como ejemplo a Amazon, que había retirado a WikiLeaks de sus servidores.
El miércoles pasado, un ejecutivo de PayPal dijo que WikiLeaks violaba la política de uso aceptable de la firma, pero señaló que Washington fue quien hizo que la empresa prestara atención a ese hecho.
"El 27 de noviembre, el Departamento de Estado escribió una carta en la que dijo que las actividades de WikiLeaks eran consideradas ilegales en Estados Unidos y, como resultado, nuestro grupo tuvo que tomar la decisión de suspender esa cuenta", dijo Osama Bedier, ejecutivo de la firma.
Los activistas de WikiLeaks han lanzado ciberataques contra los sitios web de las empresas que han cortado sus vínculos con ellos. Los hackers se han comunicado a través de Facebook y Twitter, pero ambas empresas cerraron sus cuentas. Chester dijo que el riesgo de enfurecer a Washington puede ser muy caro.
"La censura del gobierno, manifestada por medio de un guiño o de una ceja arqueada, puede ser tan seria como una prohibición directa. Particularmente, cuando está en juego una institución fundamental", dijo Diane Zimmerman, profesora de derecho de la Universidad de Nueva York.
Las empresas casi siempre necesitan aprobación regulatoria para las fusiones y las leyes referidas a la privacidad, la publicidad on line, los impuestos sobre las ventas y el acceso a Internet pueden ejercer un enorme efecto sobre las corporaciones.
Traducción de Mirta Rosenberg
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