
Masivo ataque sobre Daguestán
Se trata de la peor ofensiva armada de Moscú desde la guerra de Chechenia.
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MAKHACHKALA, Rusia.- Moscú inició ayer un ataque masivo para liquidar a los combatientes musulmanes que controlan varias aldeas en Daguestán, tal como lo había anunciado el nuevo primer ministro, Vladimir Putin, que además dijo que la ofensiva podría extenderse por todo el Cáucaso, incluida Chechenia.
Las posiciones islámicas fueron blanco de bombardeos aéreos, apoyados por artillería pesada, en el distrito de Botlij, donde los rebeldes ocupan siete aldeas, según el Ministerio ruso de Interior en Daguestán, que dijo que las bajas fueron mínimas.
Se trata de la peor crisis de seguridad interna en Rusia desde la guerra de Chechenia (1994-1996), y las autoridades rusas, empezando por el presidente Boris Yeltsin, aseguran que quieren resolverla en pocos días.
"Las bases de los combatientes serán bombardeadas en todos los lugares donde se encuentren -prometió además Putin-. Chechenia forma parte del territorio ruso y se atacará allí si están allí." El riesgo de reabrir las heridas con Chechenia se incrementó cuando un portavoz del gobierno checheno en Moscú, Maierbek Vachagaiev, dijo por radio que "si Rusia ataca territorio checheno, nuestras fuerzas están listas para hacer que sus aeronaves caigan como lluvia del cielo".
Un corresponsal de la AFP en Daguestán aseguró que a Botlij llegaron varios cientos de militares y policías, además de aviones, pertrechos y medicamentos. También se indicó que paracaidistas tomaron una posición estratégica en una montaña desde la que esperaban recuperar el control de Ansalta, uno de los puntos neurálgicos de la guerrilla islámica.
Viktor Kazantsev, comandante del distrito militar del Cáucaso Norte, destacó que los extremistas trataron de recuperar la cota y fueron rechazados por sus hombres, en enfrentamientos en los que murieron cinco de sus efectivos y diez guerrilleros.
La cifra oficial de bajas desde el inicio de la rebelión, según el Ministerio del Interior de Daguestán, asciende ya a 16 fallecidos y 27 heridos entre las tropas federales y al menos 150 muertos y 300 heridos en la guerrilla.
El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados asegura que los combates ya causaron el éxodo de 6000 civiles.
Territorio difícil
Putin ha prometido que a lo sumo, los combates durarán dos semanas. Sin embargo, a medida que se agrava el conflicto, los militares rusos no son tan optimistas como su nuevo premier, y no creen en una victoria rápida contra los separatistas.
Los analistas consideran que la línea dura mostrada por Putin da a entender que Moscú está lista para abandonar las esperanzas de mejorar las relaciones con la autoproclamada independiente Chechenia.
Los rusos tiene en la zona cerca de 5000 soldados y se aprestaban a enviar más. Sus rivales se cuentan cerca de los 2000, pero tienen la ventaja de conocer a fondo el difícil terreno. "El terreno es muy difícil, 10 combatientes apostados en las montañas pueden paralizar a un batallón durante una semana", dijo Nikolya Murat, oficial de las unidades especiales de la policía daguestaní. Un mayor del ejército ruso asintió: "Es imposible saber de dónde provienen y de dónde disparan. Conocen bien la región;limpiar el terreno no es fácil".
Los rebeldes, agrupados en pequeñas unidades, se atrincheraron en pasos montañosos y rutas, impidiendo la penetración de las tropas, al tiempo de mantener abiertas sus vías para recibir suministros desde Chechenia.
Según informaciones chechenas, una unidad de tanques rusos penetró anoche en territorio de Chechenia, que desde fines de la guerra contra las tropas rusas, en 1996, se considera independiente. La república de Georgia, vecina a Daguestán, ha reforzado la protección de sus fronteras.
"¡Alá es grande!"
El comandante de los militantes islámicos en Daguestán, Jatab, de origen jordano, se mostró por su parte confiado. "Todo va muy bien, vamos a apoderarnos de Botlij y vamos a continuar. ¡Alá Ajbar! (Alá es grande)", anunció ayer Jatab, en imágenes difundidas por la TV rusa.
Jatab y el ex primer ministro checheno Shamil Basayev comandan a los combatientes en Daguestán, al que quieren convertir en un Estado islámico independiente de Rusia.
"No me vendí"
MOSCU (AP).- El ex primer ministro ruso Sergei Stepashin, destituido el lunes por el presidente, Boris Yeltsin, dijo ayer al diario Pravda que lo despidieron "porque no me vendí".
Stepashin cree que su "gran error" fue negarse a ponerse "al servicio de cierto grupo para el que me convertí en alguien en quien no podían confiar", aunque no precisó a quiénes se refería.






