La OTAN se refuerza para hacer frente a su enemigo de siempre

Eric Schmitt
Steven Lee Myers
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24 de junio de 2015  

Camp Adazi, Letonia.- Tras años de enfrentar amenazas provenientes de mucho más allá de sus fronteras, la OTAN ahora está impulsando con ímpetu planes para enfrentarse a una amenaza mucho más grande y agresiva que viene del pasado: Moscú.

Este giro trascendente ya se hace evidente en los ejercicios de entrenamiento militar que se llevan a cabo aquí en Letonia, una ex república soviética que es ahora miembro de la OTAN y que se encuentra pegada a Rusia, en el flanco oriental de la alianza atlántica.

"Apenas los rusos sientan que tienen una ventana de oportunidad, la usarán en su provecho -dijo el jefe de Defensa de Estonia, teniente general Riho Terras, que hace poco movilizó a 13.000 soldados que atravesaron ese diminuto país para realizar una maniobra militar de las fuerzas nacionales-. Tenemos que asegurarnos de que no haya margen para errores de cálculo."

Los ejercicios militares que se desarrollaron aquí forman parte de una serie de maniobras planeadas para demostrar, durante los próximos meses, la capacidad de respuesta de la OTAN ante una agresión rusa, evidencia del profundo desafío que enfrenta la alianza atlántica, que durante 25 años puso su atención en amenazas mucho menos cercanas.

Después de años de reducir los gastos militares y de liderar misiones en lugares lejanos a sus fronteras, desde los Balcanes y Afganistán hasta el Cuerno de África, la OTAN se vio obligada a reflotar y dar impulso a planes que los líderes militares y políticos consideraban parte del pasado.

La anexión de Crimea y el rol de Rusia en la guerra del este de Ucrania ya hicieron que el secretario general de la coalición, Jens Stoltenberg, anunciara hace poco "el mayor robustecimiento de las fuerzas de la OTAN desde el fin de la Guerra Fría".

Ese fortalecimiento incluyó un incremento de los entrenamientos rotativos en territorio de los nuevos miembros de la OTAN en el Este y una mayor frecuencia de los patrullajes por aire y mar, desde el Báltico hasta el Mar Negro, destinados a contrarrestar el aumento de las patrullas rusas en la periferia de la OTAN.

La mayoría de esos despliegues de tropas son transitorios. Pero en febrero la OTAN anunció la instalación de seis nuevas unidades de comando en el interior del territorio de sus aliados de Europa del Este y la creación de una fuerza de respuesta rápida de 5000 efectivos.

Ahora, y por primera vez, el Pentágono también planea apostar tanques y otro armamento en Europa del Este, que generó malestar y fuertes críticas de Moscú, que coincidieron con el anuncio del presidente Vladimir Putin de reforzar el arsenal de armas nucleares de Rusia.

Para el año próximo, está prevista una cumbre de los líderes de la 28 naciones miembros de la alianza atlántica en Varsovia, y ya están considerando qué otras medidas son necesarias para poner a punto sus fuerzas militares sin incrementar el gasto militar, que se había hundido como parte de un "dividendo de paz", y reformular la estrategia y la planificación militar de la OTAN.

Las crecientes tensiones entre la OTAN y Rusia llegan en un momento de marcado declive de la presencia militar norteamericana en Europa: de las 400.000 tropas que había en el clímax de la Guerra Fría a las 64.000 tropas actuales, de las cuales apenas 27.000 son soldados. Las fuerzas militares de otros países también se han ido reduciendo.

La idea de fortalecer la OTAN chocó con la inercia que se fue instalando en las últimas dos décadas. El "dividendo de paz" que siguió al colapso de la Unión Soviética podría ser difícil de revertir, según David Ochmanek, ex funcionario del Pentágono y actual analista de la RAND Corporation.

Al parecer, la OTAN ya estaba preocupada por Rusia desde antes de la anexión de Crimea. "La OTAN fue reduciendo sus gastos en defensa durante un largo período, en especial los países miembros europeos -dijo Stoltenberg-. Rusia lo ha aumentado considerablemente y ha modernizado sus fuerzas. Han aumentado su capacidad militar y se ejercitan más. Y ahora también han empezado a hablar de armas nucleares, a hacer ejercicios nucleares y operaciones nucleares como parte de su posición nuclear general. Eso es desestabilizador."

Si bien los funcionarios norteamericanos dicen que los ejercicios militares como los que realizan aquí, en una base de tanques de la ex Unión Soviética, apuntan a integrar a las fuerzas de la OTAN y de los Estados bálticos, también tienen por objeto enviar una fuerte señal de unidad.

Después de años combatiendo a la insurgencia en Irak y Afganistán, las actuales tensiones con Rusia han hecho que el ejército norteamericano entrene a jóvenes soldados, muchos nacidos cuando la Unión Soviética ya no existía, que deben incorporar nuevas habilidades y ponerse a estudiar al viejo adversario. "Tanto yo como mis soldados sabemos perfectamente dónde estamos operando", dijo el teniente coronel Chad Chalfont, comandante de una batallón del ejército en la ex base soviética de Rukla, Lituania.

Al menos en teoría, la amenaza que pende sobre los Estados bálticos es grave. Ochmanek desarrolló juegos de guerra para el Pentágono destinados a anticipar cómo defender específicamente a los países bálticos, que son la preocupación más inmediata de la OTAN.

Queda la esperanza de que la disuasión alcanzará para prevenir un avance ruso, pero muchos temen que el Kremlin busque socavar a los aliados a través de subterfugios, como lo hizo en Crimea y lo hace en Ucrania.

Más probable que un ataque terrestre ruso, dicen los funcionarios de la OTAN, es algún tipo de ciberataque o asalto informático, dos de los componentes cruciales del estilo bélico híbrido, la pieza central de la nueva estrategia militar rusa develada en 2013 por el comandante en jefe de las fuerzas de Rusia, el general Valery V. Gerasimov. Esa doctrina reconoce el uso de "medios militares de carácter secreto, incluidos los actos de guerra informática y las acciones de fuerzas de operaciones especiales".

Para quienes están en la línea de fuego de la OTAN, esa doctrina es una realidad palpable. Este mes, hackers atacaron el sitio web del comando del ejército lituano, donde publicaron información falsa sobre los ejercicios de la OTAN en el Báltico y Polonia, según reveló una vocera del Ministerio de Defensa de Lituania.

Las autoridades lituanas informaron que entre esos mensajes falsos había un informe que aseguraba que las maniobras militares de la OTAN eran un pretexto para la posible anexión de la región rusa de Kaliningrado, situada entre Polonia y Lituania.

Nada de todo esto se le escapa a la OTAN, que mientras tanto toma medidas para lidiar con la amenaza.

Cuando le preguntaron qué pasos darían sus tropas si los "hombrecitos verdes" de Rusia intentaran filtrarse por sus fronteras, el general Terras, jefe de las defensas de Estonia, respondió sin rodeos: "Les vamos a disparar".

Traducción de Jaime Arrambide

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