
Los sikh, una comunidad confundida con el Islam
Sufren ataques desde el 11 de Septiembre
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NUEVA YORK (Reuters).– La comunidad sikh fue el blanco ayer del ataque contra un templo en las afueras de Milwaukee, Wisconsin, en Estados Unidos, que dejó por lo menos siete muertos. Pero la de ayer no fue la primera vez que quienes profesan esta religión, fundada en el sur de Asia hace más de 500 años, fueron víctimas de agresiones en Estados Unidos.
Desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, y como usan turbantes y largas barbas, aumentaron los ataques contra ellos porque suelen ser confundidos con musulmanes, aunque no lo son.
El sikhismo es la quinta entre las religiones organizadas con más fieles del mundo: tiene más de 30 millones de seguidores, la mayoría en la India. Fue fundada en el siglo XV en el Punjab, un área ubicada en la frontera entre Paquistán y la India. Es ésta la única zona en el mundo con una mayoría sikh.
Los feligreses tienen la costumbre de no cortarse el cabello, los varones suelen cubrírselo con turbantes –que son considerados sagrados y también símbolos religiosos– y se abstienen de afeitarse la barba, por eso, a menudo, son confundidos con musulmanes.
En Estados Unidos hay unas 500.000 personas que profesan esta religión, que incluye la creencia en un solo dios y que el alma pasa por ciclos de renacimiento y muerte antes de alcanzar la forma humana. La meta de la vida sikh es encarnar una existencia ejemplar.
La Coalición Sikh, con sede en Washington, reportó más de 700 incidentes y agresiones desde septiembre de 2001, que atribuyen al sentimiento antiislámico que brotó en Estados Unidos tras los ataques terroristas a las Torres Gemelas y el Pentágono.
En esa época tuvo gran repercusión el ataque al dueño de una estación de servicio en Arizona, que fue muerto de cinco balazos por un hombre que dijo que buscaba venganza contra los musulmanes por los ataques terroristas contra Estados Unidos.
El tirador de Tucson acepta la condena
WASHINGTON (EFE).– Jared Loughner, el joven de 21 años acusado de disparar en 2011 contra la congresista Gabrielle Giffords y matar a seis personas en un encuentro político en Tucson, se declarará culpable y aceptará la sentencia a cadena perpetua, informaron ayer los medios norteamericanos.



