
En Nueva Zelanda, el poder es de las mujeres
Ocupan todos los puestos clave
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Christchurch, Nueva Zelanda (EFE).- Con la jura de Silvia Cartwright como gobernadora general, Nueva Zelanda se convirtió ayer en el primer país industrializado donde los puestos clave de la administración están ocupados por mujeres.
Cartwright asumió ayer el cargo de decimoctava gobernadora en una ceremonia a la que asistieron la primera ministra, la laborista Helen Clark; la jefa de la oposición, la conservadora Jenny Shipley; la presidenta del Tribunal Supremo, Sian Elías, y la fiscal del Estado, Margaret Wilson.
Las cinco reciben el título de Dame, que en la tradición británica se emplea para honrar a las mujeres destacadas en su quehacer o profesión.
"Nos encontramos en el siglo XXI y hasta hace muy poco las principales posiciones estaban ocupadas por el otro sexo, y si entonces no fue un problema, no veo por qué lo deba ser ahora", dijo Cartwright.
La nueva gobernadora general de Nueva Zelanda es también miembro de la comisión de las Naciones Unidas (ONU), que vigila el cumplimiento de la convención para eliminar todas las formas de discriminación de la mujer.
Control del poder
Nueva Zelanda fue el primer país en conceder el voto a la mujer, en 1893 y, quizá por ello, en esta nación no sorprende que sean ellas las que controlen los poderes Ejecutivo y Judicial, dirijan los principales partidos del Parlamento (Laborista y Conservador) y cuenten con una amplia representación en el gobierno.
Pero sí resulta excepcional en un mundo donde únicamente ocho países tienen a una mujer como jefa de Estado y donde éstas ocupan sólo un 13% de los escaños parlamentarios, según informes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) difundidos el 8 de marzo último con motivo del Día Internacional de la Mujer.
Pese a que Nueva Zelanda cuenta con una larga tradición de participación femenina en puestos políticos clave, Cartwright, de 56 años, debió superar numerosos obstáculos para conseguir el título de Dame.
Contra la discriminación
La nueva gobernadora general nació en el seno de una familia humilde y numerosa de la localidad de Dunedin, 700 kilómetros al sur de Wellington. En aquella época, la educación era gratuita en Nueva Zelanda y Cartwright aprovechó para estudiar leyes en la Universidad.
La hoy representante de la reina Isabel II de Inglaterra (real jefa de Estado de Nueva Zelanda) relata que a menudo era la única mujer en las clases y que tuvo que enfrentar discriminaciones tales como que la rechazaran en la Asociación Estudiantil de Derecho.
Cartwright consiguió llegar a jueza en 1981. Doce años más tarde, se convirtió en la primera mujer miembro del Tribunal Supremo.
Desde ese alto tribunal denunció en varias ocasiones las políticas de los sucesivos gobiernos y sus "actitudes hipócritas" sobre la existencia y el aumento de la pobreza en este país de casi cuatro millones de habitantes.
Llamado
En su discurso ayer de aceptación del cargo, Cartwright hizo un llamado en favor de la paz y del cese de la violencia, tanto en el mundo como en la comunidades locales y en cada familia.
También abogó por "sacar a la luz, para facilitar su erradicación", los malos tratos a los menores.
La nueva gobernadora general ocupará el cargo durante los próximos cinco años y, según el juez del Tribunal Supremo Lowel Goddard, "sostiene con un guante de terciopelo una larga barra de hierro".






