Las divisiones y los debates emergen por la restauración de Notre Dame

El templo parisino sufrió severos daños por el incendio del lunes pasado
El templo parisino sufrió severos daños por el incendio del lunes pasado Fuente: AP
Mientras se discute cómo debe implementarse la reconstrucción, hubo sectores que calificaron de "mediática" la ola de donaciones para la catedral parisina
Luisa Corradini
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18 de abril de 2019  

PARÍS.- Para recordar el drama, a las 18.50 de ayer, hora exacta en que comenzó el incendio de Notre Dame , tañeron las campanas de todas las catedrales de Francia. El día antes, fueron sus hermanas de la abadía gótica de Westminster, en Londres, las que repicaron a la misma hora en señal de solidaridad.

La reconstrucción de Notre Dame, prometida por el presidente francés, Emmanuel Macron, en cinco años, continúa alimentando la emoción internacional, pero también produce en Francia las primeras tensiones.

Frente a la obra colosal que se perfila para que la catedral de París sea "todavía más bella" -según palabras del mandatario francés-, las contribuciones fluyen. Desde Apple hasta el Banco Central Europeo (BCE), pasando por el gigante petrolero Total y las familias más poderosas de Francia, sin olvidar los miles de anónimos, las donaciones habían superado ayer los 800 millones de euros. Por su parte, la alcaldesa de la capital francesa, Anne Hidalgo, expresó su deseo de organizar una conferencia internacional de donantes.

El primer ministro Edouard Philippe también anunció ayer un proyecto de ley "para dar marco legal a la suscripción nacional que lanzó el presidente". Ese texto organizará sobre todo las reducciones fiscales y el lanzamiento de un concurso internacional para la creación de una nueva aguja para Notre Dame.

El proyecto de ley acordará también a los particulares que hagan una donación, "una reducción impositiva de hasta 75% por 1000 euros, y de 66% por una suma superior", dijo el primer ministro. Las empresas obtendrán a su vez la reducción fiscal habitual para el mecenazgo.

Esa iniciativa, así como la lluvia de aportes en tiempo récord, suscitó, sin embargo, violentas críticas. Ciertos responsables políticos y sindicales, así como numerosos "chalecos amarillos", criticaron la rapidez con que muchos se precipitaron para ayudar a Notre Dame.

La ex "chaleco amarillo" Ingrid Levasseur fustigó "la inercia" de los grandes grupos industriales frente a la "miseria social", mientras que Manon Aubry, que lidera la lista para las elecciones europeas de mayo próximo por la izquierda radical, llamó a las empresas "a pagar sus impuestos en lugar de mediatizar donaciones desfiscalizadas en 60%".

Polémica "miserable", replicó el dirigente de la organización de empresarios franceses, Geoffroy Roux de Béziers.

"Oponer las viejas piedras a los hombres es ridículo. Esas piedras nutrirán a los hombres con años de trabajo asegurados para esa obra colosal. Hablo de los talladores de piedra, carpinteros y techadores que volverán a darle vida", dijo a su vez Stéphane Bern, el "señor Patrimonio" de la presidencia de Francia.

Interrogantes

Pero los cuestionamientos no terminan ahí. Los trabajos para recuperar esa joya del arte gótico, que era objeto de importantes trabajos desde hacía meses, se anuncian inmensos. Y los interrogantes no tardaron en aparecer: ¿reconstruir en forma idéntica? ¿Utilizar los mismos materiales?

El techo, la osamenta de madera y la aguja se derrumbaron, inundando el interior de la catedral con miles de restos calcinados. Sin embargo, el edificio de más de 800 años continúa de pie. Fue un milagro, según autoridades y especialistas.

Para el arquitecto jefe de la catedral de 2000 a 2013, Benjamin Mouton, reconstruir Notre Dame en forma idéntica "sería un error".

"Es imposible reconstruir una obra que fue tan alterada, modificada y reforzada", dijo el hombre que hizo el inventario de cada una de las vigas de roble de esa fabulosa osamenta, apodada "el bosque", gran parte de la cual databa de 1220.

El ministro de Cultura francés, Franck Riester, precisó, sin embargo, que el gobierno disponía de todos los elementos para reconstruir la catedral en forma idéntica, "a la antigua". Riester evocó "años" y "centenares de millones de euros" para la futura obra.

Mientras tanto, la investigación continúa. Como en el comienzo del incendio en el templo, las pistas orientan hacia la "causa accidental", volvió a precisar el fiscal de París, Rémy Heitz.

Unos 30 testigos -obreros presentes ese lunes y empleados encargados de la seguridad- fueron interrogados entre ayer y anteayer.

Una vez determinada la responsabilidad, será el momento de saber quién pagará por el siniestro. En todo caso, la catedral de Notre Dame no estaba asegurada.

"Después de la ley de separación entre Iglesia y Estado, en 1905, las catedrales construidas antes de esa fecha son propiedad de este último. Y el Estado no asegura", indicó Smacl Assurances, asegurador de gran cantidad de edificios públicos en Francia.

"No está obligado a hacerlo", explica su vocero. "Porque tiene suficientes recursos como para no verse en peligro en caso de siniestro", precisa.

Otros especialistas, como Frédéric Létoffé, copresidente del Grupo de Empresas de Restauración de Monumentos Históricos, afirman que aunque hubiera estado asegurada, ninguna póliza hubiese podido pagar el costo de la reconstrucción, que, contrariamente a lo prometido por Macron, debería durar entre 10 y 15 años.

A juicio de Létoffé, "ninguno de los plazos anunciados oficialmente es realista".

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