Matan al presidente del gobierno iraquí
Izzadine Saleem, máxima autoridad del Consejo nombrado por EE.UU., fue blanco de un ataque suicida frente al cuartel de la coalición
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BAGDAD.- A sólo seis semanas de la transferencia del poder en Irak, grupos insurgentes asesinaron ayer al presidente del Consejo de Gobierno iraquí, Izzadine Saleem. Fue uno de los peores ataques desde la caída de Saddam Hussein, y abrió nuevos interrogantes sobre la factibilidad del plan de Estados Unidos de entregar la soberanía a los iraquíes el próximo 30 de junio.
Dos suicidas iraquíes hicieron estallar un coche bomba que se cobró la vida de Saleem, el más alto funcionario del gobierno provisional iraquí, y de otras seis personas que esperaban en un puesto de control para ingresar en el cuartel general de la coalición, en el centro de Bagdad.
La explosión dejó un cráter de un metro de diámetro, hirió a varias personas y dañó los autos que esperaban para ingresar a la llamada Zona Verde, un antiguo complejo de palacios del derrocado Saddam Hussein donde tienen su base las tropas norteamericanas. Es uno de los lugares más vigilados de Irak, y el atentado fue una clara muestra de la creciente audacia de los terroristas.
La Casa Blanca dijo que el ataque no demorará el traspaso de la soberanía. "Eso es lo que desean los enemigos de la libertad, y no triunfarán", dijo el vocero, Scott McClellan.
En tanto, Tony Blair, el principal aliado de Washington en el conflicto, aclaró: "No vamos a realizar ninguna retirada rápida. No habrá prisa"; lo hizo durante una visita a Turquía, en momentos en que crece la oposición a la guerra tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaña.
De todos modos, la compleja situación que afrontan las fuerzas anglo-norteamericanas por la acción de grupos de insurgencia iraquíes llevó ayer a que el Pentágono anunciara el envío de un nuevo refuerzo de 4000 hombres. Fuentes militares norteamericanas dijeron que los soldados serán trasladados desde Corea del Sur, donde defienden la frontera ante la amenaza del régimen comunista norcoreano.
El vocero militar norteamericano en Bagdad, general Mark Kimmit, dijo que el atentado de ayer lleva la marca del jordano Abu Musab al-Zarqawi, supuestamente vinculado con Al-Qaeda, y a quien Estados Unidos acusa de estar detrás de numerosas acciones de terroristas en Irak, entre ellas la ejecución del civil norteamericano Nick Berg, la semana pasada.
En un comunicado divulgado a través de una página de Internet, en el que se acusa a Saleem de "traidor y mercenario", el denominado Movimiento Arabe de la Resistencia - Brigada de Al Rashid, afirmó que dos de sus miembros, identificados como Jalid Yibury y Mohamed Husein Al-Samarraí, llevaron a cabo el ataque, y se comprometió a "continuar la lucha hasta la liberación de Irak y Palestina".
Saleem, que ayer fue reemplazado por Ghazi Mishal al-Yawer -uno de los cinco sunnitas que integran el Consejo de Gobierno- había pasado tres días en la norteña ciudad de Erbil con el enviado especial de la ONU, Lakhdar Brahimi, con la intención de lograr consenso para un gobierno interino que conduzca a elecciones libres en enero.
Hasta el momento, existen claras diferencias entre Estados Unidos, la ONU y funcionarios iraquíes sobre el futuro esquema de poder en Irak.
Washington ha dicho que los poderes del gobierno interino serán limitados y que la seguridad de la nación quedará en manos de líderes militares estadounidenses. Sin embargo, miembros del Consejo consideran que el atentado de ayer es prueba de que se debe entregar el control íntegro al nuevo gobierno.
Saleem, escritor y activista chiita también conocido como Abdel-Zahraa Othman, es el segundo miembro del Consejo de Gobierno iraquí en ser asesinado. En septiembre último, Aqila al-Hashimi murió en una emboscada cerca de Bagdad.
El ataque generó reacciones de condena en todo el mundo. El vicecanciller de Rusia, Yuri Fedotov, dijo que el atentado "envía una señal muy alarmante: es preciso reconsiderar el plan de soluciones para Irak".
Por su parte, el secretario general de la Liga Arabe, Amr Moussa, igual que la cancillería de Irán, condenaron el asesinato de Saleem, a quien gran parte de la prensa árabe negó la condición de mártir.
Sigue la violencia
En tanto, los enfrentamientos continuaron ayer en varias ciudades de Irak. En Nassiriyah, en el sur del país, rebeldes seguidores del clérigo chiita Muqtada al-Sadr chocaron con fuerzas italianas y provocaron la muerte de un soldado de ese país, el primero muerto en combate. Aviones estadounidenses bombardearon luego esa ciudad en un intento por detener ataques insurgentes que en los últimos días fueron incesantes, y que ayer dejaron 10 italianos heridos.
Además, aviones norteamericanos lanzaron bombas sobre reductos rebeldes en la ciudad santa chiita de Kerbala, mientras en Bagdad tres mujeres que trabajaban para la coalición fueron asesinadas por la insurgencia que además mató a un soldado estadounidense con un ataque dinamitero.




