Fracasa un operativo para despejar una ruta clave en Santa Cruz y los manifestantes retoman el control
Las fuerzas de seguridad se retiraron después de choques que dejaron seis policías heridos y 26 civiles lesionados; los bloqueos contra el presidente Rodrigo Paz cumplen 36 días y agravan la escasez de alimentos y combustible
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LA PAZ.– Un operativo de las fuerzas de seguridad para recuperar el control de una ruta estratégica en el oriente de Bolivia terminó en un revés para el gobierno de Rodrigo Paz. Tras varias horas de enfrentamientos, la policía y el Ejército se replegaron ante la resistencia de los manifestantes, que retomaron los bloqueos y mantuvieron interrumpido uno de los principales corredores de transporte del país.
La intervención tuvo lugar el sábado en San Julián, una localidad rural del departamento de Santa Cruz, donde se registraron algunos de los episodios más violentos desde el inicio de las protestas contra el gobierno. Según informó la policía, seis efectivos resultaron heridos.
“El camino fue despejado en un primer momento, pero los manifestantes volvieron a reagruparse para mantener los cortes”, explicó el coronel David Gómez, comandante policial de la región. El jefe policial aseguró que las fuerzas de seguridad utilizaron únicamente equipos antimotines durante el procedimiento.
Los choques también dejaron 26 civiles heridos, la mayoría con contusiones, de acuerdo con el director médico del hospital público de San Julián, Carlos Escalante. El poblado se convirtió en uno de los principales focos de una crisis que ya lleva 36 días y que mantiene paralizadas varias rutas del país.
Tras la retirada de las fuerzas de seguridad, los manifestantes ingresaron a la comisaría local, que fue saqueada, según denunciaron las autoridades. El episodio reflejó el nivel de tensión que atraviesa Bolivia en medio de una protesta que combina reclamos sectoriales con exigencias políticas dirigidas directamente contra el presidente.
La situación contrasta con un operativo realizado el día anterior, cuando las autoridades lograron despejar una carretera utilizada para abastecer de alimentos a La Paz, una ciudad que desde hace más de un mes enfrenta dificultades para recibir productos básicos y combustibles.
Los bloqueos afectan especialmente a la capital boliviana y a la vecina ciudad de El Alto, donde se registran faltantes de alimentos, combustible e incluso oxígeno medicinal. Las autoridades sostienen que los cortes de ruta también contribuyeron a la muerte de al menos diez personas, quienes no recibieron atención médica a tiempo debido a las interrupciones en el tránsito.
Mientras el conflicto continúa, muchos habitantes buscan alternativas para abastecerse. En localidades productoras de los valles bajos al sur de La Paz surgieron mercados improvisados donde agricultores venden directamente sus cosechas. Centenares de personas recorren largas distancias a pie para comprar verduras y otros alimentos, ante el aumento de precios y la incertidumbre sobre la duración de la crisis.
Las protestas reúnen a sectores de la Central Obrera Boliviana (COB), sindicatos campesinos, juntas vecinales de El Alto y seguidores del expresidente Evo Morales, a quien el gobierno acusa de alentar la movilización. Los manifestantes exigen la renuncia de Paz y sostienen que sus reclamos salariales y sectoriales no recibieron respuesta.
El mandatario centrista, que asumió hace siete meses en medio de una profunda crisis económica, insiste en privilegiar el diálogo y se resiste a decretar un estado de excepción. Sin embargo, la presión crece. Empresarios calculan pérdidas cercanas a los 2.000 millones de dólares, mientras centenares de camiones permanecen varados en las rutas.
En ese contexto, el Congreso debatía el sábado una ley para establecer un marco legal que permita ampliar la intervención estatal frente a los bloqueos. “Vamos a desbloquear las carreteras con diálogo y con los instrumentos legales para defender a las mayorías”, había afirmado Paz.
La crisis también adquirió una dimensión internacional. Estados Unidos expresó su respaldo al gobierno boliviano, mientras Morales volvió a denunciar una supuesta conspiración en su contra. Entretanto, las carreteras continúan bloqueadas y los intentos oficiales por recuperar el control de las rutas siguen sin ofrecer una solución definitiva.
Agencia AP
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