La historia secreta del viaje más inesperado
La primera dama se enteró anteayer
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A BORDO DEL AIR FORCE ONE (AP).- Desde Texas hasta Washington, y luego hasta Bagdad, el mayor de los secretos fue la consigna del viaje -nunca anunciado- del presidente George W. Bush a Irak.
Los agentes del servicio secreto que custodian su rancho de Texas no habían sido informados cuando el presidente discretamente se escurrió de incógnito en un automóvil, según los funcionarios. La partida del avión fue explicada con el ardid de que debía ser llevado a Washington para un service .
El grado de secreto -el más estricto hermetismo que se recuerde- tuvo el propósito de evitar que terroristas o partidarios de Saddam Hussein trataran de disparar contra el presidente.
La primera dama, Laura Bush, que preparaba la comida del día de acción de gracias, no supo acerca del viaje hasta anteayer, de acuerdo con un colaborador. Otro dijo que quizá podría haberse enterado el martes. El presidente, cuando se comunicaba telefónicamente desde su rancho con el jefe de gabinete, Andy Card, hablaba en código para no revelar nada.
"La hijas de Bush, Barbara y Jenna, no fueron informadas hasta pocas horas antes de la partida. Los padres del presidente, George y Barbara, no se enteraron hasta que llegaron para la cena del día de acción de gracias", dijo Dan Bartlett, director de comunicaciones de la Casa Blanca. Según ciertos colaboradores del presidente, se habían tomado todos los recaudos de seguridad, pero el viaje hubiese sido aplazado si se filtraba alguna información.
"Si esto se sabe en pleno vuelo, damos la vuelta", había advertido Bartlett.
Fuentes de la Casa Blanca indicaron que sólo un puñado de asesores sabía de antemano acerca del viaje: el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld; el secretario de Estado, Colin Powell,y la asesora de seguridad nacional, Condoleezza Rice. Card invitó a dos periodistas el martes a la noche para el viaje, con la condición de que mantuvieran un total hermetismo. Anteayer, otros periodistas y fotógrafos habían sido convocados a sumarse al secreto, algunos de los cuales fueron llamados por los colaboradores de Bush en Texas, pocas horas antes de la partida. En total, el grupo de prensa incluyó a cinco periodistas, un productor de TV, dos camarógrafos y cinco fotógrafos.
Bush hizo el trayecto de 45 minutos desde el campo hasta la pista aérea en un vehículo no identificado. Hizo bromas respecto de esperar en medio del tránsito por primera vez en tres años. La caravana presidencial suele pasar los semáforos en rojo y evita las congestiones del tránsito.
Bartlett expresó que la partida de Bush de su campo no pudo haber sido descubierta de ninguna manera. "Si alguien hubiese estado esperando al presidente en la tranquera, no se hubiese dado cuenta de que acababa de irse", añadió. Bush aterrizó en la base Andrews de la fuerza aérea en las afueras de Washington para cambiar de avión.
El transbordo se hizo subrepticiamente en un inmenso hangar. El propo Bush subrayó el carácter secreto. En la parte superior de la escalinata de su avión en la base Andrews, ordenó a los periodistas que respetaran el pacto de silencio y no hablaran por teléfono. Hizo como si estuviera hablando por un celular y esbozó con los labios las palabras: "Nada de llamadas telefónicas, ¿entienden?" Para acentuar el mensaje, se pasó el dedo índice por la garganta, amenazante.
El aeropuerto de Bagdad quedó totalmente a oscuras y, después de aterrizar, el Air Force One no pudo ser divisado. La caravana de Bush se desplazó, con casi todas las luces apagadas, desde el avión directamente al comedor de la tropa.
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