La Guardia Suiza deja atrás el escándalo
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CIUDAD DEL VATICANO (ANSA).- Luego del escándalo por el asesinato del comandante Alois Estermann y su mujer, treinta y siete nuevos reclutas de la Guardia Suiza prestaron ayer juramento a puerta cerrada en el Vaticano, durante una ceremonia prevista en principio para el 6 de mayo, pero que fue aplazada tras el homicidio.
Estermann y su mujer, la venezolana Gladys Meza, perdieron la vida el 4 de mayo cuando fueron alcanzados por los tiros del suboficial Cédric Tornay, de 23 años, que después se suicidó, según la versión del Vaticano.
La Santa Sede explicó que el drama fue provocado por un rapto de locura del joven que, resentido con Estermann, decidió acabar con él pocas horas después de que éste fuera nombrado comandante de la Guardia Suiza.
Ayer a la mañana, los nuevos guardias suizos -de los cuales 30 son del cantón de lengua alemana, 3 del francés, 2 del italiano y otros 2 de lengua ladina- prestaron juramento en el patio de honor del barrio suizo en el Vaticano.
En la ceremonia, más sencilla y discreta que las anteriores ya que todavía pesa la tragedia del 4 de mayo, estuvieron presentes el sustituto en la Secretaría de Estado, monseñor Giovanni Battista Re, y el comandante pro tempore Roland Buchs.
En cambio, no asistió a la ceremonia el nuevo jefe del pequeño ejército pontificio, Pius Segmuller, quien fue nombrado hace aproximadamente un mes por Juan Pablo II, pero que no asumirá el cargo hasta principios de agosto.
Ceremonia privada
La ceremonia -que normalmente tiene lugar en público y de manera más triunfal- se desarrolló en presencia sólo de los familiares de los reclutas que habían llegado desde Suiza para asistir al juramento.
Pese a todo, el clima no fue triste: el patio estaba decorado con banderas vaticanas y de los cantones helvéticos, la banda tocó marchas militares y al final se bebió y brindó.
Toda la ceremonia -que se realizó cerca de donde vivía Estermann- duró casi tres horas y estuvo dividida en dos partes: la misa, oficiada por monseñor Re, y el juramento en sí, encabezado por el comandante Buchs.
Monseñor Re exhortó a los jóvenes a "mirar al futuro con serenidad, valentía y buena voluntad".



