La ensalada, de ícono de la salud a "comida basura"
Muchos evitan comer verduras por temor ainfectarse; fuerte impacto en los comercios
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BERLIN.- Las escuelas eliminaron las ensaldas, antes símbolos de salud, del menú; pilas de pepinos permanecen sin tocar en los estantes de las tiendas, y los agricultores dicen que están perdiendo millones.
Mientras los científicos se esfuerzan por descubrir el origen del brote de Escherichia coli vinculado con los vegetales crudos, que mató a 19 personas en Europa e intoxicó a más de 2000, los consumidores hacen lo impensable hasta hace unos pocos días: por las dudas, huyen de la lechuga, los pepinos y los tomates.
"Hay que cocinarlos o no comerlos", dijo Rolf Stahl, un especialista en nefrología de Hamburgo. "Esa es mi recomendación personal."
Los consumidores de la ciudad de Hamburgo -el centro del brote-, así como los de Bulgaria, España, Francia y Suecia estaban preocupados por saber cuáles vegetales y frutas podían comer y cuáles debían evitar.
"Ya no ofrecemos pepinos; la gente no los compra", dijo Mehmet Tanis, un verdulero del frecuentado mercado semanal de Berlín, que se instala en el vecindario de Kreuzberg. "Todos tienen pánico a enfermarse? aunque importemos nuestros pepinos de Jordania. También estamos vendiendo un 80 por ciento menos de lechuga y apenas la mitad de los tomates."
Casi todos los que se enfermaron dijeron que habían comido verduras antes. Pero sin poder localizar la fuente, las autoridades sanitarias alemanas emitieron una amplia advertencia para que la gente no consuma pepinos, lechuga ni tomates.
Inicialmente, los funcionarios de Hamburgo sospecharon de los pepinos de España, después de que tres muestras analizadas resultaran positivas de E. coli , pero pruebas posteriores demostraron que estaban infectados con una cepa diferente de la que originó la ola de intoxicaciones. No obstante, las pruebas resultaron devastadoras para la industria española.
En Almería, una de las principales regiones agrícolas de España y probablemente la más afectada, el presidente de una asociación agrícola dijo que el mercado de exportaciones al resto de Europa está virtualmente muerto. Antes de la crisis, Almería exportaba 20.000 toneladas de productos agrícolas por día. Ahora, muchos agricultores simplemente destruyen sus cosechas -con frecuencia en el mismo campo en el que crecen- debido a la falta de demanda.
En Madrid, el desafiante empresario Javier Zaccagnini dijo que deliberadamente come pepinos a diario aunque no le gustan demasiado, puramente por solidaridad con los agricultores locales. "Mi novia compró algunos pepinos y me encantó comer con ella una ensalada fresca, hacer un esfuerzo especial", dijo Zaccagnini, de 56 años. "No hay problemas con los productos españoles. Me di cuenta desde el principio. No tengo intención de cambiar ninguno de mis hábitos alimentarios."
Pero, en otras partes, la gente es mucho más cautelosa. "Ahora cuando compro pregunto de dónde vienen los vegetales", dijo Jessica Eng, una verdulera del mercado Saluhall, de Estocolmo. "Y en este momento no compro nada que venga de Alemania."
En París, donde adoran la ensalada, Julie Cutelli, una maestra de 31 años, dijo que el brote había afectado sus compras, aunque no la había impulsado a abandonar del todo las verduras crudas. "No compro pepinos ni salsa de yogur con pepinos, y empecé a comprar otras verduras crujientes, como los rábanos", dijo Cutelli. "Pero no voy a dejar de comer ensaladas."
Ahora que los agricultores de toda Europa se quejan de pérdidas millonarias, la canciller alemana, Angela Merkel, acordó con su par español, José Luis Rodríguez Zapatero, presionar para que la UE ayude a los afectados.
Para tranquilizar a los clientes preocupados, algunos restaurantes y bares berlineses empezaron a colgar pósteres en los que les explican a los clientes que sólo ofrecen "productos seguros".
En todo el país, las escuelas, los jardines de infantes y las clínicas eliminaron los vegetales crudos del menú hasta nuevo aviso, y en la ciudad de Hagen, en el oeste de Alemania, una escuela primaria fue clausurada ayer después de que un estudiante cayera enfermo, afectado por la bacteria.
A los hinchas de fútbol
En Austria, los expertos médicos incluso llegaron a advertirles a los hinchas locales que asistían al partido de fútbol por las eliminatorias europeas contra Alemania que debían tomar precauciones extras para evitar infectarse.
Michael Kunze, un especialista en medicina social de Viena, dijo que los hinchas austríacos debían lavarse bien las manos y, de ser posible, usar desinfectante para evitar cualquier posible transmisión de la bacteria E. coli .
Las noticias de los pepinos contaminados en Alemania incluso asustaron a gente tan distante como los búlgaros; la gente dejó de comprar el popular pepino aun cuando los vendedores les demostraban que esos vegetales habían sido producidos por agricultores locales.
En Irlanda, donde los funcionarios del gobierno desestimaron la posibilidad de que los vegetales importados conllevaran alguna amenaza, los consumidores no obstante demostraron cierta suspicacia.
En una filial de Dublín de la cadena alemana Lidl, las bandejas de lechuga española estuvieron en oferta con un descuento del 70%, pero ni siquiera así atrajeron muchos compradores.
"No confío en comprar nada verde y fresco hoy", dijo Ann O'Leary, de 32 años, un ama de casa dublinesa que pasó rápido por el sector de verdulería del supermercado, sólo para elegir unas bananas y una bolsa de naranjas.
"Supongo que es seguro comer cualquier cosa que tenga cáscara gruesa. ¡Así al menos no nos enfermaremos de escorbuto!", dijo.
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