Feroz batalla por el voto latino en EE.UU.
Los hispanos son la primera minoría del país y podrían definir la elección; Bush y Kerry lanzan publicidades en español
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WASHINGTON.- El presidente George W. Bush y el candidato presidencial demócrata, John Kerry, se lanzaron de lleno en las últimas horas a captar el voto hispano que, en una elección tan pareja como la que se presume será la del 2 de noviembre próximo, definirá quién será el ocupante de la Casa Blanca a partir de enero del año próximo.
La elección entre Bush y Kerry "está definitivamente en manos de los hispanos", dijo ayer el presidente de la Convención Nacional Demócrata y gobernador de Nuevo México, Bill Richardson. El campo de batalla por los siete millones de votos de origen latino se dará en los estados de Nuevo México, Arizona, Colorado, Florida y Nevada, opinó ayer Richardson, el único gobernador de origen latino de Estados Unidos.
Para los demócratas, sin embargo, también es importante otra batalla, en la que no intervienen los republicanos. Se trata de la participación o no del candidato Ralph Nader, que en defensa del medio ambiente y los consumidores le restó votos en 2000 y le hizo perder la elección a Al Gore. "Esperamos que salga de la carrera. Si sube del 3% actual al 6% hay una amenaza de derrota", admitió el titular de la convención demócrata.
Bush obtuvo en las elecciones de 2000 el 35% del voto hispano, un factor clave junto con el respaldo del 82% de los cubanos que le permitió alcanzar el número mínimo de delegados al Colegio Electoral para ser designado presidente. La lucha entre demócratas y republicanos es por mantener ese mismo caudal y atraer a los nuevos votantes, para poder romper el equilibrio que hay entre los dos partidos.
El objetivo de los demócratas, dijo ayer Richardson en una conferencia de prensa con corresponsales extranjeros, es que los republicanos no puedan alcanzar su meta de elevar el nivel del respaldo latino, del 35% del año 2000 al 40 por ciento, este año.
Si los demócratas pueden mantener los dos tercios del voto latino obtenido cuatro años atrás estarán muy cerca de ganar la Casa Blanca. De lo contrario, Bush será reelegido, reconoció Richardson. Matthew Dowd, jefe de campaña del mandatario, cree que Bush necesita alcanzar el 40% de los votos latinos para retener el poder.
Los hispanos se convirtieron en el último año en la primera minoría del país, con 38,8 millones de habitantes, y desplazaron a un segundo lugar a la poderosa minoría negra. Con un poder adquisitivo de 700.000 millones de dólares, los latinos envían anualmente a sus países de origen remesas por 300.000 millones, una cifra superior a la ayuda bilateral y las inversiones directas de Estados Unidos en la región. Para 2060 se espera que uno de cada cuatro norteamericanos sea hispano.
La expectativa es que en las elecciones presidenciales voten siete millones de latinos, que a pesar de representar sólo el 6,1% del electorado tendrán un peso sustancial en estados poderosos como California, Illinois y Texas, y en otros más pequeños como Nevada y Arizona, debido al sistema de Colegio Electoral usado para elegir al presidente.
Los cinco estados en los que según Richardson se dará la batalla por el voto hispano aportan 56 votos al Colegio Electoral de 538 delegados. Dijo que en Nuevo México, con una población hispana del 45%, la diferencia entre Bush y Gore fue de tan sólo 200 votos. "En Nevada, la población está creciendo y también allí hubo muy escasa diferencia, lo mismo que ocurrió en Arizona y Florida. Por eso creo que esos son los cinco estados donde se dará la batalla, que en mi opinión decidirá la elección", dijo.
El voto cubano
En Florida no sólo está la lucha por el voto latino, sino también por la adhesión de los votantes cubano-americanos. Las elecciones de noviembre marcarán el grado de adhesión o rechazo al endurecimiento del embargo contra el régimen de Fidel Castro dispuesto por Bush. "Pienso que el presidente Bush va a ganar el voto cubano-americano -dijo Richardson-, pero los demócratas estamos apuntando al 20% que no es cubano en Florida: salvadoreño, haitiano y otros."
Según una encuesta de Gallup del mes pasado, Kerry lideraba la intención de voto entre los latinos con un 57%, frente al 38% de Bush. En las últimas horas, Bush y Kerry lanzaron millonarias campañas publicitarias en inglés y en español dirigidas a los votantes hispanos. Kerry anunció que invertirá un millón de dólares en los medios hispanos en las dos semanas previas a la convención de Boston, la mayor inversión en anuncios en español de la historia electoral estadounidense.
Mientras la publicidad demócrata tiene como objetivo presentar a Kerry como un hombre de familia y dispuesto a luchar para que todos los norteamericanos puedan alcanzar el "sueño americano", la de Bush está destinada a atacar a Kerry por su actuación en el Senado, al señalar que, por hacer campaña, no participó en más de dos tercios de las votaciones en el Congreso en los últimos meses.
Bush, "decidido y arrogante"
WASHINGTON (AP).- El presidente George W. Bush es visto por la mayoría de los votantes estadounidenses como decidido pero arrogante, y su rival demócrata, John Kerry, como más inteligente, en una encuesta dada a conocer ayer.
Consultados acerca de qué candidato los hacía sentir más optimistas acerca del futuro, una cifra ligeramente mayor de votantes eligió a Bush sobre Kerry, en un sondeo realizado por la empresa Ipsos-Public Affairs para la agencia de noticias AP.
Dos terceras partes de los consultados creen que el presidente es decidido, mientras que menos de la mitad opina lo mismo de Kerry. Pero también una mayoría piensa que Bush es arrogante.
En la encuesta se preguntó a votantes si eran o no aplicables estas palabras a Bush y a Kerry: simpático, inteligente, decidido, compasivo, honesto, arrogante y acaudalado. Kerry y Bush lograron puntajes similares en cualidades tales como compasión, honestidad y simpatía. Pero Bush tiene una ventaja de 22 puntos sobre Kerry en la cuestión de quién es más resuelto.
Uno de los mayores obstáculos que enfrenta Kerry es convencer a los votantes de que puede ofrecer el tipo de liderazgo que se necesita en momentos en que Estados Unidos libra dos guerras, en Afganistán y en Irak, y está amenazado por el terrorismo. Sin embargo, la confianza en sí mismo que tiene Bush y su falta de disposición a cambiar de criterio cuando hay una mayoría en contra son vistos por algunos como algo negativo. Un 52% dijo que es arrogante, contra un 44% que tiene esa opinión de Kerry.
En tanto, el 83% dijo que Kerry es inteligente, frente al 63% que piensa lo mismo acerca de Bush.


