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NUEVA YORK.- Intento ser realmente justo al analizar el drama Trump-Putin-Zelensky-Europa que se ha estado desarrollando en las últimas semanas. Intento equilibrar el loable deseo del presidente Trump de poner fin a la guerra mortífera en Ucrania con la forma totalmente personalizada, improvisada y a menudo absurda en que lo está haciendo, incluyendo la energía que todos los involucrados tienen que dedicar a alimentar su ego y evitar su ira, antes incluso de llegar a los compromisos infernales necesarios para lograr la paz.

