La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, reveló que solo duerme de 0 a 3 horas diarias
Su publicación, que ha sido vista más de 31 millones de veces, ha desatado un debate nacional sobre el equilibrio entre la vida laboral y personal y los peligros de la falta de sueño
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El lunes fue el Día del Mar en Japón, un feriado nacional en el que muchas personas escapan del calor del verano nadando, surfeando y descansando en la playa. Pero no la primera ministra Sanae Takaichi.
Takaichi pasó el fin de semana largo releyendo documentos de políticas y lidiando con una acumulación de miles de correos electrónicos, según una publicación en redes sociales del martes. Escribió que logró conseguir “cinco horas completas de sueño por primera vez en mucho tiempo”, mucho mejor que las “cero a tres horas” a las que dijo estar acostumbrada. Y dijo que dedicó su limitado tiempo libre a planchar ropa interior, coser faldas deshilachadas y reforzar botones flojos de chaquetas.
7月に入ってからの土日は、公邸で『骨太方針』『日本成長戦略』『地域未来戦略』に関する分厚い資料を早朝から深夜まで読み続け、2週目は与党審査で加筆修正された部分を熟読検討するなど、高市内閣が初めて骨太方針や概算要求段階から関われる令和9年度予算や本格的に取り組める中長期の成長戦略に向…
— 高市早苗 (@takaichi_sanae) July 20, 2026
Con sus comentarios, Takaichi parecía ansiosa por presentarse como una líder con los pies en la tierra que no deja de trabajar en beneficio de los ciudadanos de Japón. En cambio, su publicación, que ha sido vista más de 31 millones de veces, ha desatado un debate nacional sobre el equilibrio entre la vida laboral y personal y los peligros de la falta de sueño.
Toru Kunishige, un legislador de la oposición, advirtió que la falta prolongada de sueño “afecta el juicio —de manera muy parecida a un estado de ebriedad— y podría representar un riesgo para el manejo de crisis nacionales”.
Hiroyuki Konishi, otro crítico de Takaichi en el Parlamento, pidió su renuncia y dijo: “El verdadero trabajo de la primera ministra es establecer direcciones políticas y dar instrucciones, no examinar minuciosamente hasta el último detalle de un documento”.

Yuichiro Tamaki, líder de un partido conservador populista, describió a Takaichi como trabajadora, pero agregó que “descansar también es un trabajo”.
La oficina de Takaichi no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
Algunos comentaristas argumentaron que Takaichi, la primera mujer en desempeñarse como primera ministra en Japón, debería recibir más apoyo en su cargo. Mientras que los líderes anteriores solían depender de sus esposas para obtener ayuda en el hogar, Takaichi parecía estar encargándose de más tareas domésticas, según Yoko Iwama, profesora del Instituto Nacional de Posgrado en Estudios Políticos en Tokio.
“Establecer un sistema de apoyo que le permita a una primera ministra japonesa concentrarse completamente en sus deberes —sin tener que ocuparse personalmente de las tareas del hogar— contribuiría al avance de las mujeres en la sociedad”, escribió Iwama en Nikkei, un destacado periódico de negocios.
Takaichi ha estado trabajando a toda marcha recientemente para lograr la aprobación de sus prioridades legislativas antes de que el Parlamento inicie su receso de verano el sábado. También está lidiando con continuos problemas económicos —el yen ha alcanzado su nivel más bajo en 39 años— y un reciente descenso en su popularidad, aunque sus índices de aprobación se mantienen relativamente altos.
En su publicación, Takaichi escribió extensamente sobre su reciente carga de trabajo. Dijo que desde principios de julio, “desde temprano en la mañana hasta altas horas de la noche”, se había recluido los fines de semana en su residencia y estuvo “examinando detenidamente gruesas pilas de documentos”.
También compartió detalles personales y dijo que era “pésima para planchar y me toma una eternidad”. Pero, dijo, después de su sesión de planchado en el feriado, “aseguré suficientes pañuelos y ropa interior para que me duren hasta el final del periodo de sesiones”.
”¡A partir de mañana puedo volver a la carga y darlo todo!”, escribió.

Los aliados de Takaichi han salido en su defensa y la han elogiado por ofrecer una visión sincera de las presiones que implica equilibrar el trabajo con los compromisos personales.
Ayano Kunimitsu, viceministra de Relaciones Exteriores, dijo que Takaichi, al igual que otros políticos, enfrentaba presiones para encargarse de las tareas domésticas por sí misma.
“Cada persona tiene sus propias circunstancias e historias tras bambalinas”, escribió Kunimitsu en X. “Les agradecería que pudieran entenderlo”.
Japón tiene fama de tener largas jornadas laborales, con días que en algunas corporaciones superan las 12 horas. En los negocios y en el gobierno, los trabajadores enfrentan presiones para quedarse en la oficina hasta que los superiores se hayan retirado por el día y para registrar cantidades excesivas de horas extras, lo cual se considera una señal de lealtad y diligencia.
En los últimos años, ha habido casos muy sonados en Japón de karoshi, o “muerte por exceso de trabajo”. El problema acaparó la atención en 2016, cuando Matsuri Takahashi, una empleada de Dentsu, el gigante de la publicidad, se suicidó tras registrar más de 100 horas extras al mes. Su muerte impulsó al gobierno a imponer un límite de 45 horas extras al mes, lo que algunos expertos dicen que ha ayudado a relajar la cultura laboral, en especial para los jóvenes.
Desde que incursionó en la política en la década de 1990, Takaichi, que aspira a ser una líder transformadora, ha hecho de su ética de trabajo una parte central de su identidad. Al asumir el cargo de primera ministra el año pasado, prometió “trabajar, trabajar, trabajar, trabajar y trabajar”. Ha utilizado hábilmente las redes sociales para destacar su apretada agenda, y en enero escribió una extensa publicación sobre cómo lidió con problemas geopolíticos mientras se mudaba a la residencia oficial de la primera ministra durante la temporada de fiestas.
Esta no es la primera vez que sus hábitos son objeto de escrutinio. En noviembre, atrajo críticas por convocar a sus asistentes a las 3 de la mañana. Más tarde explicó que la máquina de fax de su casa se había descompuesto y necesitaba la ayuda de su personal para trasladarse a otra oficina y así poder prepararse para una reunión.



