La enemiga íntima de Fujimori

Susana Higuchi
Ignacio Colo
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28 de noviembre de 2005  

1994

Cuando el Congreso peruano se atravesó en su camino, el entonces presidente Alberto Fujimori lo disolvió. Cuando la Constitución le impedía candidatearse por tercera vez, no dudó en modificarla. Pero cuando pensó que el divorcio pondría fin a sus choques con Susana Higuchi, esa vez Fujimori se equivocó.

Una mujer valiente para algunos, una desquiciada para otros, Higuchi fue la primera en denunciar la corrupción enquistada en el régimen de su marido, y se volvió su principal opositora. Hija de inmigrantes japoneses, Susana Shizuco Higuchi siempre fue una amante de la ciencia y, después de recibirse de ingeniera hidráulica, fue por las matemáticas como conoció a quien sería el padre de sus hijos.

En 1974, luego de un breve noviazgo de 4 meses, Higuchi se casó con Alberto Kenyo Fujimori, un modesto ingeniero agrónomo 12 años mayor que ella. Tímido, desarraigado de la comunidad japonesa de Perú, en esa época era profesor de matemáticas.

Hasta 1990, año en que Fujimori fue elegido presidente, todo fue felicidad. "El 10 de junio de 1990 [cuando Fujimori asumió] todo cambió", contó Higuchi. En 1992, la entonces primera dama denunció el primer caso de corrupción del gobierno: acusó al hermano de su marido de vender ropa donada por Japón al pueblo peruano. Semanas antes del autogolpe de abril de 1992, Higuchi fue confinada durante más de tres días en los sótanos del cuartel general del ejército para que no se enterara de la maniobra que se avecinaba.

En agosto de 1994, cansado de tener a su peor enemigo durmiendo en su propia casa, Fujimori se mudó al cuartel general del ejército, cerró con llave la residencia matrimonial en el interior del Palacio de Gobierno, y cedió el título de primera dama a su hija mayor.

2005

Hace cuatro años, Higuchi contó que entre 1990 y 2000 sufrió más de 500 atentados por parte de los servicios secretos de su marido. "Cada vez que sufría una agresión, marcaba un palito en un cuaderno; cuando pasaron los 490, tomé las medidas para alejarme definitivamente del Palacio de Gobierno", dijo.

Higuchi, la primera persona en denunciar a Fujimori, fue en aquel entonces marginada por la mayoría de los peruanos, incluidos sus hijos, que se quedaron a vivir con el padre en la residencia oficial.

A partir de ahí, Higuchi llevó la disputa al ámbito donde a Fujimori más le duele: la política. En 1995, quiso presentarse como candidata presidencial opositora en los comicios que terminó ganando su marido, pero un decreto le impidió hacerlo. "Lo último que me podía ocurrir es que mi propia esposa fuera mi oponente", dijo Fujimori.

Sin embargo, en 2001, Higuchi fue elegida legisladora por el Frente Independiente Moralizador, que había presentado un video en el que el asesor de Fujimori, Vladimiro Montesinos, le entregaba dinero a un congresista para que se pasara al oficialismo, prueba que desencadenó la caída del régimen.

Fujimori, que hace pocas semanas volvió a las tapas de los diarios con su sorpresivo viaje y su posterior detención en Chile, volvió a ser el blanco de los dardos de Higuchi: "Si es hombre, debe volver a Perú [para enfrentar 21 cargos ante la Justicia]". Sin embargo, ésta fue una de las pocas declaraciones públicas de una mujer que en los últimos años optó por bajar el perfil para recuperar la confianza de sus hijos.

Hace unos años, Higuchi dijo: "Si él no hubiese sido presidente, hubiésemos sido un matrimonio y una familia modelo". Pero Fujimori fue presidente, y durante 10 años.

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