Islandia se prepara para el primer "gobierno pirata"
La formación contestataria, formada en 2012 por hackers, poetas y activistas, lidera las encuestas tras los Panamá Papers
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Islandia tuvo su momento de gloria hace un mes por su inesperada actuación en la Eurocopa. Pero el fervor ya pasó, y este pequeño país de 330.000 habitantes debe enfocarse ahora en un asunto pendiente mucho menos excitante que un partido de fútbol: las elecciones parlamentarias.
Aún no hay fecha para los comicios, que se celebrarán en los próximos meses, en un escenario político tumultuoso para los parámetros islandeses. Los habitantes de Islandia casi no saben qué es el desempleo ni la inseguridad, pero están tan hartos de sus políticos que parecen dispuestos a llevar al poder al Partido Pirata.
La popularidad de esta formación contestataria, que ya encabezaba las encuestas el año pasado, se disparó después de la renuncia del premier David Gunnlaugsson por el escándalo de los Panamá Papers, el 5 de marzo pasado.
Gunnlaugsson dimitió luego de que se descubrió que era titular junto con su mujer de una empresa offshore en las islas Vírgenes Británicas con bonos de la banca islandesa. Al mes fue reemplazado por el ministro de Pesca, Sigurdur Ingi Johannsson, que convocó elecciones anticipadas para el otoño boreal.
La renuncia de Gunnlaugsson abrió en los islandeses la vieja herida que dejó el colapso financiero de 2008. La crisis internacional de aquel año afectó a Islandia más que a cualquier país y provocó la caída de los tres principales bancos comerciales y, un año después, el derrumbe del gobierno.
Los cacerolazos contra Gunnlaugsson, en abril, fueron un déjà vu de aquella fatídica época, pero el contexto actual es muy distinto.
"Luego de un largo período de incertidumbre, hoy se ve un aumento en las inversiones debido al éxito del sector del turismo, que aporta más de la mitad de los ingresos de moneda extranjera y superó así a la vieja industria pesquera", explicó a LA NACION Gudrun Johnsen, profesora de Finanzas de la Universidad de Islandia. Según detalló Johnsen, la economía del país creció un 4% en 2015, la inflación es del 1,8% y el desempleo, del 4,1%.
Pero aunque la economía está estable, sí volvieron al centro de la escena las críticas hacia los dos principales partidos del país: el conservador Partido de la Independencia y el Partido Progresista, de centroderecha, que gobernaron en coalición desde 2013.
En medio de la indignación de la sociedad, el Partido Pirata, fundado en 2012 por hackers, activistas y poetas, cobró impulso. "Realmente creo que pueden ganar las elecciones. Según las últimas encuestas, su apoyo creció del 25 al 40%", dijo a LA NACION Johannes Kristjansson, un periodista independiente islandés que participó de la investigación de los Panamá Papers.
Por ahora, el peso de los piratas es acotado. Tienen solamente tres legisladores en el Parlamento, de 63 escaños -los consiguieron en las elecciones de 2013-, y su mayor victoria legislativa fue haber logrado que la blasfemia fuera legal. "Queremos ser el Robin Hoodde los gobiernos y transferir el poder de quienes están arriba hacia el público de Islandia", dijo en varias entrevistas Birgitta Jonsdottir, que a veces funciona como vocera del partido, que no tiene un líder.
Jonsdottir es una de los tres legisladores de la formación en el Parlamento. Su oficina está decorada con una bandera pirata y un póster de la película V de Venganza. Poeta y diseñadora gráfica, esta ex colaboradora de WikiLeaks, de 48 años, explica que el partido no es ni de izquierda ni de derecha y dice que el objetivo es lograr un sistema democrático más justo y participativo.
Los partidos piratas se convirtieron en un fenómeno en 2006, cuando en Suecia se formó el Piratpartiet, en defensa de los derechos de los usuarios de Internet. La formación política logró en 2009 representación en el Parlamento Europeo. Un año después se formó el Partido Pirata Internacional en Bruselas y 33 países siguieron el ejemplo de Suecia.
Aunque en el inicio el principal interés de los partidos piratas era defender el derecho de los individuos a su privacidad, tanto en el uso de Internet como en su vida diaria, con los años sus políticas se ampliaron. Hoy tienen principios similares, que incluyen la defensa de la libertad de expresión, el compromiso con el trabajo colaborativo y la democracia directa.
Uno de los objetivos del Partido Pirata de Islandia es cambiar la Constitución, redactada en 2011 por 25 ciudadanos votados en las urnas, que nunca fue presentada formalmente en el Parlamento. Pero primero deben llegar al poder. Muchos analistas sostienen además que la falta de experiencia de sus miembros les impedirá lograr una agenda renovadora.
Otro punto en contra es que todavía Jonsdottir no se mostró dispuesta a ser primera ministra. "No es algo con lo que fantaseo. De hecho tuve una pesadilla con eso, que transformé en un poema", dijo enigmática a la agencia Reuters.
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