
Las grandes marcas de cerveza alemanas, en manos extranjeras
Debate por el futuro del Oktoberfest
1 minuto de lectura'
MUNICH.- Aún no era el mediodía del viernes último y el abovedado salón principal de la Hofbräuhaus bullía de turistas que se preparaban ruidosamente para el Oktoberfest (la Fiesta de la Cerveza), que comenzó el pasado fin de semana.
Pero en las compañías cerveceras de Baviera, un amargo rencor está arruinando la temporada. Algunas de las principales marcas de cerveza alemanas han sido vendidas a extranjeros y, para los defensores del orgullo nacional, junto con ellas también se está vendiendo parte de la herencia alemana.
Hace unos días, Gabriel Sedlmayr, una de las más antiguas compañías cerveceras de Alemania, anunció que venderá sus famosas marcas -entre las que figura Löwenbräu- a Interbrew, la gigantesca cervecería belga de Stella Artois, por 477 millones de euros, o su equivalente de 539 millones de dólares.
La noticia reavivó lo que se ha convertido en un rito anual del Oktoberfest: la sobria competencia respecto de quién tiene el derecho de vender cerveza a los miles de visitantes que se pasean entre sus vaporosas carpas.
Según la legislación municipal, sólo cervezas elaboradas en Munich por fábricas tradicionales pueden ser vendidas durante el festival. Eso inhabilita a las microcerveceras, así como a decenas de fábricas situadas en las regiones periféricas de Munich.
El león dorado
Sedlmayr, que elabora las venerables marcas Franzikaner y Spaten, además de la Löwenbräu, ha sido durante mucho tiempo puntal y soporte del Oktoberfest. Löwenbräu, que según dicen data del siglo XIV y es conocida por su león dorado, virtualmente simboliza la sacrosanta tradición cervecera en Baviera.
Ahora que el león germano pasa a manos belgas, algunos cerveceros locales están poniendo el grito en el cielo. "El alcalde seguramente ha inaugurado el Oktoberfest con un producto de Interbrew", afirmó el príncipe Luitpold de Bavaria, descendiente de antiguos regentes de ese Estado, que elabora cerveza en su castillo, situado unos 50 kilómetros al oeste de Munich. "¿Qué les impide -añadió irritado- que elaboren Stella Artois en Munich y la vendan en el Oktoberfest?"
En realidad, hay leyes estrictas que rigen la elaboración de cerveza dentro de Alemania, lo cual haría casi imposible que Interbrew tratara de introducir una marca Stella Artois alemana en el festival.
Sin embargo, el príncipe, que se empeñó infructuosamente durante 20 años en vender su marca König Ludwig en el Oktoberfest, señaló un aspecto obvio: cada vez menos marcas famosas de cerveza alemana están en manos de los propios alemanes.
La compañía Interbrew ya es dueña de Beck’s, la célebre cerveza alemana de la región norteña, en tanto que la gigantesca firma holandesa Heineken compró casi la mitad de la cervecería muniquesa que elabora la marca Paulaner.
"La municipalidad de Munich no debería defender los monopolios de Interbrew y Heineken", indicó el príncipe, que además advirtió que su familia ayudó a inaugurar el Oktoberfest a principios del siglo XIX y ha estado elaborando cerveza desde 1260.
Los organizadores del festival expresaron que el acuerdo pactado con Interbrew no inhabilitaría a Löwenbräu ni a sus hermanas. "No vemos ningún motivo para no servirlas -sostuvo la gerente general, Gabriele Weishaupt-. Löwenbräu ha sido vendida, pero aún es una cerveza de Munich, hecha en Munich, según las prácticas de Munich."
Weishaupt manifestó también que el festival no reconsideraría la prohibición que impone a las cervezas elaboradas fuera de Munich. Aun cuando coincidió en que el príncipe Luitpold posee un distinguido linaje cervecero, Weishaupt aclaró que si permitieran que el príncipe participara, el Oktoberfest tendría que aceptar la participación de todas las pequeñas fábricas cerveceras bávaras, así como las de Austria y de la República Checa.
El Oktoberfest siempre fue un mercado cerrado, pero los cerveceros tienen más motivos hoy para ser proteccionistas. El consumo anual de cerveza por parte de los alemanes disminuyó de unos 160 litros per cápita en 1980 a unos 120 litros en la actualidad. Los especialistas atribuyen esto, en parte, a la preocupación por la salud.
En los últimos años, Alemania se ha convertido en un blanco apropiado para las adquisiciones debido a que se trata de un mercado inmenso pero fragmentado, con 1291 fábricas cerveceras que elaboran unas 5000 marcas. Interbrew apuntó a la Gabriel Sedlmayr porque le daba a la compañía belga la oportunidad de completar su cartera de clientes en el sur de Alemania. "Este es el acuerdo adecuado, al precio adecuado, en un mercado clave", comentó John Brock, director ejecutivo de Interbrew.
La iniciativa de Interbrew la catapulta al primer plano y le permite aventajar a la compañía Holsten, de Hamburgo, como la mayor vendedora de cerveza en Alemania, ya que abarca casi el 11 por ciento del mercado. Los observadores esperan que se produzcan nuevas adquisiciones, y la atención está centrada principalmente en tres grandes compañías cerveceras alemanas: Holsten, Brau & Brunnen y Radeberger.
Sin embargo, en la Hofbräuhaus se hablaba de las virtudes de que los dueños fuesen los propios alemanes. La cerveza "casera o artesanal" de la más famosa cervecería de Munich es la Hofbräu, cuyo dueño es el Estado de Baviera. Wolfgang Sperger, cuya familia es propietaria de la Hofbräuhaus, explicó que sus clientes valoran la imagen firme y lealmente teutona.
1- 2
Conmoción en Italia: murió un niño de dos años que había sido trasplantado con un corazón “quemado”
- 3
Venezuela concedió amnistía a 379 presos políticos, pero crece la confusión sobre las liberaciones
4Ucrania: una policía murió y otras 14 personas resultan heridas tras dos explosiones, en un presunto “ataque terrorista”



