
La mafia rusa busca un Estado donde enquistarse
La "organizatsia" tiene depositado el 40 por ciento de sus activos en Israel.
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JERUSALEN.-Mikhail Gorbachov gestó no sólo un complicado proceso de retorno de la URSS a Rusia, de la Revolución a revoluciones menores y acaso ínfimas, con filosofía y rumbos contradictorios. La "modernización" de Rusia implicó también el desmantelamiento de añejas estructuras y rituales, así como la configuración de nuevas y peregrinas alianzas. En estas circunstancias, germinó la "organizatsia" (la mafia rusa), que comprende a cinco ramificadas "familias" compuestas por ex agentes del espionaje, sobrevivientes sin alma ni esperanza del Gulag y criminales confesos. Una aglomeración descomunal de macabros talentos que supera en sofisticación tecnológica y en crueldad a la modesta contraparte italiana.
También sus actividades e intereses son mas amplios: de la prostitución a las drogas, de la adquisición de propiedades a la venta de artefactos nucleares. Y todos ellos tienen por único limite el mundo que jubilosamente se globaliza.
Entre el puñal y la serpiente
Y como cualquier mafia respetable, la rusa cultiva celosamente sus ceremonias tanto en la membresía como en el asesinato. Sus miembros llevan un tatuaje identificatorio en la mano o en el hombro: un puñal, una calavera o una serpiente, dependiendo de la jerarquía del "funcionario" y de su foja de servicios. La deslealtad es inconcebible. Y si alguien la imagina, la muerte es inmediata y festejada: elegantes ataúdes suelen recorrer las calles de San Petersburgo como las de Limassol, dos de los cinco grandes centros (por el momento) de la mafia.
La "organizatsia" cuenta con 300 miembros de alto nivel y con más de cien mil colaboradores empleados a "tiempo parcial". Ya se percató de que más importante que el control de algún bar o restaurante es el dominio de las aduanas; que los políticos son más corruptibles -y la corrupción es más rentable- que los policías y que la electrónica ofrece refinados métodos no sólo para comunicarse sino para efectuar transacciones financieras y para ordenar la liquidación de estorbos y desleales. Los que llevan el tatuaje -como Gregory Lerner, hoy investigado por la policía israelí- pertenecen a la aristocracia de la "organizatsia".
Lerner, un emigrante ruso que hebraizó su nombre a Tzvi Ben Ari, es considerado el jefe de la mafia rusa en Israel. Fue detenido hace 45 días y permanece bajo fuerte custodia, ya que los "barones" de la "organizatsia" lo habrían sentenciado a muerte "por saber demasiado". De los primeros interrogatorios surgen inquietantes vínculos con la clase política local.
Los cinco paraísos
El desgranamiento de la URSS implicó, primero, el trasvasamiento de más de cien mil millones de dólares a todos los rincones del mundo. Y después, la gestación de una diáspora rusa en Nueva York como en Panamá, en Chipre como en Israel. Una diáspora inclinada no sólo a revelar sino también a aprovechar las carencias del capitalismo voraz.
Las cinco familias tienen, por el momento, a estas ciudades como centros principales de actividad: Limassol (Chipre), Nueva York y Miami, Panamá, y Ashdod (Israel). Sin embargo, en los últimos tiempos se han lanzado a la conquista de nuevos espacios, puertos y aduanas en particular, de los cuales contenedores con drogas y dinero en efectivo puedan entrar y salir holgadamente.
En Limassol pude ver una calle céntrica con letreros en ruso. Tres aeronaves comunican diariamente con Moscú. Y muchos chipriotas ya saben que ni ellos ni sus negocios pueden sobrevivir sin la rentable "protección" de la mafia rusa. En Ashdod, Gregory Lerner era considerado un benefactor local hasta que la policía israelí resolvió detenerlo unos minutos antes de que tomara el avión que lo llevaría fuera del país.
Hospitales, asilos de ancianos y escuelas tienen placas que celebran los donativos de Lerner. A cambio, los apacibles ciudadanos de Ashdod debían tolerar los lujosos Mercedes Benz y a los arrogantes guardaespaldas del "boss".
Ventajas relativas de Israel
Se considera que el 40 por ciento de los activos de la "organizatsia" están depositados en Israel, y que este país se ha convertido en la cabecera de puente ideal entre Asia y Europa en el tráfico de drogas, de oro y de dinero lavado. ¿Las razones? No son difíciles de identificar. Entre ellas:
- Los servicios de seguridad de Israel no guardan estrecha relación con la Interpol, que posee los expedientes de los principales jerarcas. Son muy selectivos en la colaboración con otras policías y desprecian la presunta ineficiencia de la Interpol.
- Los bancos israelíes (en contraste con los norteamericanos) aceptan cualquier cantidad de efectivo en depósito. No deben notificar a ninguna instancia. Así las cosas, la transacción es expedita y discreta para beneficio de las partes.
- A Israel llegó medio millón de rusos en la ultima década. Un tercio de ellos no son en rigor judíos, pero lograron comprar o falsificar visas aprovechando así las laxas precauciones migratorias de este país. La mafia encuentra en Israel muchos colaboradores potenciales. Y no debe sorprender que inclusive todo un partido político, liderado por Natán Sharansky (con siete diputados que determinan la estabilidad gubernamental), y que el principal colaborador del primer ministro, Benjamin Netanyahu, estén ligados de un modo u otro con la "organizatsia". Esto se sabrá prolijamente en los próximos meses.
- Como la mafia se interesa también en el mercado negro de artefactos militares no convencionales (químicos, biológicos y nucleares), el Mossad israelí procura preservar relaciones selectas con ella. En llamativo contraste con la policía de Israel que la vigila y persigue severamente. Esta discrepancia ayuda a los mafiosos.
Mafia y política
Así como resulta arduo entender la psicología social argentina sin Maradona, es imposible descifrar los vericuetos de la política israelí -y el probable derrumbe de Netanyahu- sin la mafia rusa.
Fuentes policiales consideran que las más lujosas residencias de los centros balnearios de Herzlía, Tel Aviv y Ashdod son propiedad de la "organizatsia"; que en los bancos israelíes se han depositado miles de millones de dólares sin registro ni control, y que importantes diputados de la derecha israelí atienden en oficinas pagadas por la mafia.
Tanto el Banco de Israel como la policía han resuelto combatir a la mafia con todos sus recursos. Gregory Lerner se empeñó en comprar bancos y periódicos, sin resultado. Y hoy, en la cárcel, ya fue condenado por "inútil" e "ineficiente" por las cinco familias: le espera la muerte. No por azar la policía israelí cuida escrupulosamente su seguridad personal.
Sin embargo, el interés en despedazar a la mafia antes de que corrompa el tejido social no es compartido por todos. Algunos aconsejan mesura, y no sólo por los beneficios estratégicos que la "organizatsia" podría suministrar. También porque la mafia ha logrado manchar a importantes figuras públicas. Y para sobrevivir, deben ser prudentes con ella.
Es ingenuo suponer que la sublevación pública y partidaria contra el primer ministro Netanyahu emana solamente de sus sonados fracasos y de sus infelices nombramientos. Las razones son más oscuras. Probablemente poderosas instancias localizadas en Washington han resuelto filtrar y difundir información que vincula peregrinamente a factores de la derecha israelí con la "organizatsia", y que ésta ha decidido a su vez trasladarse a países menos conflictivos o más "amables", como los sudamericanos.
Sociólogo, analista y escritor israelí, autor de más de 12 libros; profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén.



