
Más de 1000 años de prisión para tres etarras
Son los autores del atentado de Barajas
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MADRID.- La justicia española le infligió ayer a ETA su segundo golpe en menos de 48 horas.
Tras sufrir anteayer un nuevo descabezamiento de su cúpula militar, durante un operativo en Francia, los tres etarras acusados de hacer detonar en 2006 un artefacto explosivo en el aeropuerto de Barajas, en Madrid (atentado en el que hubo dos muertos y 48 heridos) fueron condenados ayer a 1040 años de prisión cada uno.
Igor Portu, Mattin Sarasola y Mikel San Sebastián fueron hallados culpables por la Audiencia Nacional española por haberles ocasionado la muerte a dos ciudadanos ecuatorianos y heridas a otras 48 personas, tras hacer estallar una camioneta bomba en el estacionamiento de la terminal 4 del aeropuerto.
El tribunal, que evaluó las penas como doble atentado terrorista, también sentenció a los terroristas a abonarles a los familiares de las víctimas mortales del ataque una suma total de 1,2 millones de euros. También consideró asesinatos terroristas en grado de tentativa los 48 casos de los heridos, y sumó, además, un cargo por delito de estrago terrorista.
En España, las condenas son acumulativas, y de allí surge la cifra final de años de prisión, que en la práctica no serán más de 40.
De acuerdo con el fallo, en el operativo que culminó en el atentado tuvieron una activa participación el ex jefe del aparato militar de la ETA, Garikoitz Aspiazu, alias "Txeroki". Según las investigaciones judiciales, "Txeroki", que fue detenido y encarcelado en 2008, también fue quien ordenó la ejecución del ataque en compañía de Joseba Aranibar, señalado como el principal autor material. Ambos ya se encuentran en prisión en cumplimiento de otras condenas.
La preparación
El expediente judicial de cuenta de que el atentado comenzó con un complejo operativo en el monte Auza, en Navarra, donde el quinteto de terroristas, siempre comandado por "Txeroki", pergeñó el plan que luego se ejecutaría en Madrid. En el enclave navarro, los autores del ataque consiguieron alquilar una camioneta, con la que se desplazaron hacia la capital española el 22 de octubre de 2006, aunque antes analizaron cómo disfrazarse y utilizar diversos teléfonos móviles para confundir a las fuerzas de seguridad aeroportuarias que pudiesen sospechar de sus intenciones.
Dos meses más tarde, el 27 de diciembre, los terroristas robaron en Francia, a punta de pistola, una segunda camioneta que finalmente sería la utilizada como vehículo bomba. La camioneta fue dejada en el segundo piso del estacionamiento del aeropuerto el 30 de diciembre, con una bomba de tiempo que explotó a la hora programada y provocó la muerte de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, dos inmigrantes ecuatorianos que descansaban en sus respectivos vehículos y no oyeron la orden de evacuación emitida desde el megáfono del aeropuerto.
El atentado señaló el fin de la tregua acordada entre la banda terrorista y el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, que desde ese momento aseguró practicar una política de "tolerancia cero" hacia ETA.




