
Indignación y furia en Brasil contra el gobierno
En la mayor protesta desde el retorno de la democracia, miles de personas marcharon en las principales ciudades; por la noche hubo graves incidentes
1 minuto de lectura'

RÍO DE JANEIRO.- Arde Brasil. Más de 200.000 personas se unieron ayer a las mayores protestas callejeras desde el regreso de la democracia para reclamar por los multimillonarios gastos para el Mundial de Fútbol del próximo año y exigir que el gobierno invierta más en educación, salud y transporte.
Al caer la noche, en una invasión simbólica, cientos de jóvenes "indignados" ocuparon la terraza del Congreso en Brasilia, mientras que en Río de Janeiro y en Porto Alegre hubo actos de vandalismo a edificios públicos.
"Brasil se jodió, el pueblo apareció", gritaban los jóvenes que participaron de las marchas, que habían comenzado pacíficamente por la tarde en rechazo al reciente aumento de tarifas de transporte en diversas ciudades, en especial en San Pablo, donde el jueves pasado una protesta del Movimiento Pase Libre fue reprimida con violencia por la policía.
Durante toda la tarde reinó la tranquilidad en la manifestación en San Pablo, que reunió a más de 65.000 personas, y en el resto de las capitales estatales, como Río, Belo Horizonte, Salvador, Fortaleza, Porto Alegre, Curitiba y Maceió. Pero al caer la noche, la calma parecía haberse evaporado. Pequeños grupos de manifestantes provocaron disturbios en varias ciudades; la situación se desbordó y poco a poco la televisión mostraba escenas de caos en distintos puntos del país.
En San Pablo, después de bloquear la Avenida Paulista, un millar de personas se dirigieron a protestar frente al Palacio dos Bandeirantes, sede del gobierno estatal, que fue invadido por manifestantes.
En Río, un pequeño grupo de manifestantes se separó de la marcha general, que reunió más de 100.000 personas, y se dirigió a la Asamblea Legislativa. Lanzaron cócteles molotov contra el edificio, incendiaron un vehículo y luego se enfrentaron con piedras a la policía, que respondió con balas de goma y gases.
En Brasilia, la capital, después de congregar a unas 10.000 personas en la Explanada de los Ministerios, miles de jóvenes lograron quebrar el cerco policial e invadieron la terraza del emblemático Congreso, lo que puso en estado de alerta al gobierno de Dilma Rousseff. Momentos de gran nerviosismo se vivieron cuando se pensó que los manifestantes ingresarían por la fuerza al edificio diseñado por Oscar Niemeyer. Más patrullas policiales llegaron al lugar con la intención de dispersar a los invasores, mientras que en el vecino Palacio del Planalto, sede de la presidencia, se reforzó la presencia de agentes preparándose para un enfrentamiento. La mayoría de los manifestantes permanecieron sin problemas en la terraza del Congreso, donde agitaron banderas brasileñas y encendieron antorchas antes de descender. Algunos que intentaron ingresar al Parlamento en medio de correrías y golpes.
Belo Horizonte, Porto Alegre y Curitiba fueron también escenarios de disturbios y choques con la policía.
"¡Brasil, despierta!", exclamaban los manifestantes, en su mayoría estudiantes universitarios veinteañeros que cantaban consignas en contra de la corrupción y el despilfarro de dinero público en eventos deportivos como la Copa de Confederaciones, que comenzó el sábado pasado; el Mundial de Fútbol 2014; y los Juegos Olímpicos que se realizarán en Río en 2016. En todas las ciudades donde hubo protestas, los participantes reclamaron mayores inversiones en educación, salud y transporte público.
Los canales de televisión transmitieron en vivo las marchas, y mostraron los mensajes en los carteles que la gente portaba: "¡No es por centavos, es por derechos!"; "Vote por ideas, no por personas".
Desde temprano, el ambiente en todo Brasil era de gran expectativa por cómo reaccionarían las autoridades a este nuevo llamado a salir a las calles, el quinto desde que el 7 de junio se inició la convulsión social. Por la mañana, representantes del estado y de la ciudad de San Pablo se reunieron con líderes del Movimiento Pase Libre, que exige la revocación del alza en los boletos de transporte (pasó de 3 a 3,20 reales; 1,5 a 1,6 dólares) y, aunque no llegaron a un acuerdo sobre las tarifas, consiguieron que más tarde el gobernador Geraldo Alckmin se comprometiera a que la policía no volvería a usar balas de goma y que sólo actuaría en casos de vandalismo o si fuese provocada.

La forma violenta en la que la policía militar de San Pablo intentó fragmentar la manifestación sobre la Avenida Paulista el jueves pasado, que dejó más de 300 detenidos y un centenar de heridos, causó gran conmoción y rechazo en la opinión pública. Según una encuesta de Datafolha, el 55% de los brasileños apoya a los manifestantes. Ese sentimiento quedó en evidencia el sábado, cuando Dilma fue recibida por un fuerte abucheo en el partido inaugural de la Copa de Confederaciones, en Brasilia. Mientras tanto, más de 300 abogados conformaron una red ad honorem para liberar a los manifestantes arrestados durante las protestas. Y un numeroso grupo de actores y músicos famosos inundó ayer redes sociales como Twitter e Instagram en señal de repudio.
"No podemos permitirnos dar pasos atrás con la violencia. Tenemos que convertirnos en un país mejor, con menos desigualdad y oportunidades para todos", señaló a LA NACION la médica Eliane Rocha, que participó de la marcha por la Avenida Rio Branco en Río, antes de que se saliera de control.
Por esas horas, antes del caos, al comentar el parecer de Dilma sobre los protestas, la ministra de Comunicación Social, Helena Chagas, dijo: "La presidenta considera que las manifestaciones pacíficas son legítimas y propias de la democracia, y que es propio de los jóvenes manifestarse".
Al final del día, con gran parte del país envuelto en un clima de inestabilidad, seguramente la opinión de la presidenta había cambiado. Como parece estar cambiando Brasil.
Más de 200.000 personas en la calle
Según los medios brasileños, la protesta de ayer fue la mayor desde el regreso de la democracia, en 1985


<b>Del editor: por qué es importante.</b>
1
2Una yegua asistió al funeral de su dueño en Brasil y su reacción frente al ataúd se volvió viral
3Trump dice que “probablemente” podría retirar las tropas de EE.UU de Italia y España
4Mariana Mazzucato: “Los años de hegemonía de Estados Unidos han terminado, estamos viendo el final del Imperio Romano”


