
Hijos con nombre de zapatos o autos, el colmo de la excentricidad
En EE.UU., las marcas y el patriotismo inspiran cada vez más a futuros padres
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Debe de ser el sueño de empresas, agencias de publicidad y, por qué no, de la Casa Blanca: vender marcas o patriotismo no por medio de millonarias campañas en radio, televisión, diarios, revistas, Internet, sino -gratis- a través de los nombres de miles de niños, jóvenes, adultos.
En Estados Unidos, obviamente, semejante excentricidad es más que probable. Cientos de bebes recibieron, desde 2000, nombres de marcas. Las de autos son unas de las favoritas: 55 niños fueron llamados Chevy; 22 niñas, Infiniti; otras tantas, Camry y Celica (modelos de Toyota), y hoy uno de los 800 nombres de mujer más populares del país es Lexus, según los registros de la Administración de Seguridad Social norteamericana.
No todo nombre suena a motor. Las marcas de ropa, en especial si son de lujo, tienen sus padres fanáticos. En 2002, 244 niñas fueron nombradas Armani... al igual que 221 niños. Sin ser unisex, Chanel tuvo sus seguidores; 269 pequeñas norteamericanas se llaman así, casi tantas como en Francia, donde la empresa es el símbolo de la industria de la moda y donde más de 300 niñas llevan ese nombre.
Los padres que no quieren que sus hijos tengan nombre de traje pueden optar por algún otro elemento de vestir, por ejemplo zapatos, y llamarlos Timberland, como ya hicieron más de 10 familias norteamericanas.
"La gente, sobre todo de las clases más bajas, hoy busca nombres que no sean muy comunes o que sean inusuales, para que sus niños se individualicen más. Por eso a veces eligen nombres de marca, sobre todo de aquellas que llevan asociada una imagen positiva, de privilegio. Más que ser un signo de consumismo esto muestra que el individualismo es cada día más fuerte", explicó a LA NACION Cleveland Evans, un psicólogo de la Universidad de Bellevue, en Nebraska, que hace 25 años estudia el uso de nombres en Estados Unidos.
Evidentemente, todo padre quiere que sus niños sean únicos. Pero llamar a una hija precisamente Unique, como las 239 niñas que recibieron ese nombre en 2002, tal vez sea el colmo de la obviedad. La contracara es denominar a una bebe Baby, al igual que 224 pequeñas que nacieron en 2002.
Los nombres inusuales no son una novedad. En los Estados Unidos del siglo XIX, los padres daban a sus hijos nombres de gemas -Ruby, Opal- para que un aura de sofisticación los acompañara en la vida, según Evans. Ya en ese entonces nombres grandilocuentes y principistas como Justice o Liberty eran frecuentes; no tanto como desde hace un par de años.
Llegó el 11 de septiembre de 2001; cambiaron la política exterior norteamericana, los hábitos del viaje aéreo, la seguridad en las fronteras, la percepción de Estados Unidos. Y ciertos nombres se lanzaron al estrellato.
Un patriotismo particular
En una muestra de patriotismo e idealismo que seguramente pondría orgullosa a la Casa Blanca, cientos de norteamericanos eligieron nombres a tono con el empeño del gobierno de George Bush de impulsar, incluso al costo de guerras, los principios norteamericanos en el mundo.
Liberty y America fueron los nombres que "recibieron un gran espaldarazo" con los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono, según explicó Evans. Entre 2001 y 2002, el primero escaló 300 posiciones en el ranking de los 1000 nombres más populares y el segundo, casi 150. Justice, que desde mediados de los 90 no hacía más que perder adeptos, remontó súbitamente 80 lugares.
Pero por mucho protagonismo que haya ganado luego de 2001, America sigue sin ser el nombre favorito entre quienes dan a sus hijos nombres de lugares o regiones; Asia lo es.
El patriotismo se diluye aún más cuando los norteamericanos buscan nombre para sus hijos entre las capitales del mundo. Washington ni siquiera figura en el extenso listado, mientras que Paris sobresale en el puesto 464. Poco debe agradar al gobierno de Bush que más de 600 norteamericanas recién nacidas lleven el nombre de la capital del país que se le enfrentó en una guerra diplomática antes de la invasión de Irak.
No es descabellado suponer que si los norteamericanos les dan a sus hijos nombres de autos, también podrían ponerle nombres de plantas y llamarlos, por ejemplo, Bush (que en inglés significa arbusto).
Pero tal vez la búsqueda de originalidad tenga un límite, y los estadounidenses prefieren ignorar el apellido del actual mandatario y de su padre. De los últimos cinco mandatarios norteamericanos, los Bush son los únicos cuyo apellido no inspira a futuros padres.
El apellido presidencial más usado es Carter, uno de los 110 nombres de hombre más populares. Le sigue Reagan, que desde 1996 está tan de moda que el nombre ahora tiene su versión femenina, Raegan.
Clinton también tuvo su auge; fue durante su presidencia pero, una vez que dejó la Casa Blanca, su nombre se esfumó de las preferencias de los norteamericanos. Lo mismo pasó con Hillary... y con Monica. En 1998, el año en que la joven becaria y el canoso presidente escandalizaron a los norteamericanos con sus relatos de la Oficina Oval, Monica abandonó, tras décadas, la lista de los cien nombres más usados de Estados Unidos.
Para alivio de la Casa Blanca, ni en esa lista ni en el ranking de los 1000 nombres más comunes figuran Saddam u Osama. Sí está, y desde hace más de una década, Fidel. Más joven pero casi tan emblemático para la isla, Elián González es otro cubano que inspiró a los norteamericanos.
En 2000 estalló la crisis entre Estados Unidos y Cuba por el balserito, y su nombre, casi desconocido hasta entonces, ingresó de repente en la lista de los 300 más populares. Hoy, apenas ocupa el puesto 766 del ranking.
De los dramas -más si son en vivo y en directo- surgen nombres. En el año y medio posterior a la muerte de la princesa de Gales, Diana fue uno de los 100 nombres más usados. En 1999 desapareció de ese ranking.
Diana, sin embargo, es todavía más usado que Lexus, Armani o Chanel, aunque no tanto como Jacob, Emily, Emma, Michael, Jennifer, John, que, pese a su simplicidad, son los nombres más populares. Eso sí, tras el 11 de septiembre, Mohammed -que en árabe sería algo así como el equivalente de John- comenzó a desaparecer de la lista.





