Inauguran un oleoducto crucial para Occidente
Disminuirá su dependencia de crudo de Medio Oriente
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SANGACHAL, Azerbaiján.- En la república caucásica de Azerbaiján se puso en funcionamiento ayer uno de los oleoductos de mayor importancia geoestratégica del mundo, que atraviesa tres países y fue construido con la ayuda de Estados Unidos, para transportar el petróleo desde los grandes yacimientos del mar Caspio hacia Occidente.
En presencia del secretario de Energía norteamericano, Samuel Bodman, los presidentes de Azerbaiján, Georgia y Turquía abrieron la compuerta en la terminal de Sangachal, al sur de Bakú, para que comenzara a trabajar el conducto de 1760 kilómetros de largo.
El mayor interesado en la puesta en marcha del oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan (CBS) -un proyecto iniciado hace una década- es Estados Unidos, que, de esta manera, consigue mayor independencia del petróleo árabe y evita el paso del crudo por los territorios de Irán y Rusia, que monopolizaban hasta ahora las exportaciones del crudo del Caspio.
Un factor que vuelve inmensamente más atractiva la obra es la posibilidad de que también pueda fluir hacia Occidente por el nuevo oleoducto el crudo de los grandes yacimientos de Kazakhstán. Así, la tubería llevará no sólo el petróleo de los yacimientos marinos azeríes de Azerí, Chirag y Guneshli -cuyas reservas se estiman en 750 millones de toneladas-; también podrá transportar el crudo proveniente del yacimiento kazako de Kashagán, cuyas reservas se estiman en 4800 millones de toneladas.
Precisamente, el presidente kazako, Nursultan Nasarbayev, anunció ayer en Bakú que la industria petrolera de su país utilizará también el nuevo oleoducto para sus exportaciones.
Los altísimos costos de construcción ascendieron a casi 3600 millones de dólares -unos 10.000 millones de inversión total-, debido a la caprichosa traza que evita el paso por Rusia, Irán y Armenia; este último, un país enemistado con Azerbaiján. La tubería sortea en su recorrido más de 1500 ríos y trepa montañas de hasta 3000 metros de altura.
Oro negro
Si bien ayer quedó inaugurado sólo el tramo azerí de la obra, cuando el ducto trabaje a su máxima capacidad, hacia fin de año, podrá transportar por día un millón de barriles de petróleo (cada barril equivale a 159 litros) desde el mar Caspio hacia Occidente. Esto representa una décima parte de las importaciones diarias de Estados Unidos.
La tubería, que puede bombear entre 50 y 85 millones de toneladas de crudo al año, fue construida por una empresa internacional encabezada por la británica BP y es la primera conexión directa entre el mar Caspio y el Mediterráneo, que vuelve innecesarias las peligrosas travesías de los petroleros a través del Estrecho del Bósforo (que conecta el Mar Negro con el Mediterráneo).
Para el gobierno de Estados Unidos, la obra representa "un gran éxito para la meta estadounidense de mejorar y diversificar los suministros mundiales de energía", según expresó en un comunicado el Departamento de Estado. La nota agrega que el oleoducto permitirá "integrar más a Azerbaiján y Georgia en la economía internacional de libre mercado y promover su desarrollo".
En Rusia, en cambio, la inauguración fue muy criticada. "Está muy claro que este proyecto surgió por motivos políticos y no económicos", declaró el presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Duma (Cámara baja), Konstantin Kossachov.
Analistas rusos creen que los costos de transporte del nuevo oleoducto duplican la vía utilizada hasta ahora para el petróleo del Caspio, a través del puerto ruso de Novorossijsk, en el Mar Negro.





