La CIA crea un grupo de trabajo secreto sobre Cuba y refuerza la presión sobre el régimen comunista
Según fuentes de inteligencia, el equipo coordina operaciones encubiertas, cibernéticas y de influencia para generar fisuras en la elite política cubana
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WASHINGTON.– La Agencia Central de Inteligencia (CIA) creó en secreto un grupo de trabajo enfocado en Cuba con el objetivo de coordinar una campaña sostenida de presión sobre el gobierno de La Habana, según informaron fuentes del organismo al diario The New York Times.
A su vez, Estados Unidos impuso este jueves sanciones a cinco entidades cubanas y ocho personas que ayudan a Cuba a obtener armas y a mantener relaciones con fuerzas militares extranjeras.
La iniciativa permitirá canalizar con mayor rapidez recursos financieros, humanos y tecnológicos hacia la isla, en un intento por impulsar cambios económicos, políticos y de liderazgo alineados con las exigencias del presidente Donald Trump. De acuerdo con las fuentes, el equipo ya comenzó a reclutar personal especializado, incluidos espías, analistas de inteligencia, expertos en operaciones cibernéticas y especialistas en campañas de influencia encubierta.
El nuevo grupo retoma una estrategia histórica. En 1960, la CIA había conformado una estructura similar que posteriormente supervisó la fallida invasión de Bahía de Cochinos, conocida en Cuba como Playa Girón. Sin embargo, el mandato actual es más acotado. Según personas cercanas a la operación, el objetivo es generar divisiones dentro de la élite política cubana para favorecer la emergencia de liderazgos considerados más pragmáticos y abiertos a negociar con Washington.
A diferencia de aquel antecedente de la Guerra Fría, el grupo actual no cuenta con socios organizados dentro de Cuba ni tiene autorización para facilitar operaciones mortales. No obstante, su carácter flexible implica que sus atribuciones podrían ampliarse por decisión presidencial.

La CIA declinó hacer comentarios sobre la existencia del equipo. Desde La Habana, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, criticó la iniciativa y sostuvo que no resulta sorpresiva. “Cuba ha sido durante mucho tiempo blanco de los esfuerzos de la CIA por espionaje, subversión y desestabilización”, afirmó.
Dentro de la administración Trump, algunos asesores sostienen que el gobierno cubano podría debilitarse en el corto plazo, especialmente tras el derrocamiento del líder venezolano Nicolás Maduro, aliado histórico de La Habana. Sin embargo, otros funcionarios reconocen que la resistencia del sistema cubano y la concentración de recursos en otros conflictos, como la guerra con Irán, podrían postergar cualquier intento de transformación profunda.
“Prioridad 1″
La creación del grupo coincide con un aumento en la prioridad que Washington asigna a Cuba en materia de inteligencia. La administración Trump actualizó recientemente el Marco Nacional de Prioridades de Inteligencia (NIPF, por sus siglas en inglés) para ubicar a la isla en la categoría “Prioridad 1”, junto a países como China, Irán y Rusia.
En respuesta, distintas agencias estadounidenses, entre ellas la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial, intensificaron la recopilación de datos sobre Cuba, incluyendo el uso de satélites y otros sistemas de vigilancia. Funcionarios consultados indicaron que esta nueva información permitirá actualizar evaluaciones sobre las capacidades militares cubanas y eventuales escenarios de acción.
Parte de ese material será analizado por el grupo de trabajo de la CIA para identificar vulnerabilidades internas del gobierno, en particular flujos financieros opacos y redes de poder dentro y fuera de la isla. Según las fuentes, Washington podría eventualmente divulgar parte de esa información para influir tanto en la dirigencia cubana como en la opinión pública, una táctica utilizada previamente contra otros adversarios, como Rusia.

El endurecimiento de la estrategia estadounidense se da en un contexto de relaciones fluctuantes entre ambos países. En 2015, durante el gobierno de Barack Obama, Washington y La Habana restablecieron relaciones diplomáticas y exploraron mecanismos de cooperación en inteligencia. El entonces director de la CIA, John Brennan, viajó a Cuba para reunirse con funcionarios del gobierno de Raúl Castro, aunque esos contactos no prosperaron.
Más recientemente, en mayo de este año, el actual director de la CIA, John Ratcliffe, visitó La Habana y se reunió con Raúl G. Rodríguez Castro, nieto del exmandatario cubano. Según fuentes al tanto del encuentro, el mensaje fue dual: Estados Unidos considera a Cuba tanto un adversario como un potencial socio.
“La próxima manzana que caerá del árbol”
Voces con experiencia dentro de la agencia refuerzan la percepción de que Washington evalúa escenarios más agresivos. En una entrevista con el diario El País, el exjefe de operaciones de contraterrorismo de la CIA, Ricardo Prado, sostuvo que “Cuba es la próxima manzana que caerá del árbol” y aseguró que Estados Unidos ya cuenta con presencia en la isla. “Que tenemos información de Cuba, claro que sí. Que tenemos gente en Cuba, estoy seguro de eso”, afirmó.
Prado interpretó la visita de Ratcliffe a La Habana no como un gesto diplomático, sino como una señal estratégica. “Trump siempre está jugando al ajedrez y el resto del mundo está jugando damas chinas”, señaló, al tiempo que aseguró que al presidente se le han presentado múltiples opciones de acción encubierta. “Es como un menú de restaurante. Todo es viable”, agregó, al recordar que la CIA actúa como “la tercera opción” del gobierno estadounidense, después de la diplomacia y la acción militar.
También consideró que las protestas internas en la isla deberían recibir mayor respaldo externo, incluso en términos de capacidad de autodefensa.
Sanciones
Estados Unidos impuso sanciones contra cinco entidades cubanas y ocho personas acusadas de colaborar con La Habana para que obtenga armamento y ayudarla a sostener vínculos con fuerzas militares extranjeras, incluidos los agregados militares en China y Rusia.
El anuncio fue realizado por el secretario de Estado, Marco Rubio, en el marco de una orden ejecutiva firmada en mayo por el presidente Donald Trump, que amplió las restricciones contra funcionarios del gobierno cubano, sus fuerzas de seguridad y aliados.
The Cuban Communist regime is a state sponsor of terrorism that spies on America, arms violent left-wing radicals, spreads poisonous Marxist ideology, and serves as a staging ground for Russia, China & Iran just 90 miles from our shores. Today I sanctioned five Cuban entities and…
— Secretary Marco Rubio (@SecRubio) August 6, 2026
Las medidas apuntan a filiales del conglomerado militar GAESA, así como a un holding castrense y una empresa de reparación de aeronaves militares, según el Departamento de Estado. Entre los sancionados figuran el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), Álvaro López Miera; el jefe del Estado Mayor General, Roberto Legra Sotolongo; y representantes militares cubanos destacados en Rusia y China. Rubio sostuvo que el gobierno cubano utiliza sus estructuras militares y de inteligencia para espiar a Estados Unidos y acusó a la isla de servir como plataforma para operaciones de Rusia, China e Irán.
Las nuevas sanciones se suman a otras designaciones previas contra GAESA y el MINFAR, en el marco de una estrategia más amplia para aumentar la presión sobre el gobierno cubano.
Agencias ANSA y Reuters y diario The New York Times

