
México dejó "impresionado" al Papa
Lo recibieron más de medio millón de personas anteanoche; ayer se reunió con el presidente Calderón
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CIUDAD DE MEXICO.- Anteanoche, Benedicto XVI se acostó "impresionado" ante la bienvenida de México en su primera visita al país. Pero ayer aumentó su sorpresa, cuando se despertó a los sones de "Las Mañanitas" y de "Cielito lindo".
Más de medio millón de fieles esperaron al Papa anteanoche en el aeropuerto de Silao, en el estado de Guanajuato, y lo acompañaron después durante su recorrido en el papamóvil hasta la ciudad de León. Fueron 32 kilómetros que el Pontífice recorrió en más de una hora, rodeado por una multitud que no cesaba de lanzar cánticos y papel picado con los colores blanco y amarillo del Vaticano.
Federico Lombardi, jefe de prensa de ese pequeño estado, aseguró ante los periodistas que "el Papa quedó muy, muy impresionado por la alegría, el número de las personas y su expresividad, algo característico de los mexicanos". "Yo creo que esto es algo que el Papa, que es alemán y muy tranquilo, aprecia mucho. Entre 600.000 y 700.000 personas estaban en la acogida en este primer día en las rutas de León. Es una buena participación", agregó.
Lombardi destacó las dificultades que las condiciones de esta gira representan para la salud de Benedicto XVI, a punto de cumplir 85 años. Sin embargo, dijo el vocero, el Papa se adaptó favorablemente al cambio de horario y durmió bien.
Y si el Santo Padre se había acostado escuchando gritos de "Benedicto, amigo, León está contigo" o "Benedicto, hermano, tú eres mexicano", ayer amaneció en el colegio Miraflores entre los acordes de "Las Mañanitas" y "Cielito Lindo", ejecutados por un grupo de jóvenes llegados desde Jalisco. Más tarde, celebró una misa privada en ese convento de monjas.
El arzobispo de León, José Martín Rábago, había pedido a los fieles que evitaran las comparaciones entre los dos últimos papas. Benedicto XVI no es Juan Pablo II. Ni por carácter ni por carisma ni por la manera de entender su tarea pastoral. Además, la impronta de Karol Wojtyla en México, país que visitó en cinco ocasiones, es difícilmente superable.
Quizá por ello, apenas aterrizó en Guanajuato, Ratzinger recordó a su antecesor al asegurar que cumplía con este viaje un deseo del beato polaco. Y reveló que Juan Pablo II bendijo a la gente de El Bajío en su primer desplazamiento a México, en 1979, cuando sobrevoló el santuario de Cristo Rey en su trayecto entre la Ciudad de México y Guadalajara.
El poder de convocatoria del Papa alemán no quedará en entredicho en estas tierras, las más devotas de la República. Se pudo volver a comprobar ayer, en su saludo a los niños posterior a un encuentro con el presidente Felipe Calderón. Y se verá de nuevo esta mañana en la misa que celebre en el Parque Bicentenario, donde se espera la presencia de cerca de un millón de personas. Además, por primera vez en los viajes papales, todas sus actividades pueden ser seguidas por teléfono celular mediante una aplicación gratuita, "Visita papal", disponible para casi todos los dispositivos móviles.
Protestas
Sin embargo, la devoción por el Papa no es unánime, pese a que México es el segundo entre los países con mayor número de católicos, sólo superado por Brasil. Así, en el bulevar López Mateos, por el que pasaba el papamóvil, se desató un momento de tensión cuando un grupo de jóvenes se manifestaba a favor del Estado laico.
Los gritos de "¡Si Juárez viviera, con nosotros estuviera!" o "¡Estado laico sí, Yunque no!" (en referencia a un grupo ultraconservador vinculado al gobernante Partido Acción Nacional) provocaron el rechazo de la mayoría y un principio de altercado que tuvo que ser frenado por la policía municipal.
También el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) considera "inoportuna e inadecuada" esta visita, pues constituye "una presión externa" a la discusión que tiene lugar en el Parlamento sobre los límites de la participación de la Iglesia en la vida política.
A través de un comunicado, el secretario de planeación del PRD, Vladimir Aguilar, mostraba también su preocupación porque la presencia de Benedicto XVI sea aprovechada por Calderón y "los partidos de la derecha" para obtener rédito político, cuando apenas faltan tres meses para las elecciones generales en el país.
Aguilar denuncia además "el uso de recursos públicos para fines ajenos a la actividad gubernamental".






