Meliá deja de operar 15 hoteles en Cuba y se acelera la salida de grandes empresas extranjeras por la presión de EE.UU.
La decisión llega a dos días del vencimiento de un plazo fijado por la Casa Blanca y en medio de la crisis energética y turística que atraviesa la isla
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LA HABANA.– La cadena hotelera española Meliá anunció este miércoles que dejará de gestionar, comercializar y prestar servicios de marca a 15 hoteles en Cuba, una decisión que se suma a medidas similares adoptadas en los últimos días por la española Iberostar y la canadiense Blue Diamond.
El movimiento se produce dos días antes de que expire el plazo dado por Estados Unidos para que empresas extranjeras corten sus vínculos con el conglomerado económico-militar Gaesa, vinculado al régimen y sancionado por Washington.
El 1° de mayo, el presidente norteamericano, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que endurece las sanciones contra Cuba reiterando que la isla comunista, situada a 150 kilómetros de la costa de Florida, representa “una amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) estableció este viernes como fecha límite para que las empresas extranjeras que tienen negocios con Gaesa reajusten sus operaciones o enfrenten las sanciones de Washington.
Estas medidas pueden implicar dificultades para acceder al sistema financiero internacional o realizar transacciones, la prohibición de que los bancos trabajen con estas empresas o la congelación de activos.
En este contexto, varias cadenas hoteleras ya anunciaron su retiro o la reducción de sus operaciones en la isla.
La decisión de Meliá
Meliá informó que la decisión responde al “contexto geopolítico, social, legal y económico” de la isla y comunicó que iniciará una desafiliación ordenada de los establecimientos afectados.
Según explicó, las circunstancias que motivaron la medida son ajenas a su capacidad de gestión y han tenido un impacto significativo sobre la operativa, la legalidad y la seguridad de los servicios que prestaba en esos hoteles.
“Ante los acontecimientos y circunstancias que van sucediendo en el contexto geopolítico social, legal y económico de la República de Cuba”, Meliá informa que “ha adoptado la decisión de concluir de forma inmediata la prestación de los servicios de gestión y comercialización” de estos hoteles en la isla, indicó la empresa en un comunicado.
La decisión no implica una salida total de Cuba. Meliá continúa presente en el país y mantiene operaciones en otros hoteles. De hecho, la empresa destacó que Cuba sigue siendo uno de sus principales mercados por cantidad de establecimientos, aunque reconoció que la contribución financiera de la isla se debilitó en los últimos años.

Meliá se une así a la cadena hotelera española Iberostar y a la canadiense Blue Diamond, que anunciaron en días pasados que cesaban parcial o totalmente sus operaciones turísticas en Cuba.
El grupo español Iberostar dejó de administrar 12 hoteles que gestionaba en Cuba en asociación con Gaesa, aunque continuará trabajando con otras seis instalaciones que son propiedad el Ministerio del Turismo, informaron varias fuentes cercanas al asunto.
Gaesa, controlado por las Fuerzas Armadas cubanas, fue sancionado directamente por Estados Unidos y quedó en el centro de una nueva ofensiva de la administración de Donald Trump contra el gobierno de La Habana.
En ese marco, las empresas hoteleras no aparecen como actores expulsados del mercado cubano, sino como compañías que buscan reducir riesgos legales y financieros.
Las tres cadenas que anunciaron recortes de operaciones en los últimos días tomaron sus decisiones en vísperas del vencimiento del plazo establecido por Washington, un dato que ayuda a explicar la simultaneidad de los anuncios.

La presión estadounidense se intensificó mediante sanciones más estrictas contra Cuba. El secretario de Estado, Marco Rubio, acusó recientemente a los dirigentes cubanos de utilizar Gaesa como una herramienta de corrupción y enriquecimiento. Desde la perspectiva de Washington, el conglomerado constituye uno de los pilares económicos del sistema político cubano.
Las consecuencias ya comenzaron a extenderse más allá del sector turístico. El Banco Central de Cuba informó este miércoles que las operaciones de pago con tarjetas Visa y Mastercard quedarán suspendidas desde el sábado luego de que el banco extranjero que procesaba esas transacciones comunicara el fin de su relación con Fincimex, el brazo financiero de Gaesa.
Según las autoridades cubanas, la decisión responde al impacto de las sanciones estadounidenses sobre el conglomerado militar.

Del otro lado, el gobierno de La Habana defendió el papel de Gaesa. Las autoridades cubanas sostienen que el grupo fue creado en la década de 1990 para generar divisas y ayudar a la economía nacional en medio de las dificultades provocadas por el embargo estadounidense y por la desaparición de la Unión Soviética.
Efecto devastador
Iberostar y Meliá fueron las primeras cadenas hoteleras españolas en llegar a Cuba, después que la isla se abriera al turismo internacional para salir de la crisis provocada por la caída del bloque soviético en 1991.
El lunes, la cadena hotelera canadiense Blue Diamond anunció que cesaba sus operaciones en Cuba debido a la situación actual del sector, en momentos en que la isla se encuentra bajo una creciente presión por parte de Estados Unidos.
El grupo asiático Archipiélago International también estudia limitar su presencia o abandonar la isla, según adelantaron fuentes cercanas al sector.
Activo en el sector de la minería, también en el radar de Washington, la canadiense Sherritt se convirtió el 7 de mayo en la primera empresa extranjera en anunciar que abandonaba Cuba, donde extraía níquel y cobalto desde la década de 1990 a través de la empresa mixta General Nickel Company S.A.
“El impacto para la economía cubana de la salida de todas estas compañías internacionales en el corto plazo es devastador”, declaró a la AFP el economista y consultor cubano, Daniel Torralbas. Esto “ubica al 2026 como el peor año en la historia económica de Cuba en los últimos 70”, apunta el experto.
La situación económica de la isla también pesa en las decisiones empresariales. Meliá señaló que la gran mayoría de los hoteles afectados ya estaban cerrados o sin actividad, una consecuencia de los problemas energéticos y de la caída de la demanda turística. Además que el aporte económico de Cuba a los resultados de la compañía se redujo de forma considerable en los últimos años.
Meliá, que opera en Cuba desde 1990 a través de su filial portuguesa Ilha Bela Gestão e Turismo, aseguró que ahora trabaja en una retirada ordenada de los establecimientos afectados y en la comunicación con clientes y proveedores. La empresa sostuvo además que el impacto económico de la medida será limitado debido a que muchos de esos hoteles ya no registraban actividad regular.
Agencias AP y AFP
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