
Fueron identificados los restos del Che
Confirmación: aunque falta todavía una prueba definitiva de laboratorio, el experto cubano Jorge Gonzales anunció anoche que una de las osamentas halladas en Bolivia era la de Ernesto Guevara.
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VALLEGRANDE, 5.- Los especialistas no lo decían. Son científicos y, para ellos, sin pasar por el laboratorio no hay pruebas. Sin embargo, hoy, a las siete de la tarde, el experto cubano Jorge Gonzales dijo que el cadáver N° 2, el que tiene la capa militar y restos de un cinturón de cuero, no tiene manos y, por lo tanto, todo indica que ése era el Che Guevara.
A simple vista, limpiando la osamenta descubrieron que el cráneo tenía dos protuberancias, típicas de la morfología craneana del Che.
El grupo de especialistas cubanos y argentinos inició hoy, a las 9.20, mucho antes de lo previsto, la exhumación de los cuerpos, y mañana mismo podrían comenzar los análisis en el laboratorio que ya fue instalado en el hospital de Vallegrande, también mucho antes de lo calculado. Ansiosos y llevando sus fuerzas al límite, trabajan contra reloj y hasta altas horas de la noche.
Durante toda la mañana y la tarde, los seis especialistas permanecieron en la fosa, de dos metros de profundidad, separando y clasificando los huesos de los distintos cuerpos y colocando cada pieza en bolsas con datos específicos que luego les permitirán reconstruir las osamentas en el lugar donde se realizarán los análisis.
Los antropólogos habían dividido la fosa, mediante una línea imaginaria, en dos zonas: Sur y Norte. Comenzaron la tarea de exhumación por el sector sur, donde los cuerpos se hallan separados y claramente delimitados, a pesar de la falta de algunas piezas óseas. Sin embargo, después de recolectar los restos de la osamenta N° 3 (en posición parcialmente fetal) y de la N° 1 (en posición ventral), cifras que corresponden al orden del descubrimiento, obviaron la N° 2, en apariencia muy fácil de desmontar.
Concentraron, en cambio, el trabajo en los cuatro esqueletos del lado norte, que se encuentran en contacto. Incluso una, la número siete, descubierta en último término, se halla aplastada y aprisionada por otras dos, y que debía ser desenterrada con posterioridad.
Mientras los investigadores fotografiaban el campo de estudio y cada pieza en particular, la osamenta número dos, con su chaqueta militar de color verde cubriéndole la columna y el cráneo, permanecía intacta y resplandeciente en su posición original.
Originalmente, los estudios históricos realizados sugerían que el "Che" se encontraría en el apretado grupo de tres cuerpos que se encuentran en el rincón noroeste. A ese sector habría sido arrojado, desde un volquete, junto a sus compañeros. El cadáver del guerrillero argentino-cubano se encontraba en último término, junto a la cabina del conductor.
Sin embargo, como no se dio con testigos oculares de este hecho y la posición de la segunda osamenta es realmente llamativa -está boca abajo, con las piernas prolijamente estiradas- no se descartaría que algunos cuerpos hayan sido arrojados por dos personas; una agarrándole las piernas y otra los brazos.
Descalzo, con chaqueta militar
Algunos periodistas bolivianos sostienen que en una de las fotos que se le tomaron en la lavandería del hospital de Vallegrande, donde se exhibía su cuerpo, el "Che" aparecía vestido con una chaqueta similar, con un brazo atravesando una de las mangas y el otro oculto bajo la tela. En aquella foto, Guevara estaba descalzo. Por lo menos 4 de las osamentas conservan calzado -borceguíes, zapatos o medias con chinelas- por lo que quedarían descartadas. A la número dos, en cambio, se le pueden ver perfectamente los huesos del pie.
Habrá que esperar los estudios de laboratorio, que comenzarían en las próximas horas. Para reconocer los cuerpos se utilizará un instrumental clásico: calibres, tablas osteométricas y las historias clínicas de los muertos. El único elemento sofisticado será la computadora con la cual superpondrán fotos de los muertos con las de los distintos cráneos localizados.
Al mediodía llegaron en avioneta los ministros bolivianos de Interior, Víctor Hugo Canelas, y de Desarrollo Humano, Franklin Anaya. Se esperaba que dieran por la noche una conferencia de prensa en la que harían públicos los datos obtenidos por los especialistas cubanos.
Los dos funcionarios ya confirmaron que se cumplirá el decreto del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y que los restos de los guerrilleros cubanos serían repatriados inmediatamente después de su identificación para ser entregados personalmente a sus familiares.
Para mañana se espera la llegada desde La Habana de Aleida Guevara. Vendrá para llevarse mucho más que los despojos de su padre: la memoria de un hombre convertido en mito.
Vallegrande lo siente como propio
VALLEGRANDE, 5 (De un enviado especial).- Los dos vallegrandinos que están inclinados sobre la fosa, Mario y Orlando, fuman pensativamente mientras analizan la exhumación. Hablan bajo y con desconfianza. Son algunos de los tantos nativos que pasan diariamente a observar las excavaciones. Como hace 30 años, visitan el lugar donde está el "Che".
Se quedan mirando el cuerpo que los especialistas etiquetaron con un aséptico Nº2. Está cubierto de la cintura para arriba con una "chamarra" militar verde, que le cubre el cráneo, y lleva prendidos de la pelvis restos de un cinturón de cuero.
Algunos periodistas de Santa Cruz y de La Paz están convencidos de que se trata del guerrillero argentino-cubano. Se basan en la última fotografía de Guevara tomada en el lugar donde fue exhibido a campesinos y periodistas días después de su ejecución: en aquella copia el "Che" estaba descalzo; uno de sus brazos salía por la manga de una campera oscura, el otro quedaba oculto en el interior. Algo muy parecido ocurre con esta osamenta a la que, desde arriba, no se le ven rastros de manos.
"Podría ser el "Che", dicen mirándose el uno al otro. Seguramente recuerdan el año 1967, cuando tenían 16 y 13 años y entraron, como todo el pueblo, a la lavandería del hospital, donde vieron el cadáver extendido sobre una mesa de piedra. Dicen que recuerdan bien aquella ocasión, pero no quieren narrarla. Les dolería demasiado. Sólo aseguran que cuando se detuvieron, cada uno por su lado, delante del cuerpo, todavía tenía sus manos.
Tanto Mario como Orlando preferirían que el "Che" y sus últimos compañeros se quedaran aquí, con ellos, aunque el tono de su voz delata una resignación definitiva. "Debería quedarse aquí por la simple razón de que lo queremos -dice Mario-. Era una persona buena y valiente. También sería la última manera de que la gente siguiera visitándonos, si no, no vendría casi nadie. Muy pocos vendrían a ver la fosa y muy pocos irían a La Higuera."
Su opinión es la misma que la de todos los habitantes de este remoto pueblo perdido entre las sierras. Por distintas razones, todos quieren que los restos de Ernesto Guevara permanezcan en este lugar.
"Quitarnos al Che sería quitarnos parte de la historia de Vallegrande", afirman muchos. Sin embargo, la gran mayoría sabe que la repatriación de los restos es cosa juzgada y están de acuerdo en que, si los parientes cubanos del líder guerrillero los reclaman, habrá que entregarlos.
Si el "Che" se convirtió en un mito a nivel mundial, para los vallegrandinos se volvió un símbolo personal, aunque para eso tuvieron que verlo en la lavandería.
"No parecía muerto -dice Emma, una vallegrandina de 50 años- Tenía una mirada limpia y pura. La verdad sobre la gente se conoce a través de los ojos. A partir de entonces, todo el mundo supo qué clase de persona era el ÔChe´".
El cariño que le tienen los lugareños puede explicarse, entre otras cosas, por esa mirada final. También por esa exposición de ribetes obscenos que los conmovió profundamente. Por ese vínculo último todos sienten que el "Che" les pertenece un poco. Esa pasión es antes sentimental que política. La mayoría reconoce que era un hombre de grandes ideales, pero no dudan de que la guerrilla estaba condenada, desde un inicio, al fracaso.
"La idiosincrasia de la gente de esta zona es muy particular -dice una señora mayor que atiende su almacén mientras cose -. Todos tienen su parcelita y no pasan hambre. Es una manera de ser bastante egoísta. El ÔChe´ no le caía mal a casi nadie, pero creo que se equivocó. Si hubiera estudiado la mentalidad de nuestra gente se hubiera dado cuenta de que muy pocos lo iban a seguir, aunque lo apreciaran. Debería haber ido a Potosí, a la zona de los mineros, donde hay gente combativa."
El mausoleo
Vallegrande, un pueblo aletargado y somnoliento ubicado a 2200 metros sobre el nivel del mar, con pendientes y bajadas, soporta con estoicismo y amabilidad la invasión periodística que se inició hace dos años. Sin embargo, la presencia de extranjeros no parece haber modificado su ritmo vital. No hay persona que no salude a otra en la calle, aunque sea la primera vez que la ve en su vida. Y los perros, mansos y sucios, sólo ladran suavemente cuando pasa un auto a su lado.
En un comienzo, las autoridades sospecharon que era la gran oportunidad para convertir a Vallegrande en una suerte de meca para aquellos interesados en la vida y muerte del líder guerrillero. Proyectaron incluso construir un mausoleo en el mismo lugar de la pista de tierra en que se encontraron los cuerpos, algo que habría asegurado que visitantes de todo el mundo se lanzaran a recorrer el camino de cornisa -que actualmente están asfaltando- y a soportar las 5 horas que separan al pueblo de Santa Cruz de la Sierra.
El ahora ex alcalde Hoover Carrera, en funciones cuando se iniciaron las excavaciones en 1995, es uno de los habitués de la pista. Se lo ve melancólico porque sabe que las osamentas -al menos las de los guerrilleros cubanos- no quedarán aquí. "Creo que se los van a llevar -dice con un tono pausado y fatídico-. Habíamos imaginado hacer un mausoleo. Eso habría fomentado el turismo, pero ahora parece una posibilidad demasiado lejana."
Vallegrande estudia cómo avanzan los trabajos, pero no quiere volver a quedarse sola. Durante 30 años la imagen del "Che" acompañó a sus habitantes, quienes no pueden dejar de lamentar que, apenas lo hayan recuperado, vuelva a convertirse en el fantasma de siempre.
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