
La izquierda latinoamericana ata su futuro a un éxito de Lula
Para resurgir, concentra sus esperanzas en el desempeño del gobierno del PT
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El arrollador triunfo de Luiz Inacio Lula da Silva en Brasil abrió la posibilidad de un resurgimiento, desde sus cenizas, de la izquierda en la región.
Al igual que ocurrió con la reciente reafirmación de la socialdemocracia en Alemania y en Suecia, que frenó el fenómeno de florecimiento de los gobiernos derechistas europeos, la irrupción de Lula en el principal referente económico y político de América del Sur podría iniciar un tiempo de cambios en el mapa político latinoamericano.
"El éxito de las políticas económicas y sociales de Lula puede tener un efecto reflejo en otros países de la región, y la izquierda ve con expectativa y esperanzas que eso ocurra", dijo a LA NACION el politólogo colombiano Alfredo Rangel.
Los festejos del triunfo del Partido de los Trabajadores (PT) se oyeron mucho más allá de las fronteras brasileñas. Desde Buenos Aires hasta Venezuela. De Ecuador a México.
El ex candidato presidencial izquierdista mexicano Cuauhtémoc Cárdenas admitió sentirse "más alentado" para volver a postularse en las próximas elecciones. También el presidente cubano, Fidel Castro, destacó el avance en el continente de las ideas de la izquierda, aunque consideró que "no habrá que esperar ninguna revolución" porque ocurre en países altamente condicionados por los organismos financieros internacionales.
"El crecimiento de Lula tiene una explicación muy brasileña, por el desgaste de las demás propuestas y la insistencia del PT", consideró Rangel. Sin embargo, "no en todos los países latinoamericanos la izquierda puede presentar hoy una opción electoral", dijo el analista desde Bogotá, en diálogo telefónico con LA NACION.
Mientras el gobierno venezolano de Hugo Chávez, pretendidamente de izquierda, enfrenta serios cuestionamientos internos, el ballottage por la presidencia de Ecuador podría llevar al gobierno a otro coronel izquierdista, Lucio Gutiérrez, aliado con los movimientos indigenistas que lograron el derrocamiento del ex presidente Jamil Mahuad en enero de 2000.
En tanto, para las elecciones de 2004 en Uruguay los analistas dan por sentado que, al igual que Lula, y tras varias derrotas ante los partidos tradicionales, el Frente Amplio, de Tabaré Vázquez, se alzará con el poder. La coalición de izquierda tiene una intención de voto del 52%, según una encuesta del mes último.
El cambio de signo político en Brasil, junto a la sorpresiva aparición de movimientos izquierdistas como el del líder cocalero Evo Morales en Bolivia se produjo tras un período de hegemonía de la derecha en América, aunque hoy la crisis que por la que atraviesa el funcionamiento democrático en todo el continente no permite a populismos de derecha ni a revoluciones de izquierda mostrarse como una salida segura.
En un contexto de alta inseguridad y demandas sociales crecientes, y mientras la política institucionalizada por los partidos pierde credibilidad, "los latinoamericanos no creen que los militares puedan constituir una opción hacia el desarrollo, pero tampoco confían en que la solución esté en revoluciones de izquierda", señala un reciente sondeo de Latinobarómetro.
Según la encuestadora, "se trata de un continente que ha reafirmado su condición de centro en los últimos 5 años", con claro predominio de gobiernos que aplican los programas impuestos por el FMI, como ocurre en Perú y en la Argentina.
La expansión conservadora
Mientras la izquierda resurge, la derecha mantiene sus burbujas conservadoras, que aún podrían expandirse. Colombia, castigado por el conflicto con las guerrillas, optó recientemente por Alvaro Uribe para un gobierno que llegaba sospechado de tener vínculos con los grupos armados paramilitares surgidos para combatir a las FARC.
La victoria de Uribe en Colombia como la de Gonzalo Sánchez de Lozada en Bolivia acompañaron la tendencia creciente de la derecha europea, que promete seguir teniendo su correlato en América latina.
"El fenómeno derechista podría fortalecerse en el continente en los próximos comicios de Paraguay y Chile", dijo a LA NACION el analista Juan Gabriel Tokatlian.
En Asunción creen muy posible la postulación presidencial y el arribo al gobierno del ex golpista Lino Oviedo -o el candidato que éste imponga-. Pese a su exilio en Brasil, sigue siendo en Paraguay el político más favorecido por las encuestas.
En Santiago, la agrupación de Joaquín Lavín, con apoyo de los sectores pinochetistas, logró convertirse en la primera fuerza política del país en los últimos comicios legislativos. Su candidato aparece hoy con las mayores posibilidades para llegar a la presidencia de Chile en las próximas elecciones.
De todos modos, por algún tiempo, tras la impactante votación del domingo, las miradas estarán puestas en ver qué ocurre en Brasil con su apuesta histórica por un cambio. En medio de una creciente diversidad política, se sabe que la suerte futura de la izquierda regional está ahora atada a la de un gobierno de Lula con todos los exámenes por rendir.
La euforia de los vecinos
- QUITO (EFE).- La izquierda latinoamericana recibió ayer con euforia el claro triunfo de Lula da Silva, al que consideró como una "esperanza de cambio" en el continente. La victoria del Partido de los Trabajadores fue aclamada por Lucio Gutiérrez, el ex militar golpista que la semana pasada accedió al ballottage en Ecuador. Gutiérrez aseguró que el triunfo muestra que "ha llegado el momento de sentarnos a la mesa con los más pobres". En tanto, en México, dirigentes del Partido de la Revolución Democrática afirmaron que la victoria es un "estímulo para la izquierda de todo el mundo".




