
El "síndrome de los Balcanes" causa alarma en Europa
Temor por el uso del uranio empobrecido
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Madrid.- Más de dos mil soldados desbordaron ayer los consultorios del Hospital Militar de Zaragoza. Algunos tenían el rostro tan tenso como si fueran al frente. Pero esta vez no los llamaba un nuevo combate, sino la deuda de uno muy largo librado desde 1992.
Los de ayer fueron los primeros efectivos españoles que formaron para saber si contrajeron o no leucemia por el uso de armas radiactivas durante la guerra de los Balcanes.
El fantasma comenzó a perseguirlos desde octubre último, cuando se supo de la muerte por leucemia de un soldado profesional que actuó en la ex Yugoslavia. Y se corporizó hace sólo una semana, cuando tras vacilaciones iniciales el ejército anunció que sometería a análisis médicos a los 32.000 efectivos que actuaron en Kosovo, Croacia y Bosnia.
El miedo es el mismo que hoy tienen efectivos de Bélgica, Holanda, Italia, Portugal, Estados Unidos y Grecia. Esto es: que el uranio empobrecido que usaron los bombarderos de la OTAN les haya contaminado el cuerpo y enfermado la sangre.
Patrón común
Hasta ahora, todos los casos sobre los que se llamó la atención tienen un desagradable patrón común. Primero, la denuncia de muerte por cáncer de un soldado. Luego, las autoridades militares y de Defensa niegan que la muerte pueda tener alguna conexión con el uso de armas radiactivas. Poco después, se ponen en marcha estudios médicos y se admite que el tema "se está investigando".
Aun así, hay dudas de que algo pueda llegar a saberse. Médicos militares advierten que el uranio empobrecido se almacena en distintas partes del cuerpo -especialmente en el hígado y en los huesos- y que los efectos de esa acumulación se dan "a muy largo plazo". Difícilmente pueda establecerse una relación clara entre causa y efecto, sostienen.
Alto riesgo
Los antecedentes empiezan a afectar los nervios. La alarma sonó con más fuerza en Bélgica. "Cada militar que haya realizado como mínimo una misión en Kosovo puede correr el riesgo de haber estado expuesto a las radiaciones del uranio empobrecido", señaló un informe de la jefatura del Estado Mayor.
Ante la reiteración de testimonios, el ejército decidió llamar a revisión médica a los 12.000 soldados belgas enviados a los Balcanes desde 1992.
"Entre el 15 y el 20% de los efectivos tiene problemas de salud", admitió después un informe del jefe del servicio médico del Estado Mayor, general Roger van Hoof. Por entonces, habían sido evaluados 2000 efectivos.
Poco después, el temor se repetía en Italia. En septiembre último, los diarios hablaron del retorno de algunos soldados apostados en Pec, Kosovo, afectados por leucemia. Al parecer, la información se originó en un despacho enviado al comando general de la OTAN en Bruselas. Cuando se conoció la noticia, el Ministerio de Defensa la desmintió.
Pero poco después el fiscal militar de Roma, Antonio Intelisano, abrió una investigación que aún no ha terminado. En el Parlamento, en tanto, se recibieron varias denuncias de soldados y hubo preguntas formales que todavía no fueron contestadas.
Hace siete días, el ministro de Defensa, Sergio Mattarella, admitió lo que primero había negado: el gobierno está investigando la muerte por cáncer de por lo menos 19 personas que estuvieron en Bosnia y Kosovo para "investigar si puede haber alguna conexión" con el armamento radiactivo utilizado durante el conflicto. Se trata de 12 soldados, tres voluntarios pacifistas y cuatro operadores en mantenimiento de aviones.
En España, tras la muerte por leucemia del soldado profesional Antonio González López, el ejército negó que pudiera haber alguna vinculación con su destino militar entre las fuerzas de paz que actuaron en Macedonia. Otro tanto sucedió poco después, cuando se supo de una segunda muerte por la misma causa.
Estudios médicos
"No hay posibilidad alguna de contagio o contaminación", dijo hace tres semanas el ministro de Defensa, Federico Trillo, cuando el semanario Tiempo dio cuenta de los primeros casos. Tampoco consideró necesario poner en marcha estudios masivos. Pocos días después revisaba su posición inicial y anunciaba los estudios médicos que ayer comenzaron en Zaragoza.
Hasta ahora, es miedo. Ninguna relación formal se ha establecido en España ni en Italia. Bélgica habla de "problemas de salud".
Francia y Estados Unidos, en tanto, aseguran no haber detectado caso alguno de muerte por cáncer o enfermedad en la sangre entre los efectivos que se desplazaron a los Balcanes.
"No digo que no haya problemas. Pero si es cierto que los hay, no han sido confirmados por los médicos de campaña", dijo el jefe del servicio médico francés apostado en Kosovo, Christian Estripeau.
Otros advierten sobre secuelas más amplias. Hablan de daños producidos no sólo por el uso de uranio empobrecido, sino también por las inhalaciones de amianto blanco, plomo, cadmio, o gases como el Bz o el sarin, que utilizaron las tropas serbias durante sus bombardeos.
La paz se alcanzó. Pero la guerra sigue castigando.
Alerta médico en Europa
Bombardeos: durante los 79 días de bombardeos se lanzaron al menos 31.000 bombas con uranio empobrecido.
Casos detectados: en Bélgica, entre el 15 y el 20 % de los ex combatientes sufre algún tipo de enfermedad, mientras que en Italia se registraron 19 muertes por leucemia de efectivos desplazados a Kosovo y en España, dos.
Síntomas: lesiones cromosómicas, renales y dermatológicas, y cáncer de huesos, sangre y piel. El Departamento de Defensa de los EE.UU. dice que el agente no provoca más efectos secundarios que las armas convencionales.
Ubicación: las ciudades de Prizren, Urosevac, Djakovica, Decani y Djurakovac figuran entre las más afectadas.
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