
La "guerra" de remeras y máscaras
El merchandising crece en la desesperada carrera por movilizar a los votantes
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MIAMI.- George W. Bush cuesta 29 dólares más impuestos. Lo mismo sale John Kerry. Por los dos juntos se puede lograr un descuento de cinco dólares. Son los carteles de tamaño real de los dos candidatos a la presidencia norteamericana que negocios, sitios de Internet y ambos partidos venden de a miles.
Como no podía ser menos en una campaña dominada por la polarización y por miles de millones de dólares, el merchandising es casi tan protagonista como el presidente republicano y el senador demócrata.
En la guerra de los prendedores, de las remeras y de los carteles, el ingenio es un arma de presencia masiva y crece al ritmo desesperado de la carrera por movilizar hasta al votante más oculto, perezoso o remoto.
Como sucede con todo en Estados Unidos, el merchandising es blanco de sondeos y análisis de consumo. Una cadena de negocios de disfraces de Wisconsin, Buy Costumes, elaboró su propia encuesta y predijo que el ganador de los comicios será Bush. Simplemente porque sus máscaras se han vendido un 10% más que las de Kerry.
Al parecer, si bien los pronósticos de las grandes compañías encuestadoras son falibles, los suyos no lo son. Desde que la cadena comenzó sus registros en 1980, nunca se equivocó. Las máscaras de Ronald Reagan, George Bush padre, Bill Clinton y George Bush hijo fueron las más compradas durante las campañas tras las cuales esos mandatarios llegaron a la Casa Blanca.
Máscaras, remeras, gorras y bolsos sobresalen en cada acto demócrata y republicano. Son las remeras y los buzos los que más espacio dejan para la imaginación. Llevan las leyendas: "¡Despidan a Bush!", "Un idiota se ha escapado de algún lugar de Texas", "Perdí mi trabajo gracias a Bush y todo lo que obtuve fue esta miserable remera", "George W. Bush: cuatro guerras más" (en alusión al slogan de la campaña republicana: "Bush: cuatro años más").
Desde la guerra hasta la economía, todos los temas de la campaña sirven para disparar el ingenio y ni siquiera el arte escapa a la política. Una de las remeras más originales es la que tiene estampada una copia de "El grito", de Edvard Munch, y arriba lleva la inscripción: "¡Oh, no! ¡No Bush de nuevo!"
En las calles, los carteles para autos son mayoría. Los hay moderados, con simples leyendas de "Kerry&Edwards 2004"; los hay más ofensivos, como el que dice, bajo una foto del mandatario y de su compañero de fórmula, el vicepresidente Dick Cheney, disfrazados de superhéroes, "Badman & Robbin" (un juego de palabras que traducido sería "Hombre Malo & Ladrón").
Una de las críticas que hasta los propios demócratas hacen a Kerry es que durante la campaña se presentó más como el rival de Bush que como un candidato por sí mismo. Esa posición sí atrae a los muchos que parecen detestar al presidente, pero no logra seducir a los votantes indecisos, fundamentales en una carrera tan empatada.
El merchandising, obviamente, es el reflejo de la línea establecida por el senador. "Gran parte de la mercancía que vendemos no es a favor de Kerry, sino anti-Bush. Del lado de los republicanos, es más sobre la política de Bush, sobre todo la de los temas de seguridad", dijo Maheesh Jain, de CafePress.com, un sitio de Internet que comercializa parafernalia política.
Kit para sobrevivir a Kerry
Los republicanos tal vez sean menos agresivos con su rival, pero son igual de creativos. En un acto de campaña del candidato demócrata la semana pasada en Pennsylvania, Michael Ruston, de los Jóvenes Republicanos, intentaba vender el "Kit para sobrevivir a Kerry". El paquete incluía un manual sobre "Cómo hacer para no pagar más impuestos en caso de que suban" y una máscara de gas, por si hay un atentado terrorista.
"Todavía no vendimos ninguno, pero por lo menos la gente sabe a qué se expone si elige a Kerry", dijo Ruston, que, por si el kit no produjera réditos, también ofrecía botellas de agua mineral con una etiqueta que leía "Kerry&Edwards 2004".
Entre las mercancías preferidas por los republicanos para atacar a los demócratas están las que aluden al supuesto alivio que sentirían los enemigos de Estados Unidos en el resto del mundo si fuera elegido el senador por Massachusetts.
Por ejemplo, el prendedor que dice: "Los líderes del mundo apoyan a Kerry", y abajo muestra fotos de Saddam Hussein, Osama ben Laden, Yasser Arafat, Fidel Castro y -como si fuera lo mismo- Jacques Chirac.
Ambas campañas venden en sus sitios de Internet desde remeras y tazas hasta buzos para perros y baberos. Pero empresas independientes ofrecen paquetes especiales con descuento para actos de campaña o para festejar durante la noche del 2 de noviembre.
Claro que en ese caso los prendedores del ganador serán blanco de una inflación instantánea y los del perdedor, probablemente, serán regalados.



