
Germán, el líder sin capucha
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CIUDAD DE MEXICO (De una enviada especial).- Parado atrás del Subcomandante Marcos en el escenario de la Plaza del Zócalo el domingo había otro comandante, pero sin uniforme ni capucha. Con pelo canoso y cara descubierta, Fernando Yáñez ya no es el comandante Germán, fundador del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), sino el encargado de representar a los rebeldes en las conversaciones con legisladores.
Apenas el Subcomandante anunció en febrero que el "arquitecto" Yáñez sería su nexo con el Congreso durante las negociaciones, analistas políticos anticiparon una "radicalización" del EZLN por la elección de un ex guerrillero con años de militancia.
Yáñez abandonó su carrera de arquitectura en la Universidad de Nueva León para incorporarse a las Fuerzas de Liberación Nacional a mediados de los 70.
A diferencia de otros grupos insurgentes, a comienzos de los ochenta, los comandantes del FLN no depusieron sus armas para convertirse en un movimiento político. En Chiapas, protegidos por el espesor de la selva, el comandante Germán y otros dos jefes rebeldes comenzaron a entrenar a los noveles cuadros del EZLN que diez años más tarde se alzarían en armas contra el gobierno.
Allí llegó, supuestamente en 1987, un joven de Támpico que con sus libros de Althusser y Marx bajo el brazo venía a hacer tareas comunitarias entre las relegadas comunidades indígenas. Con la misma prédica con la que atrajo al mundo, el joven Marcos se convirtió, a principios de los 90, en jefe militar del EZLN mientras Germán mantenía el liderazgo de los zapatistas y el FLN.
Durante el alzamiento de 1994, Germán estuvo a cargo de dinamitar el sistema eléctrico, pero doce días después, cuando el gobierno ordenó un cese unilateral al fuego, Marcos se había encumbrado, ante los ojos de los zapatistas y el resto de los mexicanos, como el líder del EZLN.


