Líderes que mantuvieron la esperanza en tiempos oscuros

Abraham Skorka
(0)
27 de abril de 2014  

Juan XXIII y Juan Pablo II serán canonizados por el desarrollo de sus virtudes espirituales, con las que realizaron acciones que, de acuerdo con la normativa eclesiástica , merecen ser considerados santos. El pueblo judío comparte desde su perspectiva esta decisión, pues la audacia espiritual de ambos significó una bocanada de aire fresco para todos los que sufrieron de alguna u otra forma el horror de la Shoá.

Uno de los aspectos más horrendos de este genocidio fueron el abandono y la apatía de gran parte de la humanidad con respecto a los judíos.

Al luchar ambos por entablar un diálogo profundo que permitiera un reencuentro fraterno después de siglos de desavenencias, al no permanecer inermes y apáticos frente a los descendientes de los hermanos de Jesús, muchos judíos se animaron a soñar con un futuro distinto.

Siendo nuncio en Estambul, Angelo Roncalli, luego Juan XXIII, desplegó denodados esfuerzos para salvar judíos. Karol Wojtyla, luego Juan Pablo II, tuvo un compromiso significativo para con los perseguidos judíos. Fueron seres que iluminaron la senda de muchos otros. Entre ellos, el actual papa Francisco.

Entre los logros del Concilio Vaticano II, convocado por Juan XXIII, estaban los referentes a la relación entre el catolicismo y el judaísmo.

"Nostra Aetate " es el nombre de una pequeña declaración que emergió de aquel Concilio, dedicada a las relaciones con las religiones no cristianas. El capítulo cuarto está dedicado al judaísmo. Subraya la raíz judía de la cual se desarrolló el cristianismo y la condición judía de los apóstoles y los miembros de la Iglesia primigenia. Luego aclara que pese a no haber aceptado el Evangelio, "según el Apóstol, los judíos son todavía muy amados de Dios, a causa de sus padres, porque Dios no se arrepiente de sus dones y de su vocación".

La declaración enfatiza que no se puede imputar a todo el pueblo judío de entonces, y mucho menos del presente, la muerte de Cristo, y condena a aquellos que señalan a los judíos como réprobos de Dios y malditos, deplorando toda manifestación antisemita.

Esta declaración sirvió de base para documentos subsiguientes que fueron ampliando el sentido del texto. Así se desarrolló en el seno de muchos movimientos católicos, como los Focolares y la Comunidad de Sant'Egidio, un profundo compromiso de acercamiento, conocimiento y diálogo. Y entre pensadores y teólogos cristianos, fue un desafío intelectual y espiritual la reelaboración y redefinición de diferentes cuestiones teologales sobre la base de esta nueva realidad.

Juan Pablo II le dio un impulso especial a la letra de los distintos documentos que emergieron del Vaticano II. Esto también debe aplicarse en lo referente a la relación con los judíos. Fue el primero en cruzar el Tíber para visitar la Gran Sinagoga de Roma; durante su papado fueron establecidas las relaciones diplomáticas plenas entre el Vaticano y el Estado de Israel; pidió perdón en nombre de la Iglesia por los sufrimientos infligidos a los judíos en el pasado, y dejó una huella de afecto significativa en su visita a Israel.

Con respecto a Francisco, ¡qué avance significativo cabe distinguir cuando se compara el texto de "Nostra Aetate " con su exhortación apostólica "Evangelii Gaudium". Allí dedica un capítulo a las relaciones con el judaísmo. Después de dos puntos en los que reafirma que "una mirada muy especial se dirige al pueblo judío, cuya alianza con Dios jamás ha sido revocada", o también "los cristianos no podemos considerar al judaísmo una religión ajena", y de condenar el antisemitismo, encontramos en el tercer punto enseñanzas de importancia mayúscula. Dice: "Dios sigue obrando en el pueblo de la Antigua Alianza y provoca tesoros de sabiduría que brotan de su encuentro con la Palabra Divina. Por eso, la Iglesia también se enriquece cuando recoge los valores del judaísmo... existe una rica complementación que nos permite leer juntos los textos de la Biblia hebrea y ayudarnos mutuamente a desentrañar la riqueza de la Palabra".

Los dos líderes que canonizará Francisco mantuvieron el fuego de la espiritualidad y la esperanza en tiempos oscuros. Es el mismo fuego que lo ilumina a él.

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.