
Histórica visita del Papa a la capital de Bosnia
Significación política: la llegada del Pontífice a Sara- jevo es un virtual respaldo a los musulmanes moderados; el presidente Izetbegovic la ve como un reconocimiento.
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SARAJEVO, 11 (Reuter).- La histórica visita del Papa Juan Pablo II el sábado próximo a la predominantemente musulmana Sarajevo lleva consigo un importante peso político en Bosnia, después de una guerra atizada por diferencias religiosas.
Los dirigentes musulmanes de Bosnia se han esforzado al máximo para dar la bienvenida al Papa a la capital donde los católicos croatas son, en la actualidad, menos del 10 por ciento de la población.
La televisión estatal de Sarajevo ha dedicado una extensa cobertura a los preparativos para la visita y ha programado la transmisión de la misa al aire libre que Juan Pablo II oficiará el domingo en el estadio olímpico de Kosovo.
El temprano y abierto apoyo del Papa a la iniciativa de Bosnia para constituirse en Estado independiente le ganó la simpatía de los dirigentes musulmanes.
"Su visita es una señal de reconocimiento", dijo esta semana Alija Izetbegovic, el musulmán que encabeza la presidencia colegiada de la ex república yugoslava.
Izetbegovic instó a sus simpatizantes a "esforzarse al máximo para recibirlo con toda la dignidad y el respeto que se merece" el Pontífice de 76 años, nacido en Polonia.
"Es algo muy importante porque el Papa, claramente, al venir a Sarajevo en lugar de ir a Herzegovina está respaldando a los croatas moderados", declaró el historiador Chris Bennett, autor de un libro sobre el conflicto en la ex Yugoslavia.
Los mensajes papales de promoción a la tolerancia religiosa y la independencia de Bosnia serán un claro contrapunto a la retórica de los nacionalistas en Herzegovina, sudoeste del territorio, dijo Bennett a Reuter.
"El Papa les está demostrando que pueden y deberían vivir en comunidad", agregó.
El cardenal católico de Bosnia, Vinko Puljic, respalda vigorosamente los llamamientos papales a la coexistencia entre musulmanes, católicos croatas y serbios.
Pero el prelado, de 51 años, ejerce escasa influencia sobre los clérigos de línea dura en su arquidiócesis.
Aunque los líderes religiosos de Bosnia han dado algunos pasos inciertos hacia la restauración del diálogo, tras el conflicto librado de 1992 a 1995, los analistas dicen que la intolerancia es aún la norma en Bosnia.
Los analistas sostiene que la visita papal de 25 horas puede no bastar para contrarrestar a los nacionalistas fuertemente enquistados al frente de las comunidades étnicas rivales.
Los serbios ortodoxos mantienen su hostilidad hacia el Vaticano, en vista de su temprano reconocimiento a la independencia croata y bosnia de la actual Yugoslavia, que encabeza Serbia.
Juan Pablo II pensaba visitar Sarajevo en septiembre de 1994, cuando la guerra estaba en pleno apogeo, pero canceló sus planes cuando los serbiobosnios que sitiaban la capital se negaron a garantizar su seguridad.
Momcilo Krajisnik, el representante serbio en la nueva presidencia colectiva de Bosnia, ha accedido discretamente a la visita del Pontífice.
El domingo próximo, el Papa sostendrá reuniones separadas con cada uno de los miembros de la presidencia colegiada de Bosnia y la entrevista de unos nueve minutos programada con Krajisnik habría sido impensable hace apenas un año.
Pero Krajisnik se las ha arreglado para inyectar una dosis de política en el protocolo, negándose a participar de las ceremonias de llegada y partida en el aeropuerto de Sarajevo, citando motivos de seguridad.Su intención dijeron algunos diplomáticos, fue dejar en claro que no comparte el entusiasmo de los otros miembros de la presidencia colegiada sobre los puntos de vista del Papa.
Tranquilidad en el Vaticano
CIUDAD DEL VATICANO, 11 (ANSA).- En el Vaticano existe poca preocupación por la seguridad del papa Juan Pablo II en su visita que realizará este fin de semana a Sarajevo.
Como buen jefe de la seguridad, Camillo Cibin, se niega a hablar de problemas de seguridad del hombre que tiene el encargo de protegerlo.
El "comendatore", como lo conocen todos en el Vaticano al responsable de la policía del pequeño Estado, además de reservadísimo, es omnipresente.
Cuando el Papa sale del Palacio apostólico, es el hombre alto y apuesto, con cabellos blancos, impecablemente vestido, que se ve siempre a pocos pasos de Juan Pablo II.
No usa jamás el abrigo y el impermeable sólo si llueve fuerte: es gentil, sonriente y disponible, pero absolutamente inflexible con quien puede dar fastidio al Papa.
Se siente además muy ligado al Pontífice: el 13 de mayo de 1981, cuando Ali Agca hirió al Papa con dos balas de pistola, se cuenta que lo vieron llorar.
Naturalmente acompaña a Juan Pablo II en todos los viajes, en Italia y en otros países.
Se hace acompañar sólo por poquísimos hombres, de cuatro a seis, quienes se ocupan prácticamente solo de aquello que se refiere a las personas que se acercan al Papa durante sus viajes.



