“Mamá, papá... los quiero”; videos dramáticos de las víctimas del ferry

Difunden grabaciones de celulares rescatados en el barco coreano
Choe Sang-hun
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2 de mayo de 2014  

SEÚL.– En el momento en que el ferry que transportaba a 476 personas naufragaba frente a la costa de Corea del Sur, hace dos semanas, uno de los estudiantes a bordo preguntó: "¿Nos pasará como en el Titanic?; ¿será así?"

"¡Qué divertido!", gritó otro, sin advertir que muy pronto el buque daría vuelta de campana y se hundiría.

En videos grabados en los celulares recuperados de entre los restos del ferry Sewol puede oírse una voz que por los altavoces instaba a la gente a quedarse donde estaba, ya que allí todos estarían "más seguros". Pero como el buque no dejaba de inclinarse y los parlantes repetían lo mismo, finalmente la sorpresa se convirtió en pánico a flor de piel.

Al presentir un final inminente, varios de los casi 250 estudiantes que murieron grabaron mensajes de despedida. "Parece que es el fin", gritó un chico al celular que sostenía uno de sus compañeros, Park Su-hyeon. Otro joven lo interrumpió: "Mamá, papá, los quiero". Ellos formaban parte de un contingente de 325 estudiantes a bordo del ferry que naufragó el 16 de abril. Cuando hallaron el cuerpo de Su-hyeon, de 17 años, la policía les entregó los objetos personales a sus familiares, que encontraron el video en su celular.

Park Jong-dae, su padre, divulgó esta semana el video a través de los medios de prensa locales, y dijo que los surcoreanos debían verlo para saber lo que había salido mal.

Hasta esta semana ya son 210 las víctimas mortales confirmadas, y hay 92 personas que siguen desaparecidas. De los muertos y desaparecidos, 250 eran estudiantes que iban en un viaje escolar a una isla turística.

Entre los mensajes de texto, las fotos y los videos que escribieron y tomaron los pasajeros de la fatídica travesía, los 15 minutos de imágenes capturadas por Su-hyeon son el testimonio más crudo del pánico y del miedo -así como de la ingenuidad y el optimismo propios de la juventud- de los estudiantes atrapados en el interior del barco, mientras muchos miembros de la tripulación (el capitán incluido) se apresuraban en ser de los primeros en abandonar el barco.

"Ésta es de lejos la escena más desgarradora que he visto en mis 27 años de carrera en las noticias", dijo Choi Seung-ho, veterano productor televisivo, al presentar las imágenes en Newstapa, un sitio web dirigido por el Centro de Investigación Periodística de Corea del Sur.

El video de Su-hyeon comienza a las 8.52 del 16 de abril, tres minutos antes de que el ferry enviara su primera señal de auxilio a los controladores de tráfico marítimo en tierra firme. "¡El barco se está inclinando!", se escucha decir a un pasajero.

"¡Auxilio!", grita otro, casi como si se tratara de una broma entre jóvenes. Cuando los estudiantes empiezan a sentir que el barco zozobra y a preguntarse si no se hunde, se oye una voz por los parlantes que los insta a quedarse donde están. "¡Eso no tiene sentido!", grita uno de los chicos. Y otro dice: "Yo salgo de acá. Lo digo en serio".

Aunque el barco estaba tan inclinado que algunos estudiantes debían agarrarse de las barandas de las paredes para no caerse, el video no muestra imágenes de jóvenes que quieran escapar.

A las 8.53 se vuelve a escuchar por los parlantes la orden de no moverse.

"¿Qué? ¡Rápido! ¡Sálvennos!", aulló un estudiante, mientras otro se preguntaba: "¿Vamos a morir?". Un minuto después, mientras la nave escoraba aún más, algunos estudiantes sugirieron repartir los chalecos salvavidas. Pero la instrucción de no moverse volvió a repetirse por los parlantes.

A las 8.55, mientras el barco enviaba el primer pedido de auxilio, un estudiante de la cabina inferior gritó: "¡No queremos morir!". Desde los parlantes se insiste en que nadie se mueva.

El capitán y los miembros de la tripulación dijeron más tarde, interrogados por los investigadores, que creían más seguro que los pasajeros se quedaran en sus camarotes en vez de moverse masivamente en pánico, lo que habría acelerado el hundimiento del barco, o que cayeran en las frías aguas cuando los equipos de rescate todavía estaban lejos.

A algunos de los estudiantes varones se los ve intentando esconder su creciente temor con chistes y risas incómodas. Un estudiante dice: "Con esto, vamos a aparecer en las noticias". Y otro agrega: "¡Cómo nos vamos a divertir cuando lo subamos a Facebook!".

A las 8.57, otro mensaje de la tripulación ordena: "Por favor, no moverse ante ninguna circunstancia". Y un estudiante se pregunta: "¿Llamo a mamá? Mamá, me parece que éste es mi fin".

Tras dos minutos y medio de pausa, el video se reinicia a las 9, cuando los estudiantes empiezan a pasarse los chalecos salvavidas y uno de ellos pide que le saquen una foto "como recuerdo".

Mientras el pánico se extiende, un chico grita que no quiere morir. "¡Todavía hay muchos dibujos animados que no vi!", dice, y otro hace la V de la victoria para la cámara de su celular.

A las 9.03, un estudiante se pregunta: "Pero ¿qué está haciendo el capitán?". Tres minutos más tarde, los estudiantes piden a los gritos silencio, mientras los parlantes vuelven a repetir el mismo mensaje: "Quédense en sus lugares y si es posible, pónganse los chalecos salvavidas".

"¡Sí, señor!", responden algunos chicos. Pero otro cuestiona las órdenes: "¿Qué está pasando? ¿Si nos dicen que nos pongamos los chalecos, significa que el barco se está hundiendo?".

A las 9.09, un minuto antes del final del video, se escucha a un chico decir: "Tengo miedo".

Más de 20 minutos después, llegaron al lugar los primeros barcos y helicópteros de la guardia costera. El video de otra estudiante muestra el grito de alegría de un grupo de chicas cuando oyeron el rotor de los helicópteros.

El capitán Lee estaba en su dormitorio, y el menos experimentado de sus subalternos estaba a cargo del timón cuando la nave súbitamente se ladeó, en aguas famosas por sus fuertes e impredecibles corrientes. Lee y otros 14 miembros de la tripulación fueron arrestados por abandono de pasajeros en situación de emergencia.

Traducción de Jaime Arrambide

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