
En Africa, marfil y carne de elefante
Su tráfico ilegal es cada vez mayor
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NAIROBI (AP).- Contrariamente a lo que se suele suponer, la demanda internacional de marfil, uno de los motores del comercio ilegal en Africa, no es la mayor amenaza para los elefantes africanos.
Al parecer, la carne de estos animales es considerada una delicia y hay cada vez más elefantes del bosque -quizá los más amenazados en el mundo- que son cazados no sólo por sus colmillos.
"Estos elefantes son cazados mucho más que los del este y el sur del Africa", dijo Karl Amman, fotógrafo de la vida silvestre e investigador del comercio ilegal de animales. "Estoy convencido de que la caza furtiva de elefantes del bosque en la región centroafricana es por la carne, y que el marfil se ha convertido en producto secundario."
En los mercados de Bangui, el marfil rinde al cazador ilegal unos 13,60 dólares la libra. La carne ahumada de elefante se vende a 5,45 dólares la libra, considerablemente más que cualquier otro tipo de carne, incluida la de vaca o cerdo.
Un elefante del bosque típico, que pesa entre 2250 y 2700 kilos y produce 450 kilos de carne comestible, puede rendir al cazador ilegal hasta 180 dólares por el marfil y hasta 6000 dólares por la carne. El ingreso promedio para un africano en la cuenca del Congo es de aproximadamente 1 dólar diario.
"Los moradores del bosque viven sumidos en tal pobreza, que no tienen tiempo de pensar en la conservación animal", dijo Andrea Turkalo, investigadora de la Sociedad de Conservación de la Vida Silvestre que trabaja en el Parque Nacional Dzangha-Sangha.
"Este país no puede operar sus dispensarios; no puede educar a sus hijos, ¿Cómo se puede esperar que piense en la conservación?", se preguntó.
"Creo que la gente sigue matando por el marfil, pero ha habido un giro hacia el comercio de la carne debido a la demografía humana. Aquí hay mucha más gente", agregó.
Los elefantes del bosque son diferentes de sus congéneres que viven en las sabanas del este y el sur del Africa, donde la mayoría es protegida por los guardias forestales. Estos se concentran sobre todo en la cuenca del Congo, donde abundan la guerra y la pobreza.



