
La guerra en Irán se convierte en una puja económica y la nueva estrategia de EE.UU. se parece mucho a las anteriores
El plazo de 60 días fijado por Donald Trump para consolidar el alto el fuego y avanzar hacia un acuerdo más amplio vence este lunes sin resultados concretos, mientras Washington apuesta otra vez a las sanciones para presionar a Teherán y destrabar la crisis en el estrecho de Ormuz
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WASHINGTON.– El alto el fuego con Irán anunciado en junio por el presidente Donald Trump aspiraba a lograr un acuerdo más amplio que pusiera fin a la guerra y freno al programa nuclear iraní, y todo negociado en un lapso de 60 días.
Pero ese plazo que vence este lunes quedó básicamente en el olvido, y la guerra se ha transformado en una puja de resistencia anímica y económica sin un fin a la vista.
No se reportan ataques de Estados Unidos contra objetivos iraníes desde fines de julio. Sin embargo, el fracaso real del acuerdo expone las dificultades que esta teniendo Trump para poner fin a la guerra que inició en febrero junto a Israel, y hasta que punto está lejos de conseguir lo que esperaba del acuerdo de junio, incluida la reapertura total del estrecho de Ormuz, la crucial vía de tránsito marítimo que Irán ha usado desde el principio de la guerra para estrangular los envíos de petroleo y gas a todo el mundo.
Según dos norteamericanos al tanto de las negociaciones, en la Casa Blanca son plenamente conscientes de que el plazo del lunes está caído y de que el conflicto se ha transformado mayormente en una guerra económica.
La actual estrategia norteamericana es asombrosamente parecida a los prolongados intentos previos de Estados Unidos de aislar a Irán con la esperanza de forzarlo a abandonar sus ambiciones nucleares. Se trata de una política que en el pasado obtuvo resultados mixtos, y algunos analistas creen que solo con presión económica, por fuerte que sea, no lograrán que Irán dé el brazo a torcer. Al fin y al cabo, ese fue el enfoque de Trump durante su primer mandato, por más que la semana pasada su secretario del Tesoro, Scott Bessent, haya declarado que ahora sí estaban a punto de imponer sanciones financieras sin precedentes.
El memorando de entendimiento de junio fue considerado por un amplio consenso como muy beneficioso para Irán, ya que el régimen de los ayatollahs recibió el alivio de las sanciones que tanto necesitaba, pero las conversaciones sobre los puntos difíciles, como el enriquecimiento nuclear, quedaron pospuestos para más adelante. Sin embargo, en vez de consolidar los logros del acuerdo, los líderes iraníes optaron por intensificar el conflicto, apunta Nate Swanson, experto en Irán del Consejo Atlántico, un grupo de investigaciones con sede en Washington.
Hasta el inicio de la guerra, los barcos podían transitar por el estrecho de Ormuz con total libertad. Pero Irán aprovechó la ambigüedad del acuerdo sobre ese tema para insistir en que le otorgaba el control de la vía marítima, y llevó el acuerdo al fracaso. Irán comenzó a disparar contra los barcos que transitaban por canales fuera de sus aguas territoriales, y las fuerzas norteamericanas respondieron bombardeando el sur de Irán, lo que desencadenó un ciclo de ataques y contraataques en todo Medio Oriente.
Ahora, Irán se niega a reabrir el estrecho hasta que Estados Unidos cumpla con su parte de los compromisos del alto el fuego, como la liberación de los activos iraníes congelados en el extranjero. Y el gobierno de Trump exige que Irán ponga fin al bloqueo, señala Ali Vaez, experto en Irán del instituto de investigaciones International Crisis Group.
“Ninguna de las partes está realmente lista para llegar a un acuerdo. Ambas siguen creyendo que es cuestión de días o semanas para que la otra parte esté desesperada por llegar a un acuerdo y que así podrá obtener mayores beneficios”, sostiene Vaez. “Por eso estamos otra vez sumidos en este juego de quién aguanta más”.
El sábado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos criticó duramente a Irán por el ataque del día anterior contra un buque perteneciente a la petrolera estatal Abu Dhabi National Oil Company. Las autoridades iraníes no hicieron comentarios.
“Un nuevo estatus”
La reapertura del estrecho ha pasado a ser el principal objetivo de Trump en el conflicto, por más que inicialmente haya afirmado que la guerra tenía como fin impulsar al pueblo iraní a derrocara al actual régimen, devastar la capacidad misilística del país e impedir que Teherán construyera un arma nuclear.
No hay demasiadas señales de que Irán y Estados Unidos hayan discutido el programa nuclear iraní desde el alto el fuego de junio, y mucho menos de que hayan formulado un acuerdo que deje medianamente satisfechas a ambas partes.
Durante el fin de semana, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, dijo que todavía no habían decidido si retomarían las conversaciones con Estados Unidos, pero añadió que el plazo de 60 días ya era irrelevante, dado que el acuerdo de junio, en los hechos, estaba básicamente caído.
“No había un alto el fuego real que ahora deba prorrogarse”, aseguró el canciller Araghchi. “Teníamos un final de la guerra, pero eso ahora ha adquirido un nuevo estatus”.
Los exfuncionarios norteamericanos que trabajaron en asuntos relacionados con Irán sostienen que la posibilidad de un nuevo acuerdo nuclear integral entre Estados Unidos e Irán en apenas 60 días siempre fue remota, aunque lo firmado en junio contemplaba prórrogas. Para el acuerdo anterior, de la era Obama, hicieron falta más de dos años de delicadas negociaciones. En 2018, Trump se retiró de ese acuerdo, denominado Plan de Acción Integral Conjunto.
Trump esperaba que el acuerdo de junio, como mínimo, lograra la reapertura del estrecho de Ormuz. Pero según los analistas, para lograr cerrar el acuerdo, los norteamericanos recurrieron a un lenguaje ambiguo que dio pie a la pretensión de Irán de controlar a futuro el transporte por esa vía marítima.
“Era un documento con fallas, que se aprobó a las corridas cuando todavía no estaba listo”, apunta Swanson, experto en Irán. “Y no resolvieron el problema más importante a corto plazo: Ormuz”.
Lucha indefinida
En cambio, tanto Estados Unidos como Irán parecen estar preparándose para una lucha indefinida: ni una guerra total ni una paz establecida. Para intentar obligar a Irán a aceptar sus condiciones, el gobierno de Trump ha restablecido las sanciones al petróleo iraní y el bloqueo naval, que habían quedado temporalmente suspendidos por el acuerdo.
La desesperante situación económica de Irán ya desato desató protestas masivas que fueron brutalmente reprimidas a principios de año y es un factor clave para los responsables políticos iraníes. Pero Swanson sostiene que hay más chances de que el actual “punto muerto” empuje a Irán hacia una escalada que hacia una conciliación.
Y aunque han logrado pocos avances reales en los compromisos estipulados en el acuerdo, Trump y sus homólogos iraníes han continuado con su guerra de declaraciones.
El viernes, durante un evento en Garden City, Nueva York, Trump pareció nuevamente decidido a modificar su relato: ahora dijo que pronto Estados Unidos declararía el estrecho de Ormuz como territorio propio.
No queda claro hasta qué punto hablaba seriamente. Sin embargo, llevarlo a cabo podría implicar el despliegue de tropas norteamericanas en el terreno y casi con seguridad requeriría una presencia naval prolongada, medidas contrarias a los valores de “Estados Unidos Primero” de sus seguidores, que no quieren conflictos militares prolongados en el extranjero.
🚨🇺🇲El presidente de EU, Donald Trump, afirmó que declarará el Estrecho de Ormuz como territorio estadounidense tras concluir el conflicto con Irán. pic.twitter.com/sGwkt0TyCw
— Azucena Uresti (@azucenau) August 14, 2026
Trump también es conocido por lanzar ideas improvisadas sobre política exterior para desviar la atención, como el año pasado, cuando sorprendió al mundo al proponer que Estados Unidos tomara el control de la Franja de Gaza, una idea que nunca prosperó.
La Casa Blanca no respondió si el gobierno tenía planes concretos para tomar el control del estrecho de Ormuz, y los asesore de Trump tampoco respondieron a las preguntas sobre el plazo que vence el lunes.
Los funcionarios iraníes, por su parte, siguen desafiando a Trump con sus propias demandas, incluyendo una que antes de la guerra nunca habían formulado.
“Acepten la realidad de una vez por todas: han sufrido importantes derrotas estratégicas”, posteó en las redes sociales el viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi. “El estrecho de Ormuz fue iraní, es iraní y seguirá siendo iraní”.
Traducción de Jaime Arrambide
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