Máxima tensión en Bolivia: Policías se amotinan y complican más a Evo Morales

En una escalada de la crisis, se desataron rebeliones en cuarteles de varias ciudades; Evo Morales denunció un golpe y convocó a un diálogo, pero la oposición lo rechazó
En una escalada de la crisis, se desataron rebeliones en cuarteles de varias ciudades; Evo Morales denunció un golpe y convocó a un diálogo, pero la oposición lo rechazó Fuente: AP - Crédito: Juan Karita
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10 de noviembre de 2019  

LA PAZ.- El conflicto político en Bolivia tomó ayer una gravedad inusitada y complicó la posición de Evo Morales, luego del estallido de motines policiales opositores en distintas ciudades y las crecientes protestas de los poderosos comités cívicos que tienen paralizadas vastas regiones desde hace varios días en reclamo de la renuncia del presidente, que denunció un golpe de Estado "en marcha".

Vía Twitter, el mandatario se dirigió a la comunidad internacional y el pueblo boliviano a fin de denunciar y condenar "el plan de golpe fascista [que] ejecuta actos violentos con grupos irregulares", y se refirió al incendio de la casa de gobernadores de Chuquisaca y Oruro y de su hermana, ubicada en esa ciudad. Además, pidió preservar la paz y la democracia.

Tal como denunció, la casa de su hermana Esther fue incendiada por "grupos irregulares" en el marco de un plan para derrocarlo. Imágenes que circulan en las redes muestran la vivienda, ubicada en la región de Oruro, ardiendo parcialmente.

La casa de Víctor Hugo Vásquez, gobernador de Oruro, también fue atacada por presuntos opositores que la incendiaron, al igual que la casa del gobernador del departamento de Chuquisaca, Esteban Urquizo, en Sucre.

Sumado a esto, el Ministerio de Exteriores publicó un comunicado en Twitter, en el que denunciaron que "grupos radicales encabezados por dirigentes cívicos, con el apoyo de dirigentes de partidos políticos de oposición, han promovido movilizaciones en las proximidades de los medios de comunicación estatales y privados, agrediendo a los trabajadores y periodistas, a la vez de forzarles a desalojar sus instalaciones, procediendo al cierre de transmisión".

A juicio del Gobierno, "esta es una nueva evidencia de atentado a los Derechos Humanos de los trabajadores de medios de comunicación y una vulneración a la libertad de prensa, al derecho a la comunicación y a los principios básicos del Estado de Derecho", lo que constituye una muestra "inconfundible" de que hay un golpe de Estado en marcha contra el presidente del país. Para Morales, "quieren acallar la prensa para perpetrar el golpe".

Policías se amotinan y complican más a Evo

La rebelión comenzó anteayer en las fuerzas especiales (UTOP) de la policía en la ciudad central de Cochabamba y se expandió inicialmente a los comandos de la policía de Sucre (sur) y Santa Cruz, la rica región del este del país y bastión opositor. Durante la noche del viernes al sábado la rebelión de los agentes se extendió a las demás regiones (son nueve), salvo Pando (norte), según medios locales. Los agentes de la UTOP de La Paz que mantenían restringido desde hacía semanas el acceso a la Plaza Murillo, donde está la Casa de Gobierno, se retiraron a su cuartel ayer en señal de apoyo a los motines. El diario El Deber señaló que los cordones de seguridad en los accesos a la Casa Grande del Pueblo quedaron "casi desguarnecidos" y "a merced de las movilizaciones populares" que exigen la renuncia de Evo.

Los motines policiales se desataron mientras la oposición estaba en las calles para exigir la renuncia de Evo tras su triunfo electoral para un cuarto mandato, en los cuestionados comicios del 20 de octubre.

El presidente pidió a los policías que retomen sus labores: "Convoco a los comandantes nacionales, departamentales, a ese policía que está comprometido con su pueblo, a cumplir con las normas, a cumplir con su honor", dijo.

El gobierno descartó enviar tropas militares a someter a los policías rebeldes, dijo el ministro de Defensa, Javier Zavaleta, mientras la oposición saludó la rebeldía de los agentes y pidió a las Fuerzas Armadas que la siguieran.

En ese contexto resultó casi anecdótico el llamado del presidente a una mesa de diálogo con los cuatro partidos que más votos obtuvieron en los comicios, con el argumento de que la "democracia está en riesgo".

"Convoco con una agenda abierta para pacificar Bolivia. Convoco de manera urgente, inmediata", añadió el mandatario, que habló desde la base aérea de El Alto, en lugar de hacerlo desde la Casa de Gobierno. Rápidamente los líderes de la oposición rechazaron el llamado.

"Nosotros no tenemos nada que negociar con usted", le respondió el excandidato presidencial de centroizquierda Carlos Mesa, que ocupó el segundo lugar en las elecciones. De la misma manera se pronunció el senador Óscar Ortiz, que se ubicó en el cuarto puesto. "Hay una ciudadanía movilizada que clama por nuevas elecciones y eso no se lo puede obviar", dijo el legislador centrista.

Ante la situación de conmoción social, ayer presentaron sus renuncias el gobernador oficialista del departamento de Potosí, Juan Carlos Cejas, y el alcalde de la capital y ciudad homónima, Williams Cervantes.

"No me voy a aferrar al cargo", dijo Cejas, de las filas del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS). Y agregó que dejaba el cargo en "aras de la paz en la región". Cervantes dimitió horas después con la idea similar de que "hay que pacificar el país".

Más tarde anunciaron decisiones similares Iván Arciénega, alcalde de Sucre, capital del departamento de Chuquisaca y capital judicial del país, y Orlando Careaga, senador electo por Potosí.

La situación de rebeldía tomó además un nuevo giro en la mañana de ayer con un motín policial en Cochabamba, al que se sumaron luego las fuerzas policiales de Sucre, Potosí, Tarija, Beni y Santa Cruz. Además, se detectó también un inusual movimiento de agentes en La Paz.

Por su parte, el comandante de las Fuerzas Armadas, Willams Kaliman, advirtió que no se enfrentarán al pueblo boliviano y pidió una solución en el ámbito político.

Las protestas, que comenzaron luego de las elecciones, dejaron hasta ahora tres muertos y unos 250 heridos, y restringieron la circulación del tránsito y las actividades comerciales en todo el país. Evo se niega a dimitir y afirma que los comicios fueron transparentes, haciendo oídos sordos a los reclamos que lo acusan de buscar ganar tiempo con una auditoría de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que debería concluir durante este semana.

Algunos grupos movilizados apuestan a que ese informe pueda apaciguar la tensión, pero otros son escépticos y consideran que es solo una maniobra de distracción.

Solicitudes de asilo político en México

El Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno de México mostró su "preocupación" por la situación de Bolivia y urgió a que las partes dialoguen, según planteó Evo, con el objetivo último de "pacificar Bolivia".

"Para México, la democracia es el único camino y sustituir dicho proceso por la fuerza significa un retroceso", indicaron desde la Secretaría, en un comunicado que difundieron a través de su página web. Y agregaron: "México reafirma su apego a los principios constitucionales de la no intervención y la solución pacífica de las controversias".

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de México, Marcelo Ebrard, dijo que la situación de Bolivia es "muy grave" e hizo hincapié en que "el diálogo convocado es urgente". Además, contó que México ya tiene "solicitudes de asilo en curso" que atenderá.

"México está por la democracia y el respeto a la ley", enfatizó Ebrard. Y concluyó: "Golpe de fuerza es retroceso".

Agencias Reuters, AP, DPA y AFP

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