
Estaría vivo un piloto derribado en 1991
Clinton reveló que un oficial dado apresuradamente por muerto podría haber sobrevivido en Irak
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En algún lugar del árido y desolado desierto occidental iraquí, el F-18 del teniente Michael Speicher se estrelló en medio de la oscuridad dos horas después del comienzo de la Guerra del Golfo.
Aunque no se tenía certeza acerca de la suerte corrida por el piloto, casi de inmediato fue declarado oficialmente muerto. Pero ahora sus familiares han recibido una noticia tan impactante como la de aquella noche del 17 de enero de 1991: el presidente Bill Clinton reveló ayer que Speicher podría estar vivo y que su status ha cambiado de muerto a "desaparecido en acción".
Speicher, que en el momento de ser derribado tenía 33 años, era uno de los mejores pilotos del portaaviones USS Saratoga. En la madrugada del 17 de enero, él y otros 33 pilotos despegaron desde la imponente nave, en aguas del Mar Rojo, para la que sería la primera misión de la Operación Tormenta del Desierto: eliminar las defensas antiaéreas al oeste de Bagdad.
A medida que los cazabombarderos se acercaban al objetivo, un cerrado fuego de artillería antiaérea iluminaba el cielo iraquí. Fue entonces cuando una explosión, presumiblemente causada por un misil SAM, alcanzó el avión de Speicher. Sus compañeros intentaron establecer contacto por radio, pero el silencio fue la única respuesta del F-18 en llamas.
De regreso en el Saratoga, y tras una reunión de inteligencia con los pilotos, se determinó que el avión se desintegró con el impacto del misil. "No creíamos que nadie hubiera podido sobrevivir a una explosión semejante", declararía después el almirante Stan Arthur, comandante de todas las fuerzas navales aliadas en el Golfo.
Luego del regreso de la primera misión, el entonces secretario de Defensa, Dick Cheney, declaró en una conferencia de prensa en Washington que, de acuerdo con la explosión avistada y el silencio de radio de Speicher, que ya llevaba 12 horas, se daba por muerto al piloto, convirtiéndose en la primera baja aliada de la guerra.
¿Por qué el secretario de Defensa dio por muerto a Speicher sin tener una evidencia absoluta? Cheney nunca lo aclaró.
Entretanto, semanas después del anuncio oficial el misterio sobre la suerte corrida por el joven teniente de Jacksonville, Florida, comenzó a preocupar al Pentágono, cuando los iraquíes entregaron los restos de un piloto llamado "Michael". Ese era el primer nombre de Speicher y no había otro Michael dado por desaparecido.
Sin embargo, un análisis de ADN reveló que los restos no correspondían al oficial derribado. ¿Estaban los iraquíes tratando de ocultar algo, o sólo se trataba de un error?
El capitán del Saratoga dijo personalmente a Joanne, la esposa de Speicher, que se habían realizado "todos los esfuerzos por localizarlo". Pero el almirante Arthur admitió más tarde que, como se desconocía el lugar exacto donde había caído, ninguna misión de rescate había sido movilizada.
Halcones exóticos
En todo caso, el 7 de mayo, la marina comenzó el proceso para declarar muerto en acción a Speicher. Como su esposa pensaba que todos los esfuerzos para encontrarlo se habían agotado, estuvo de acuerdo, y mientras el país celebraba la victoria una pequeña ceremonia privada tuvo lugar en el cementerio de Arlington, aunque no había ningún cuerpo que despedir. El caso Speicher se cerró.
Años más tarde, en diciembre de 1993, un general de Qatar que participaba de una cacería de halcones exóticos en el desierto iraquí, halló los restos de un F-18 norteamericano a 240 kilómetros al sudoeste de Bagdad.
El militar qatarí le tomó varias fotografías y las entregó en la embajada norteamericana en Doha, la capital de Qatar, junto con una pieza del equipo de radar con un número de serie. Cuando las pruebas fueron enviadas a Washington para su análisis, el resultado conmovió al Pentágono: el avión de Speicher había sido localizado.
Además, las condiciones en que se encontraban los restos del aparato indicaban que no se había desintegrado en el aire y que la cabina estaba desprendida, lo que señalaba que Speicher había, por lo menos, intentado eyectarse.
En abril de 1994, el almirante Arthur pidió que se enviara un equipo encubierto de búsqueda a Irak, pero el Pentágono temía que se produjeran nuevas bajas y prefirió solicitar al gobierno de Saddam Hussein un permiso oficial para enviar una misión bajo la bandera de la Cruz Roja.
El 1º de marzo de 1995, Bagdad autorizó la misión, pero cuando finalmente los norteamericanos llegaron al lugar los iraquíes habían borrado varias pruebas y el cockpit ya no estaba.
Sin embargo, fue hallado el asiento -con el que el piloto se había eyectado- a más de un kilómetro de distancia del avión, junto con parte de un kit de supervivencia.
Pero persistían muchas dudas. Por ejemplo, por qué Speicher no estableció contacto por radio luego de eyectarse. Según reveló una investigación posterior, minutos antes de que la misión de Speicher despegara del Saratoga, los pilotos habían recibido nuevas radios. Estas eran más grandes que los anteriores modelos, por lo que no cabían en los bolsillos de sus equipos. En declaraciones a la cadena CBS, Ted Phagan, encargado de las comunicaciones de los pilotos, afirmó incluso que el tamaño de las radios le preocupaba y llegó a advertir a algunos aviadores que podrían perderlas si tenían que eyectarse.
La pista del desertor
Por otra parte, según la CBS, un desertor iraquí declaró luego de la guerra que en los primeros días del conflicto había conducido a un piloto estadounidense desde el desierto hasta Bagdad, donde lo entregó a las autoridades. Cuando le mostraron una fotografía de Speicher, lo reconoció.
Ante la suma de evidencias, a mediados de 1996, el general John Shalikashvili, jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas, escribió a la CIA expresando sus dudas sobre el status de Speicher como "muerto en acción".
En el mismo sentido, en diciembre de 1998, el asesor en seguridad nacional de Clinton, Sandy Berger, indicó que recientes informes de inteligencia estimulaban "una revisión del status de Speicher". Esos informes no fueron revelados, pero una comisión del Senado solicitó al secretario de la marina, Richard Danzig, que se declarara al piloto "desaparecido en acción".
El miércoles último, la familia Speicher fue informada del cambio de status, al tiempo que el Departamento de Estado enviaba una nota al gobierno iraquí solicitándole información.
"Se tienen señales de que Speicher podría estar vivo", dijo Clinton ayer.
Ahora, Dick Cheney, que se apresta a asumir la vicepresidencia de los Estados Unidos, podría tener que explicar por qué dio apresuradamente por muerto al piloto, mientras intentará lidiar con su propia conciencia preguntándose si, de haberse hecho todo lo posible por hallar a Speicher hace una década, este no podría estar ahora viendo crecer a sus dos hijos, de 13 y 11 años.



