
Las bajas de EE.UU. en Irak llegan a 500
Una bomba mató a tres soldados, al norte de Bagdad; es la mayor cifra de muertos estadounidenses en un conflicto desde Vietnam
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BAGDAD.- A poco de cumplirse diez meses del inicio del conflicto, el número de bajas norteamericanas en Irak ascendió ayer a 500 cuando tres soldados murieron al explotar una bomba cerca de su tanque, en Taji, al norte de Bagdad. Es la mayor cifra de muertos estadounidenses en una confrontación desde la guerra de Vietnam.
El número deja además al descubierto los peligros que todavía enfrentan las tropas aliadas pese a la captura de Saddam Hussein. Y llega en momentos en que la Casa Blanca, en pleno año electoral, se prepara para modificar sus planes de transición de forma tal de asegurarse la participación de las Naciones Unidas y de aplacar las crecientes presiones de los chiitas.
Los tres soldados y dos funcionarios de la defensa civil iraquí fueron abatidos por una poderosa bomba activada a control remoto que explotó al paso de su vehículo blindado. Los efectivos patrullaban las rutas que rodean Taji en busca de minas y explosivos.
Situada a treinta kilómetros del centro de Bagdad, Taji es una de las zonas donde se registra más hostilidad contra los norteamericanos. Tras la explosión, las fuerzas norteamericanas reaccionaron rápidamente y arrestaron a tres hombres que intentaban escapar en un camión.
Las nuevas bajas norteamericanas elevan a más de 500 el número de soldados estadounidenses muertos desde el inicio de la guerra, el 20 de marzo; 362 de ellos fueron abatidos tras el fin de las operaciones militares, el 1° de mayo.
El número de muertos sobrepasa además la cifra de los caídos norteamericanos durante la primera Guerra del Golfo, 315. Así, el conflicto en Irak se convierte en la cuarta confrontación más letal para los norteamericanos en los últimos sesenta años, detrás de la Segunda Guerra y las guerras de Corea y Vietnam.
En Bagdad, el brigadier general Mark Kimmit, subjefe de operaciones de las tropas, dijo que, pese a la cifra de muertos, la moral de los norteamericanos es alta. Y añadió que el número de ataques contra las fuerzas de la coalición bajó drásticamente a partir de noviembre por el uso de tácticas de combate más agresivas contra la resistencia.
"No creo que la tropa tengan duda alguna sobre cuál es su misión. Saben que todo el país los respalda. No creo que una cifra arbitraria como el número de bajas dañe su voluntad", advirtió.
Presión sobre la ONU
Lo que esa cifra sí podría dañar eventualmente, según los analistas, son las posibilidades electorales de George W. Bush; el crecimiento de las bajas amenaza con intensificar las críticas públicas a la Casa Blanca y con dar argumentos de campaña a los precandidatos demócratas.
Además, la contundente cifra llega justo cuando Washington intenta salvar su plan original para Irak ante las presiones chiitas.
En un giro de su política hacia la ONU, una de las soluciones que Washington busca es que el organismo regrese a Irak para mediar con los líderes de la poderosa mayoría religiosa y asegurar la transición de poder a los iraquíes, en julio próximo.
Ya en octubre pasado, cuando las bajas norteamericanas aumentaban rápidamente, Bush decidió acelerar el cronograma de traspaso de poder. Y determinó que el gobierno provisional iraquí que se hará cargo del país a partir de julio sea elegido a través de una asamblea de delegados regionales y no por el voto directo en elecciones generales. Los comicios libres recién serán en 2005.
Esta semana, los chiitas, que representan el 60% de la población de Irak, exigieron a Estados Unidos elecciones libres y advirtieron sobre la posibilidad de un levantamiento religioso.
En respuesta al desafío chiita, el administrador norteamericano de Irak, Paul Bremer, sólo se mostró dispuesto a realizar "algunos ajustes" al actual plan para devolver la soberanía a la población local
Bremer se reunirá mañana con Kofi Annan, secretario general, y con los miembros del Consejo de Seguridad. "La ONU tiene una gran experiencia en la organización de elecciones, y eso podría servir", dijo Bremer. Además, la Casa Blanca espera que Annan envíe una delegación a Irak para persuadir al ayatollah Ali al-Sistani, el líder de los chiitas, de que celebrar elecciones libres en los próximos meses es poco posible.
Aunque funcionarios de la ONU dijeron ayer que el organismo no tomará una decisión inmediata, el presidente rotativo del Consejo de Seguridad, el embajador chileno, Heraldo Muñoz, anticipó que la institución busca desempeñar un rol "constructivo".
"No habrá una actitud de pasar cuentas", declaró.






