
La prioridad de la política exterior de Cameron: EE.UU.
William Hague, el flamante canciller, ya dejó en claro que continuará la "relación especial"
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LONDRES.- A horas de poner pie en su oficina de King Charles Street, sede del Foreign Office, el nuevo jefe de la cartera diplomática, William Hague, ordenó que le prepararan las valijas. Su primera gran cita internacional fue en Washington, con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.
El gesto no fue casual. El ex líder conservador quería dejar públicamente en claro que la política exterior británica continuará siendo fuertemente "atlantista", es decir, férreamente pronorteamericana. Hague buscó, además, tranquilizar a la Casa Blanca: su gobierno será una coalición "liberal conservadora", pero ninguna de las propuestas del manifiesto liberal demócrata verán la luz del día.
Archivadas han quedado, por ejemplo, las negativas a emplear la fuerza en contra de Irán y a la renovación del sistema de disuasión nuclear Trident. "Nuestra prioridad inmediata consiste en asegurarnos de que controlamos la situación en Afganistán y en ocuparnos del peligro de la proliferación de armas nucleares -advirtió Hague-. Irán viene ignorando a la comunidad internacional. El Reino Unido no descarta, por lo tanto, ninguna medida que sea necesaria para poner fin a esta situación."
Sólo retórica
La línea telefónica de Hague no estará conectada directamente con Bruselas, como querrían los liberales, sino con Washington. En la práctica, por lo tanto, reinará el más estricto statu quo. En términos de retórica, en cambio, hay que esperar algunos cambios. Hague se cuidará de no ofrecer la imagen de mayordomo complaciente atribuida a sus predecesores laboristas, especialmente durante la gestión de Tony Blair, y que la mayoría de los británicos considera hoy humillante.
Es probable que en algunos temas busque, por lo tanto, establecer cierta distancia, sin arriesgar con ello el conjunto de la relación anglo-norteamericana. El respaldo dado por Washington a la Argentina para la apertura del diálogo en torno a la exploración de petróleo en las inmediaciones de las Malvinas bien puede convertirse en el "punto de fricción" necesario para demostrar, puertas adentro, cierto espíritu de autonomía.
En lo que respecta a América latina, la visión del nuevo canciller parece no ir mucho más allá de lo estrictamente comercial. Su intención es reforzar las relaciones con la región y con Asia, porque dice que es "donde está la acción económica".
Como jefe de la delegación conservadora durante las negociaciones que resultaron en la coalición, Hague se cuidó de garantizar que, bajo sus órdenes, el Foreign Office será un reducto tory.
En materia política, Hague está lejos de ser un improvisado. A los 16 años, dio un discurso en una conferencia partidaria que maravilló a la recientemente elegida primera ministra Margaret Thatcher. En él criticó a administraciones conservadoras anteriores por no haber revertido los "nefastos avances socialistas" de los gobiernos laboristas.
"Se dan ese lujo porque la mitad de ustedes no van a estar vivos en 30 o 40 años, pero mi generación va a tener que vivir con las consecuencias", profetizó el precoz Hague, alentado por los aplausos de la "Dama de Hierro".
De una familia de origen humilde del condado de Yorkshire, en el este de Inglaterra, Hague estudió política, filosofía y economía en la Universidad de Oxford, donde su talento de orador lo llevó también a presidir el famoso club de debates The Oxford Union. Ganó su primera elección en 1989 y poco más tarde ingresó en el gabinete del premier John Major.
Hague tomó las riendas de su partido cuando éste pasaba por su peor momento, después de la derrota electoral de 1997. Pero su intento de ganar las elecciones de 2001 con una campaña antieuropea y antiinmigratoria lo llevó a un nuevo fracaso. Aun así, en 2005, David Cameron lo nombró su vocero en temas internacionales.
Fue el nuevo canciller quien ratificó el retiro de los conservadores británicos de la bancada en la eurocámara en la que se inscriben los partidos de Angela Merkel y Nicolas Sarkozy para sumarse a un grupo minoritario de extrema derecha. El mismo grupo que durante la campaña Nick Clegg había calificado de "manga de locos, antisemitas y antihomosexuales".
En una carta secreta filtrada al periódico The Observer al día siguiente de las elecciones, Hague decía aprestarse a exigirle a la Unión Europea el retorno de las competencias del Reino Unido para legislar en forma unilateral en materia de justicia criminal, política social y empleo.
Cuando se le preguntó si esto no tornaría imposible el trabajo con sus proeuropeos socios liberales, Hague contestó astutamente: "De ninguna manera. Nuestra coalición se basa en un acuerdo que contiene la mayor parte del manifiesto conservador y lo mejor del liberal demócrata".
En pocas palabras, durante su gestión, la política exterior británica será un plato del puro tory roast-beef, condimentado, de vez en cuando, con una o dos gotas de sugerencias liberales demócratas.
WILLIAM HAGUE
Canciller británico
- Edad: 49 años
- El flamante canciller británico, William Hague, eligió viajar a Washington antes que a Bruselas para demostrar la vocación pronorteamericana del nuevo gobierno.
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