Meghan y Harry tampoco logran la paz en su mansión de Canadá

El frente de la casa de los duques de Sussex en Vancouver, cubierto por una lona
El frente de la casa de los duques de Sussex en Vancouver, cubierto por una lona Fuente: Reuters
Los duques blindan su intimidad con lonas, cámaras y carteles
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10 de febrero de 2020  

MADRID.- Pasó un mes desde que los duques de Sussex anunciaran, a través de su cuenta de Instagram, que ponían tierra de por medio para abandonar gradualmente, durante 2020, las actividades y compromisos públicos que les imponía el palacio de Buckingham.

"Pretendemos dar un paso atrás en nuestro papel de miembros senior de la familia real y trabajar para ser económicamente independientes, a la vez que continuará nuestro pleno apoyo a su majestad. (...) Planeamos equilibrar nuestro tiempo entre el Reino Unido y América del Norte y seguir cumpliendo con nuestros deberes respecto de la reina, la Commonwealth [Comunidad de Naciones] y las organizaciones de nuestro patronazgo. Este equilibrio geográfico nos permitirá educar a nuestro hijo en el aprecio a la tradición real en la que nació, a la vez que aportará espacio a nuestra familia para enfocarnos en un nuevo capítulo [de su vida]", decía el comunicado.

El revuelo que disparó este anuncio y sus consecuencias están ampliamente documentados. Markle regresó casi inmediatamente después a Canadá, donde la pareja había dejado a su hijo Archie al cuidado de una niñera. Y el príncipe Harry lo hizo 11 días después, sin pompas ni boatos reales. Ambos dispuestos a vivir una vida más tranquila que les permita olvidarse del acoso de los medios y las críticas incesantes a las que se han visto sometidos desde poco tiempo después de una boda que auguraba un cuento de hadas para la pareja.

Los duques pensaron que una vez tomada la drástica y dura decisión de dar un paso atrás en su vida como miembros de la familia real británica los dejarían en paz, pero se equivocaron. Al menos en el corto plazo la presión no cede para los duques de Sussex. El objetivo ahora es captar imágenes de su nueva vida en Canadá donde, al menos de momento, viven en una lujosa vivienda en North Saanich, una zona de la isla de Vancouver, la misma residencia en la que pasaron sus vacaciones navideñas.

Ante esta situación, la pareja se vio obligada a tomar decisiones drásticas. El portal estadounidense TMZ publicó imágenes que dejan patente que los duques de Sussex reforzaron la seguridad alrededor de la mansión en la que se alojan.

Los 16.000 metros cuadrados del recinto no hacen fácil la tarea, pero entre las medidas que tomaron se puede ver que instalaron cámaras de seguridad, carteles de advertencia de que se trata de una propiedad privada -acompañados, eso sí, de un "gracias" que se lee como una súplica- y, lo más sorprendente, unas lonas estratégicamente colocadas que, aunque afean la propiedad, parece que evitan las miradas de los curiosos.

No se trata de sistemas de seguridad muy sofisticados ni parecen definitivos y por este mismo motivo, algunos medios ya especulan que se debe a que no se trata de la vivienda en la que aspiran a vivir de forma definitiva.

Otra propiedad situada al oeste de Vancouver con muros de seis metros de alto e incluso un posible traslado a Estados Unidos son las nuevas especulaciones que ocupan espacio en los medios británicos y estadounidenses.

Todas estas medidas las tomaron después de que Markle fuera fotografiada paseando con su hijo y sus perros por un bosque cercano a su hogar. Unas imágenes que provocaron que los abogados de la pareja advirtieran de que no dudarían en demandar a los fotógrafos a los que acusaban de asediarlos las 24 horas del día en los alrededores de su casa.

Desde entonces no hubo ninguna nueva imagen de los duques de Sussex que ellos no hayan querido hacer pública. Ya lo dijo una de sus vecinas: "Déjenlos en paz. Este comportamiento no es canadiense. Se trata de dar espacio a las personas, de la libertad de vivir, de disfrutar de nuestro hermoso país".

Otra cosa es la polémica sobre quién debe hacerse cargo de los gastos de seguridad de la pareja en Canadá. Si se trata de eso, el 73% de los canadienses, encuestados por el Instituto Angus Reid, manifestó que están en desacuerdo con que se destinen fondos públicos para cubrir cualquiera de sus gastos.

El País

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