"Las FARC son un Estado dentro del Estado"

Un comandante guerrillero dialogó en Mar del Plata con La Nación .
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6 de mayo de 2000  

MAR DEL PLATA.- Justo cuando el cruce de amenazas entre el presidente colombiano Andrés Pastrana y la cúpula de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ponen al borde del abismo el proceso de paz que llevan adelante ambos sectores, llegó a Mar del Plata el comandante Javier Calderón, integrante de la Comisión Político Diplomática del grupo insurgente.

El dirigente vino al balneario a dar una charla en la Universidad Nacional de Mar del Plata y al término del encuentro con los estudiantes accedió a dialogar con La Nación sobre la situación que se vive en aquel país.

"Las FARC son un partido en armas en lucha por el poder y en Colombia somos un Estado dentro del Estado. Y como tal, tenemos el reconocimiento como fuerza beligerante. De hecho ya lo tenemos y pretendemos que también lo sea de derecho. En este marco nadie nos puede negar poseer nuestra propia representatividad ante el mundo y llegar a todos lados para explicar la otra verdad de los que somos. Esa es nuestra función político diplomática y por eso nos reunimos con los gobiernos, los parlamentos, los partidos políticos y otros sectores de las comunidades de distintas naciones", fue el preámbulo del comandante.

-¿Cuál es la situación que en este momento se vive en su país?

-Formalmente, las cosas en nuestro país están bien porque dialogamos sentados a una mesa, negociando con el Estado colombiano. Pero, por afuera, el gobierno de mi país y el de los Estados Unidos avanzan en la guerra, pues esta nación está reentrenando al ejército, equipando y fortaleciendo a los paramilitares, y están metiendo a sus asesores, esto entre comillas. Ya hay más de 3000 asesores norteamericanos en nuestro suelo y este país nos está rodeando porque instala bases en Las Antillas, Ecuador, Perú y el presidente Clinton pretende que el Congreso le apruebe una partida de 1600 millones de dólares para enviar a nuestro país como ayuda de guerra.

-¿Entonces?

-Como somos agredidos por nuestro Estado y por los Estados Unidos que lo apoyan sin reservas, tenemos el legítimo derecho de defendernos y entre las medidas que tomamos en esa dirección, acabamos de sacar la ley 002 en la que gravamos con el 10% a todos los capitales superiores al millón de dólares: lo que llamamos un impuesto para la paz.

-¿Se puede llamar así a una medida de esa naturaleza?

-El gobierno de Colombia recauda un impuesto para la guerra y nosotros creamos éste, para la paz.

-¿Y su pueblo cómo recibió esta ley?

-No es el pueblo el que tiene un millón de dólares, es la gran oligarquía y a ella la afecta. Por eso ahora hacen este gran escándalo que aparece en los medios de prensa.

-¿No le parece anacrónico hablar de reforma agraria e impuestos a la oligarquía en medio del fenómeno de la globalización?

-No, y tiene su explicación. Mientras en la mayoría de los países de América latina se avanzó en estas cuestiones, en Colombia seguimos en el siglo XIX. Luchamos por cosas que otros pueblos conquistaron hace mucho y en nuestro país se perdió un siglo.

Además, nosotros tenemos un problema que no se repite en otros lados: el problema del narcotráfico. Es un tema crítico y le hemos propuesto a los Estados Unidos que si están dispuestos a terminar con el tráfico de drogas en Colombia se debe hacer una sustitución de cultivos y ello implica una inversión muy grande, en la que deberían tomar parte pues ellos serán los mayores beneficiados.

Y a la comunidad internacional le proponemos la legalización del consumo de drogas, lo que acabaría con el negocio clandestino y después serían los gobiernos quienes reglamentarían todo lo relacionado con esta cuestión.

-Bien, pero mientras tanto se sigue asegurando que las FARC facilitan la tarea de los narcotraficantes.

-Vea, recién venimos de una gira por Europa, los integrantes de la Comisión Negociadora de Paz, invitados por Noruega, España, Suecia, Francia y el Vaticano. Se entiende que estos Estados no son tontos y no recibirían terroristas y narcos. Nos invitan porque somos un partido político en armas, que tiene derecho a defenderse de un Estado terrorista.

-¿El presidente Pastrana encabeza un Estado terrorista?

-¿Y cómo llamaría usted a un gobierno que recibe armas para reentrenar a su ejército, fortalece a los paramilitares y que, además, alista a su aviación para realizar ataques de exterminio contra nosotros?

Lo que pasa es que ellos le ponen otro nombre a estas acciones. Le dicen guerra de baja intensidad.

Y si esto falla, a mediano plazo recurrirían a los ejércitos latinoamericanos para formar una fuerza de intervención internacional.

-¿Cree que hay consenso en nuestros países para una intervención de esa índole?

-Hay que tener en cuenta que el amo es Estados Unidos y por lo que vemos, cuando da una orden se cumple. Pero si consideramos lo que piensan los pueblos de estos mismos países, estamos seguros de que la oposición a una invasión a Colombia será muy fuerte y cumplir aquella orden no será tan sencillo.

Por eso estoy aquí, para que se conozca verdaderamente lo que nos pasa.

-¿Tuvo algún contacto con el gobierno argentino?

-Recién llego y esos contactos apenas comienzan, por lo que somos muy cautelosos y estamos a la expectativa.

Presencia anunciada

MAR DEL PLATA.- La presencia del comandante Javier pasó inadvertida para la mayoría de los marplatenses, pese a que en las paredes de la Universidad Nacional local se anunciaba su presencia desde hace varios días.

Lo mismo ocurrió en febrero de 1999 cuando el hombre de las FARC visitó por primera vez el balneario para asistir al plenario de la CTA.

Ahora, la invitación partió del Movimiento Universitario de Izquierda (MUI) y de la filial lugareña de la Federación Juvenil Comunista. Ambas organizaciones tienen representación en el Centro de Estudiantes de la Facultad de Humanidades y ésta fue la llave que abrió anteayer las puertas del Aula Magna donde se desarrolló el encuentro.

Tan silenciosamente como llegó, el comandante dejó Mar del Plata, ayer al mediodía, tras su encuentro con La Nación .

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