
La "revolución" de Peña Nieto: reformas y consenso político
Firmó un pacto con la oposición para lograr cambios estructurales; el país recupera la confianza, se aleja de su imagen ligada al narco y se consolida como potencia comercial
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CIUDAD DE MÉXICO.- "México se sumó a las grandes economías mundiales. Veo nuevos líderes que creen en la rendición de cuentas. Veo transiciones políticas pacíficas. Veo un México que mira hacia una nueva prosperidad, que se convierte en nueva potencia comercial. Aquí emprendieron una reforma económica ambiciosa para beneficio de la gente. El acuerdo entre los partidos políticos, la reforma del gobierno, todo eso es señal del gran progreso que está teniendo México."
Los elogios son nada más y nada menos que del presidente norteamericano, Barack Obama, que quedó deslumbrado esta semana cuando visitó México.
La solidez y estabilidad de las cifras macroeconómicas, la pujanza de sus exportaciones (1000 millones de dólares al día en productos no petroleros, más que el resto de América latina junta) y el acuerdo político para emprender reformas estructurales devolvieron la confianza en un país del que sólo se hablaba para describir la violencia del narcotráfico.
En un artículo titulado "El surgimiento del tigre azteca", The Wall Street Journal recuerda que la economía mexicana creció un 4% en 2012, aunque en los dos últimos sexenios el incremento del PBI dejó como promedio sólo el 2%. Se espera que en 2013 aún crezca por debajo del 3,5%, pero podría alcanzar tasas de hasta el 7% en los próximos años. En 2012, el capital extranjero inyectó 57.000 millones de dólares en bonos, cifra cinco veces superior a lo invertido en Brasil. Y la inflación durante las presidencias de Vicente Fox y Felipe Calderón fue menor que el incremento del salario mínimo, con lo que se fortaleció la capacidad adquisitiva de la creciente clase media.
El déficit público, situado en 0,6% del PBI, se mantiene controlado desde tiempos de Ernesto Zedillo (1994-2000). Una cifra que mejoraría si México subsanara uno de sus grandes problemas pendientes, su capacidad recaudatoria, la peor del continente con apenas el 17% del PBI.
El regreso al poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que lo monopolizó entre 1929 y 2000, devolvió la confianza en un gobierno que supo, desde el primer momento, acompañarse de las otras dos principales fuerzas políticas para acometer las reformas profundas que precisa el país.
Dos días después de que Enrique Peña Nieto asumiera la presidencia, el 2 de diciembre pasado, los tres principales partidos -el PRI, el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD)- firmaron el Pacto por México, destinado a modernizar el país. El flamante presidente dijo entonces que el pacto "dará viabilidad y rumbo a las transformaciones que México ya no puede ni debe postergar".
Entre los compromisos suscriptos se destacan la reforma educativa, el acceso universal al sistema de salud pública, el combate a la pobreza, el fomento de la competencia y del acceso a las telecomunicaciones, la reforma bancaria y fiscal y la conversión de la petrolera estatal Pemex en una empresa productiva y abierta a la inversión privada.
Cinco meses después, el gobierno cumplió con la reforma educativa, acompañada de la detención de la líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo. La dirigente de la agrupación gremial más poderosa de América latina fue acusada de realizar operaciones con fondos ilícitos. Gordillo, ex dirigente del PRI, había transferido a cuentas bancarias del exterior casi 150 millones de dólares procedentes de las cuotas de los docentes.
El gobierno también impulsa una reforma de las telecomunicaciones para desarmar los oligopolios en telefonía y televisión. La ley contempla que un organismo regulador divida activos de empresas sospechosas de ejercer prácticas monopólicas. Las gigantes América Móvil y Televisa serían dos de las compañías más afectadas.
Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, podría verse obligado a compartir con otras firmas las redes de acceso a los clientes de su imperio de América Móvil.
Pero, como recuerda el analista Leo Zuckerman, "la prueba más dura para el gobierno de Peña Nieto son las reformas que vienen: la hacendaria y la energética. Ahí todo el mundo tiene el ojo puesto para comprobar, en definitiva, si esta administración está comprometida en atraer nuevas inversiones que aceleren el motor interno de la economía".
Sin embargo, no todo es un camino de rosas. La reforma educativa se ve amenazada en varios estados por la rebelión de los maestros miembros de la escindida Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.
Y el uso de la Cruzada contra la Pobreza con fines electorales a favor del PRI en el estado de Veracruz estuvo a punto de dinamitar el acuerdo entre partidos. El PAN y el PRD permanecerán en el Pacto por México sólo si se blindan los programas sociales del gobierno federal para no ser utilizados con objetivos políticos.
Además, los índices de la violencia se resisten a retroceder, con alrededor de 1000 muertes al mes vinculadas con el crimen organizado.
Los primeros objetivos
El fin es destrabar y agilizar sectores clave
- Petróleo
Se aspira a convertir la petrolera estatal Pemex en una empresa más productiva y abierta a la inversión privada - Educación
Ya se concretaron los cambios acordados en el sistema educativo para aumentar la matrícula y mejorar la calidad - Comunicaciones
El gobierno quiere dividir los monopolios en la telefonía y la televisión, lo cual afectará sobre todo a las firmas Televisa y América Móvil






