
Francia, de rival celoso a virtual enemigo
Por Thomas L. Friedman De The New York Times
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WASHINGTON.- Es hora de que nosotros los estadounidenses aceptemos una cosa: Francia no es sólo un aliado molesto. No es sólo un rival celoso. Francia se está convirtiendo en nuestro enemigo.
Si se toma en cuenta cómo se comportó Francia en los momentos previos a la guerra en Irak (haciendo imposible que el Consejo de Seguridad le impusiera un verdadero ultimátum a Saddam Hussein, lo que pudo haber evitado una guerra), si se mira cómo se comportó Francia durante la guerra (cuando su canciller, Dominique de Villepin, se negó a contestar la pregunta de si quería que Saddam o Estados Unidos ganara en Irak) y si se mira cómo Francia se comporta hoy (exigiendo algún tipo de enrevesada transferencia simbólica de la soberanía iraquí mientras el resto de la transición a la democracia es supervisada por las divididas Naciones Unidas), entonces se puede sacar una sola conclusión: Francia quiere que Estados Unidos fracase en Irak.
Francia quiere que Estados Unidos se hunda en un pantano allí con la loca esperanza de que unos Estados Unidos debilitados abrirían el camino a que Francia asuma el lugar "que le corresponde por derecho propio" como un igual, si no superior, de los Estados Unidos en la definición de los asuntos del mundo.
Sí, la arrogancia del equipo de Bush ha afilado la hostilidad francesa. Si el presidente Bush y el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, no se hubiesen sentido tan complacidos consigo mismos después de la victoria militar en Irak -y en vez de ello hubiesen usado ese momento, cuando los franceses sentían que quizá debieron haber participado, para extender magnánimamente la mano a París e invitarlo a sumarse a la reconstrucción- se podrían haber suavizado las actitudes de Francia. Pero incluso tengo dudas de eso.
De lo que no tengo duda, sin embargo, es que no hay ninguna autoridad iraquí legítima y coherente que pueda asumir el poder en el corto plazo, y tratar de forzar esto ahora llevaría a una peligrosa lucha interna y demoraría la construcción de las instituciones democráticas que Irak tanto necesita. Los iraquíes lo saben. Francia lo sabe, y ése es el motivo por el que su propuesta original (de la que ahora parece estarse desdiciendo un poco) sólo puede ser maliciosa.
Lo que es más sorprendente de la campaña francesa -"Operación Estados Unidos Debe Fracasar"- es que Francia no parece haber pensado para nada en cómo esto afectaría a Francia misma. Lo diré simplemente: si Estados Unidos es derrotado en Irak por una coalición de partidarios de Saddam e islámicos, los grupos musulmanes radicales -desde Bagdad hasta los barrios bajos musulmanes de París- se verán energizados, y las fuerzas modernistas y tolerantes dentro de estas comunidades estarán en fuga. Creer que Francia, con su gran minoría musulmana, donde los radicales ya están ganando fuerzas, no vería afectado su propio tejido social es pura fantasía.
Si Francia fuera seria, estaría utilizando su influencia dentro de la Unión Europea para armar un ejército de 25.000 eurotropas, y un paquete de reconstrucción de US$ 5000 millones , para luego decirle al equipo de Bush: "Vean, somos sinceros respecto de ayudar a reconstruir Irak, pero ahora queremos tener un asiento real en la mesa de conducción".
En vez de ello, los franceses han presentado una propuesta mal elaborada, simplemente para mostrar que pueden ser diferentes, sin ninguna promesa de que aún si Estados Unidos dijera que sí, París haría una contribución significativa.
La actitud de Europa
Pero Francia nunca ha estado interesada en promover la democracia en el mundo árabe moderno, y ésta es la razón por la que su pose de nuevo adalid del gobierno representativo en Irak -luego de haber estado tan contenta con el gobierno personalista de Saddam- es tan patentemente cínica.
Está claro que no todos los países de la Unión Europea se sienten cómodos con esta diablura francesa, pero muchos la acompañan. Me impacta que la UE, desviada por Francia, pueda permitir que se le excluya del proyecto de desarrollo político más importante en la historia moderna de Medio Oriente. Todo el tono y la orientación del mundo árabe-musulmán, que está a las puertas de Europa, se verá afectado por lo que resulte en Irak. Es como si Estados Unidos dijera que no le importa lo que pase en México porque está enojado con España.
"Lo que están diciendo los europeos respecto de Irak es: ‘Este es nuestro patio trasero, no los vamos a dejar entrometerse, pero no vamos a atenderlo nosotros’", dice John Chipman, director del International Institute for Strategic Studies, con sede en Londres.
Pero lo que es más triste es que Francia tiene razón: Estados Unidos no será tan efectivo ni legítimo en sus esfuerzos por reconstruir Irak sin ayuda de los franceses. Tener a Francia trabajando con nosotros en Irak, en vez de en contra nuestro en el mundo, sería tan beneficioso para ambas naciones y para el futuro de los árabes. Lástima que este gobierno francés tiene otras prioridades.
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