
El triste antecedente del Tupolev-144
Era una réplica soviética del Concorde.
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Los soviéticos fabricaron también un avión supersónico, el Tupolev 144, sugestivamente tan parecido al Concorde que llegó a conocérselo como el Concordsky.
La majestuosa aeronave rusa hizo su primer vuelo el 31 de diciembre de 1968, antes de que pudiera hacerlo el Concorde, de fabricación franco-británica.
Sin embargo, el TU-144 tuvo un fin prematuro, cuando uno de los aviones se estrelló durante la tradicional exhibición aeronáutica de Le Bourget, en París. En el accidente, presenciado por 300 mil asistentes al espectáculo, perdieron la vida 15 personas, entre los seis ocupantes del aparato y residentes de Goussanville, una aldea cercana al aeropuerto.
Más de una docena de viviendas fue destruida por la caída del avión, y en los patios de las casas aparecieron asientos, fragmentos de ala y objetos de metal. Los testigos señalaron que un pedazo del aparato se desprendió en vuelo antes del choque, y que el avión se precipitó con dos motores en llamas.
La nave supersónica era obra del célebre diseñador aéreo soviético Andrei Tupolev. Iba a ser puesto en servicio antes que el Concorde y su precio sería inferior al del avión franco-británico.
El TU-144 tenía programados sus primeros vuelos comerciales, tanto en la Unión Soviética como en el extranjero, para comienzos de 1975.
El accidente fue el primero ocurrido a un avión civil supersónico desde que comenzaron los programas de construcción, a mediados de la década del 60.
Así, con el fracaso de una de las armas más prestigiosas de la propaganda rusa, también se hacía trizas una de las victorias más contundentes que los soviéticos habían anotado en la contienda mundial por la supremacía aeronáutica.




