Javier Arias, de 37 años, viaja por Sudamérica en silla de ruedas: “La discapacidad no es un límite ni un obstáculo; podemos hacer muchas cosas”
El hombre emprendió un viaje desde el sur de su país y pretende recorrer el mundo pese a los límites que enfrenta; su historia esperanzadora
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Javier Arias tiene 37 años y desde hace más de una década que quedó en silla de ruedas a causa de un accidente deportivo. A pesar del tiempo de rehabilitación, el dolor y el nuevo modo de vida, emprendió un desafío personal para demostrarle al resto de las personas que se puede salir adelante y vencer la adversidad.
La historia de Arias es muy conocida en la región de la Araucanía, al sur de Chile, lugar donde nació y se crió. Amante de la naturaleza, se especializó como guía de rafting y practicó deportes de alta montaña, hábito que lo dejaría en su estado actual.

Durante un viaje al río Trancura, al lanzarse al agua, un golpe con una roca le fracturó la columna y lo dejó tetrapléjico. Esa jornada había iniciado con una carrera acuática y terminó por marcar su vida.
El accidente lo alejó de la vida social y de la naturaleza por cuatro meses. Su desilusión fue grande, pero a una semana de tener el alta, el hombre entendió que no podía resignarse a la angustia y el dolor; tenía que retomar el deporte y concientizar a otros con su caso.
Al medio chileno El Observa Todo, Arias explicó: “Pude superar obstáculos después de un accidente que me dejó en silla de ruedas, encontrando la fuerza para adaptarme y seguir adelante, vivir la vida al máximo en mi situación, explorando nuevos lugares y disfrutando de la libertad, compartir mi experiencia y mi aventura con los demás e inspirar a otras personas con mi historia. Demostrar que la discapacidad no es un límite, que no es un obstáculo, y que sí podemos hacer muchas cosas”.

Arias recorre en auto el subcontinente: ya estuvo en Argentina, Uruguay, Paraguay y actualmente está en Brasil. “Mi resiliencia es algo que desarrollé a lo largo de los años, después de un accidente que me dejó en silla de ruedas. No me dejé vencer por la adversidad; encontré la fuerza para seguir adelante y adaptarme a mi nueva realidad. Viajo solo, cocino solo y hago todo solo en mi silla de ruedas. Es un desafío, pero también es libertad. Me siento orgulloso de mí mismo por no dejar que mi condición me detenga, y disfruto de la vida conociendo gente y viviendo cada momento al máximo”, reconoció el chileno.
Javier Arias depende de una pensión estatal, ese es su sustento más importante. Este viaje por Sudamérica es una justificación para demostrarle a su hija de 13 años que en la vida, las situaciones complejas o adversas también pueden sobrellevarse de la mejor manera.
A la par que viaja, Arias comparte en Instagram su travesía, en donde además reflexiona sobre cada ciudad que visita y cómo es recibido. “Mi auto, mi hogar, mi fiel compañero de aventuras. En este viaje, cada km es un regalo, cada lugar es un descubrimiento y cada persona se convierte en mi familia en la ruta”, indicó en uno de los posteos antes de cumplir con los 15 mil kilómetros recorridos.
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