
Genera escándalo el apoyo militar a Pinochet
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SANTIAGO, Chile.- Augusto Pinochet al parecer no tendrá todos los sobresaltos que temía luego de que deje pasado mañana la actividad castrense que ha ejercido por 65 años, pero, de todos modos, se podrá escudar bajo el paraguas protector del ejército, que le concedió la categoría de comandante en jefe benemérito.
Junto con ese respaldo, que podrá continuar disfrutando luego de que abandone la institución que ha comandado por un cuarto de siglo, la decisión del cuerpo de generales amarra al sucesor, el general Ricardo Izurieta, en la lealtad al octogenario Pinochet.
Izurieta, junto a los otros 44 generales, suscribieron el título y el documento que le concedió la insólita distinción.
El título no será una mera distinción simbólica, sino que es un mensaje castrense a la civilidad de que Pinochet continuará siendo el líder del ejército y que, por lo tanto, contará con su lealtad y respaldo ante el azaroso camino que le espera al incorporarse de lleno a la actividad política como senador vitalicio.
"Pinochet se refugia en el amparo de los militares. No corta el cordón umbilical", dijo la diputada Mariana Aylwin, hija del ex presidente Patricio Aylwin.
La secretaria general de la Central Universitaria de Trabajadores, María Rozas, fue más drástica. "No tiene los pantalones firmes para enfrentar la política chilena y tiene que ponerse en las faldas del ejército para que lo cuiden y para que no lo puedan tocar", dijo.
En el gobierno, el nombramiento no gustó, pero las autoridades se cuidaron de condenarlo abiertamente. El vocero oficial, José Joaquín Brunner, precisó que en todo caso no se considera una amenaza castrense.
País bananero
En el oficialismo la designación provocó calificativos como país bananero, estupidez y una cobardía.
En la derecha más recalcitrante en su apoyo al veterano ex dictador la distinción es un mensaje del ejército de que su comandante en jefe continuará contando con el irrestricto apoyo, como señaló el senador Francisco Prat.
El saliente vicecomandante en jefe, el general Rafael Villarroel, reflejó lo que parece ser el sentir institucional. "Le testimoniamos de esta forma, mi general, el compromiso de gratitud, respeto, de apoyo por siempre", enfatizó.
Con este respaldo, Pinochet podrá enfrentar en el Senado lo que promete no ser una actividad tranquila, y que sus opositores amenazan con agitársela.
Otra señal tranquilizadora para el ex dictador fue el éxito que consiguió el presidente Frei en hacer desistir a sectores del oficialismo en su propósito de someter a Pinochet a juicio político. Sólo un grupo de rebeldes demócratas cristianos y los socialistas se empeñan en sentar en el banquillo de los acusados al ex gobernante. Pero, al debilitarse el apoyo al enjuiciamiento, la acusación parece ser destinada al fracaso en Diputados.
Pinochet ocuparía desde el miércoles, cuando asuma el nuevo Congreso, el escaño que se reservó de por vida en el Senado.
Ese día juraría, tras colgar el uniforme el martes.
El presidente del Senado, el derechista Sergio Romero, comunicó que Pinochet juraría junto a los nuevos legisladores que se incorporan a la Cámara alta.
Romero consiguió la aprobación de sus pares para descartar una impugnación que diputados oficialistas presentarán en la semana para procurar impedir el juramento de senador de Pinochet por no haber sido ex presidente electo.
"Es una soberana ridiculez o un acto golpista", aseveró el presidente del Partido Socialista, Camilo Escalona.
Al gobierno no le gustó mucho la distinción a Pinochet, pero el vocero oficial, José Joaquín Brunner, no lo interpretó como una amenaza castrense a la civilidad.





